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La magia de Samuel Montero en el Europeo de doma clásica

El jinete de la Federación Aragonesa de Hípica, de 12 años, disputa en Italia, del 24 al 24 de julio, el campeonato continental de menores de doma clásica a lomos de Don Magic.

Samuel Montero Melantuche con Don Magic, antes de partir al Europeo.
Samuel Montero Melantuche con Don Magic, antes de partir al Europeo.
J. A. Montero

El regalo más grande que posee Samuel Montero Melantuche se llama Don Magic, un caballo alemán de once años, raza oldenburgués y color castaño. Lo cuida, lo mima y le habla al oído susurrándole palabras bonitas. Sobre todo, cuando compite. Samu, como le llaman su familia y sus amigos, es un niño de 12 años que se compenetra a la perfección con Don Magic. Y juntos van a vivir la magia de su primera competición de primer nivel de doma clásica. El zaragozano forma parte de equipo español que participa en el Campeonato de Europa de Menores 2019, que tiene lugar en San Giovanni en Marignano (Italia), desde el miércoles 24 y hasta el domingo 28. "Estoy muy contento; no tengo presión por estar con la selección; quiero disfrutar y aprender de mi primera experiencia internacional junto con mis compañeros. Hacer una piña y conocernos entre todos", resume el jinete de la Federación Aragonesa de Hípica, que está encuadrado en la categoría Children A.

Se puede decir que Samu nació jinete. Con apenas diez meses, ya trotaba abrazado a su padre, José Andrés Montero. "Mi mujer (Vicky Melantuche) y yo somos profesionales y entrenadores, y el niño empezó desde muy joven. Con siete años ganó su primer campeonato de Aragón", cuenta su progenitor. Su formación siempre fue encaminada a la doma clásica, una de las disciplinas olímpicas basada en la armonía entre jinete y caballo, que acumula la mayor cuota de protagonismo. "Me gusta porque en la doma no solo eres tú sino tu compañero, que no sabes cómo va a reaccionar. El contacto con el animal, y entenderte con él, es lo más bonito", cuenta Samu.

"La dona no solo eres tú sino tu compañero, que no sabes cómo va a reaccionar. El contacto con el animal, y entenderte con él, es lo más bonito"

Desde que debutó hace un lustro, el joven jinete no ha parado de cosechar éxitos en las divisiones de formación. Se llevó el oro en el Nacional alevín, la primera categoría a la que se puede competir y a partir de ocho años. Pero la precocidad de Samu le llevó a ganarlo con un año de antelación. "En 2019 ha disputado tres internacionales: fue primero en Granada en abril (Children Preliminary del CD Internacional), segundo en Segovia y en el Máster de Menores, selectivo para la confección del equipo nacional en todas las categorías, que también se celebró en Segovia, logró el oro", explica su padre, quien habla de las cualidades de su hijo: "Es un niño que se deja dirigir, y puede resultar difícil porque yo lo preparo. Pero el hecho de que sea su padre no ha cambiado su forma de comportarse. Y, sobre todo, tiene mucha sensibilidad, empatía con el animal".

La noticia de la selección para el Europeo se celebró por todo lo alto en el Centro Ecuestre Ruiseñores de Zaragoza, que posee caballos destinados a la escuela de aprendizaje, las clases particulares y propiedad de clientes. Allí ejercen José Andrés y Vicky, aún en activo en campeonatos. "Es la primera vez que va con la selección y está muy ilusionado. El niño va por delante porque es infantil de segundo año. El campeonato es complicado ya que en su categoría hay 54 participantes de distintos países de los cuales solo quince entran a la final del último día. Alemania y Holanda son las potencias más fuertes dentro de la doma clásica y salto, pero España tiene equipo para estar en el ‘top cinco", explica José Andrés Montero.

Pero Samu cuenta con Don Magic, un caballo "bueno, cariñoso y que trota muy bien" con el que compite desde el año pasado y al que ha llegado a entender a la perfección. "Entrenamos prácticamente todos los días. En la doma clásica el caballo tiene que hacer unos movimientos, que requieren que nos preparemos intensamente. Formamos un buen binomio", apunta el jinete. Los caballos se desplazan lateralmente, giran sobre sí mismos, cambian de pie al galope y ejecutan aires de extrema dificultad y belleza, siempre observados por los jueces que les puntúan dentro de una pista de 20x60 metros. "Espero que podamos hacer un buen Europeo y llegar a la final. Me gustaría dar las gracias a mis padres por su apoyo. Cuando recibes estas noticias siempre te acuerdas de las personas que te respaldan", concluye Samuel.

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