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Gran ambiente con 11.500 historias encima de una bici

Corredores aficionados y exprofesionales se unen en una fiesta de las dos ruedas

La capital serrablesa volvió a vivir ayer una Quebrantahuesos épica, con una jornada de buen tiempo, sin incidentes graves y convirtiendo esta localidad en la capital del cicloturismo. Una gran fiesta que, como en todas las ediciones fue un éxito total, sirviendo además de punto de encuentro entre aficionados a la bicicleta. Cada uno tiene su propia historia, sus retos, y todos pudieron contarlos ayer.

Hubo lágrimas de emoción, como las del primer clasificado de la Quebrantahuesos, Iván Santurde, pero también hubo rabia contenida por averías que no permitieron a algunos continuar la marcha o simplemente porque no pudieron continuar. El ambiente que se vivió ayer tanto en Sabiñánigo, como en el resto del recorrido de ambas pruebas, fue inmejorable. Multitud de personas animaron a los participantes. Y como no podía ser de otra manera, los voluntarios los mimaron todo lo que pudieron, haciéndoles lo más fácil posible su ruta por las carreteras tanto españolas como francesas. Al llegar les esperaba una deliciosa paella para comer, masajistas para recuperar y un stand donde pudieron limpiar la bicicleta para dejarla impecable.

11.500 participantes tomaron la salida de los dos recorridos que ofrece esta prueba, la Quebrantahuesos Gran Fondo, de 209 kilómetros, y la Treparriscos Medio Fondo, de 85. La salida fue algo fresca, e incluso los corredores pasaron un poco de frío al bajar los primeros puertos, como Somport. Pero la temperatura fue subiendo conforme transcurría la jornada, superando los 25 grados. La llegada a Sabiñánigo supuso un respiro, una alegría, satisfacción. Para la mayoría, por haber terminado la Quebrantahuesos, que "es lo que cuenta", apuntaban muchos. Pero también por haber mejorado sus tiempos con respecto a otras ediciones, porque muchos repetían. Y es que es una prueba que engancha, que no se puede dejar de hacer si se ama el ciclismo. También hubo novatos que terminaron con la intención de volver.

La mayoría de los 11.500 participantes son anónimos, pero tuvieron el valor añadido de compartir la prueba con exdeportistas profesionales, de la talla de Miguel Induráin, un habitual ya de esta cita con el ciclismo; Alberto Contador, el homenajeado de esta edición, o Haimar Zubeldia, que además quedó segundo. Induráin hizo el mismo tiempo que el año pasado, 6:01.45. "Ni mejoro ni empeoro", bromeó a su llegada. Le atrae de la QH "el ambiente del ciclismo, que es lo que nos gusta y nos permite reunirnos a excompañeros de profesión" porque "nos juntamos aquí a dar pedales". El reto de hacer 200 kilómetros también es algo que le llama "porque no los hacemos todos los días y una vez al año viene bien". Coincidió con Zubeldia en la salida y con Contador: "He llegado en el grupo, pero cada uno marca su ritmo".

Alberto Contador llegó dos minutos después que Induráin, ya que hizo un tiempo de 6:03.20, y aludió a que "ha sido un honor conocer la mejor cita con el gran fondo de España". Haimar Zubeldia llegó segundo (5:43.45) y aseguró no haber participado en otra prueba igual que la Quebrantahuesos. Destacó cómo se vuelcan Sabiñánigo y la comarca del Alto Gállego con esta prueba, ya que la gran parte de los voluntarios son locales. "Cuando una cita así se hace tan grande a veces se vuelve negocio, y mantener ese espíritu del voluntariado no es fácil. En el ciclismo todavía existe y se agradece", añadió.

Rocío del Alba, ciclista de montaña, hizo por primera vez la Treparriscos, que le pareció "impresionante". Fue a entrenar porque hoy compite en Navarra "y nos espera un calendario muy apretado". Aseguró que repetirá la Treparriscos, aunque también quiere intentar hacer la larga, "pero depende del calendario". También en la Treparriscos participó por primera vez María José Pueyo, que en esta ocasión cambió el atletismo por la bicicleta.

"Estoy como si hubiera hecho la mínima de la Olimpiada", dijo a su llegada. Llevaba entrenando dos meses, "quería descansar un poco de la zancada y me conecté enseguida a la bici, y ha sido espectacular". Incluso aseguró que le había sabido a poco. "Me decía que iba a hacer 3 horas y 30 minutos, y he hecho 3 horas 3 minutos, me he quedado alucinada", aseguró. No descarta probar con la Quebrantahuesos: "Yo soy corredora de fondo y lo que quiero es, que si un día corro la Quebrantahuesos, ir a tope". No faltó el otro deportista local, Milton Ramos, que a finales de julio se marchará a Italia a completar su octava Iron Bike.

HAN DICHO

Miguel Induráin: exciclista profesional

"De la Quebrantahuesos me atrae el ambiente de ciclismo que nos permite encontrarnos con antiguos compañeros"

"No todos los días hacemos 200 kilómetros, y una vez al año viene bien. Ni mejoro ni empeoro mi tiempo"

Haimar Zubeldia: exciclista profesional

"Cuando una prueba se hace grande corre el peligro de convertirse en negocio, pero aquí se mantiene el espíritu"

Rocío del Alba: ciclista de montaña

"He hecho la Treparriscos por primera vez y me ha parecido impresionante. Quiero la QH, pero depende del calendario"

María José Pueyo: atleta

"Estoy como si hubiese logrado la marca mínima para unos Juegos Olímpicos,  incluso me ha sabido a poco"

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