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La batalla del ‘play off’

Si el Tecnyconta supera hoy al Herbalife, sellará su clasificación matemática para las eliminatorias por el título. Es el último desplazamiento de los aragoneses.

Stan Okoye, el jugador más determinante del Tecnyconta Zaragoza, durante un entrenamiento en el pabellón Príncipe Felipe
Stan Okoye, el jugador más determinante del Tecnyconta Zaragoza, durante un entrenamiento en el pabellón Príncipe Felipe
Oliver Duch

El Tecnyconta se ha situado en la antesala del ‘play off’. A una sola victoria de distancia. Un exitoso recorrido que los zaragozanos, muy seguros de sus fuerzas, han edificado sobre unas consignas inquebrantables: la fuerza del grupo, la implicación de todos los jugadores en un proyecto común. Todos han sumado. Todos han remado con tenacidad, sin tregua, en la misma dirección. Con carácter, determinación y seguridad. Con una convicción admirable.

El ideario de Porfirio Fisac, ejecutado a la perfección por todos los componentes de la plantilla, ha derribado todos los pronósticos en el curso actual: el cuadro aragonés sigue instalado en la sexta posición de tabla, cuando sólo restan dos jornadas para que finalice la competición regular, y depende de sí mismo para participar en las eliminatorias por el título. Una ambición de calado para un equipo que, tras haber acometido hasta once nuevas incorporaciones el pasado verano –además de un nuevo técnico–, había iniciado el curso con el único propósito de sellar la salvación.

El Tecnyconta, sin embargo, ha ido creciendo conforme avanzaba la temporada, a lomos de una actitud modélica y una capacidad competitiva formidable, y ya ha garantizado su participación el próximo año en las competiciones europeas. Y ahora, además, se halla a escasos centímetros de otra recompensa mayúscula: consumará este domingo mismo su clasificación para el ‘play off’ (13.00, Movistar+), si es capaz de conquistar el triunfo en Las Palmas.

La empresa, sin embargo, presenta una gran exigencia, por mucho que los grancanarios se ubiquen actualmente en la duodécima posición. Se trata de un bloque voluble, indeciso, inconstante e imprevisible, con una irregularidad manifiesta, aunque con importantes recursos en su plantilla para cuestionarle el triunfo a cualquier rival. En este sentido, su participación en la Euroliga le ha generado un desgaste exagerado, muy superior al previsto, que ha repercutido decisivamente en su rendimiento en el torneo doméstico. Meses atrás, incluso, llegó a incrustarse en los puestos de descenso a la Liga LEB.

Y eso que su plantilla, diseñada con un presupuesto de cinco millones de euros, se halla entre las mejores del panorama nacional. Clevin Hannah es su jugador más productivo, con 11,7 créditos de valoración por encuentro. El base no sólo supone una amenaza desde el perímetro –un 46% de efectividad en los lanzamientos triples– sino que también penetra con facilidad y ofrece buenas lecturas del juego (4,5 asistencias por duelo).

Eriksson, la amenaza exterior

Pero el Herbalife también cuenta con otros artistas cotizados en su línea exterior. Especialmente Marcus Eriksson, su francotirador más fiable, quien promedia 12,4 tantos por partido con muy buenos porcentajes: un acierto del 50% en los tiros de campo, un 45% en triples y un 92% desde la línea de personal. Además, Oliver aporta experiencia y oficio en la dirección; Rabaseda supone una garantía en las labores defensivas, al margen de contribuir en ataque con 8 puntos por duelo; Strawberry es un jugador atlético y potente, capacitado para fabricarse sus propias canastas (10 tantos por encuentro); y Paulí es incisivo y punzante en cada una de sus acciones. Y por dentro, el conjunto grancanario dispone de prestigiosas piezas como Báez, Kim Tillie, Pasecniks (2,16 metros de estatura) o Jacob Wiley, contratado el pasado mes de febrero como refuerzo de lujo para la línea interior.

El Herbalife, además, se presenta a la cita en un tramo especialmente productivo, tras haberse adjudicado el triunfo en tres de sus últimos cuatro partidos. Superó al Estudiantes (86-96), el Obradoiro (82-96) y el Breogán (77-92), mientras que cayó en su enfrentamiento con el Barcelona (77-97).

El cuadro aragonés no participa en las eliminatorias por el título desde el curso 2013-14, con José Luis Abós en el banquillo, cuando finalizó la Liga regular en la octava posición de la tabla. Un año más tarde, ya con Ruiz Lorente como entrenador, el equipo zaragozano se quedó fuera del ‘play off’ –fue noveno– pese a sumar 18 victorias a lo largo de la temporada; un claro indicador de las dificultades que conlleva el reto. Un reto que, sin embargo, se halla a un solo triunfo de distancia.

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