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Ocho ajedrecistas ciegos, a la conquista del Open Internacional de Benasque

Del 4 al 13 de julio competirán en igualdad de condiciones contra ajedrecistas videntes.

Las partidas de ajedrez congregan todos los años en Benasque a profesionales y aficionados.
Las partidas de ajedrez congregan todos los años en Benasque a profesionales y aficionados.
Ángel Gayúbar

Ocho de los mejores ajedrecistas ciegos y con discapacidad visual españoles competirán contra videntes en el tradicional Open Internacional de Ajedrez de Benasque, que se disputa en la localidad oscense del 4 al 13 de julio.

En esta ocasión participarán tres excampeones de España de la Federación Española de Deportes para Ciegos como son Pedro Rubio (Madrid), y Alberto Olivera y Gavril Draghici (Tarragona). Junto a ellos estarán otros cinco jugadores de primer nivel como Vicente Monmeneu (Valencia), Oscar Sáez (País Vasco), Eduardo Méndez (Madrid), Miguel Llaneras (Castilla-La Mancha) y José Luis Ortiz (Tarragona).

Bajo el lema "Ajedrez y Montaña" la villa de Benasque (Huesca) organiza desde hace 39 años el más prestigioso de los torneos abiertos de ajedrez en España. En esta edición más de 400 jugadores de todos los continentes tratarán de alcanzar las primeras posiciones.

Entre ellos no falta, desde hace más de 25 años, un grupo de jugadores ciegos que compiten en abierto y en igualdad de condiciones junto al resto de competidores sin discapacidad de países de todo el mundo.

El ajedrez, uno de los deportes más integradores

El ajedrez es un deporte de larga tradición entre las personas con discapacidad visual, por su facilidad para ser practicado de forma integrada en las competiciones con personas videntes.

Para la práctica del ajedrez, los ciegos necesitan sólo algunas adaptaciones en el material de juego. Por ejemplo, el tablero tiene los cuadros negros ligeramente más altos que los blancos para hacerlos diferentes al tacto. Además, las piezas negras llevan, en su parte superior, una protuberancia que las distingue de las blancas.

Cada casilla del tablero tiene un orificio en el centro, en el que se insertan las piezas a través de un pequeño vástago que éstas tienen en su parte inferior. Mediante este sistema, las manos del jugador pueden tocar todas las piezas sin derribarlas.

Las partidas entre ajedrecistas ciegos se juegan en dos tableros. Cada uno de los jugadores mueve las piezas en su tablero de modo que, al tocarlas, no moleste ni sea molestado por su contrario. Los relojes de ajedrez disponen de un mecanismo de voz con auriculares para acceder al tiempo de juego.

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