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Eduard Prades gana la Vuelta a Aragón y la etapa es para Matteo Pelucchi

El cántabro Jesús Ezquerra, que tomó la salida como líder de la 44ª Vuelta a Aragón en la tercera y última etapa, abandonó como consecuencia de las heridas sufridas en una caída.

Tercera etapa de la Vuelta Aragón 2019, con inicio en Huesca y final en la Expo de Zaragoza

El español Eduard Prades (Movistar) se impuso en la 44ª Vuelta a Aragón en la que en al tercera y última etapa la victoria parcial fue para el italiano Matteo Pelucchi (Androni Giocattoli).

Prades consiguió imponerse en el último esprín especial bonificado del día en Villanueva de Gállego en el que superó con claridad al ruso Evgeny Shalunov (Gazprom) con el que estaba empatado a tiempos que le servía para romper la igualdad a tiempos y con el que se jugaba el triunfo final tras el abandono del líder Jesús Ezquerra (Burgos BH) unos kilómetros antes.

Pelucchi fue el más rápido del grupo que disputó el esprín tras los 127,4 kilómetros de recorrido entre Huesca y Zaragoza con un tiempo de 2:47:12 a un promedio de 45,718 kilómetros por hora.

Tras el italiano se clasificaron su compatriota y compañero de equipo Marco Benafatto y el también italiano Matteo Malucelli (Caja Rural), que el año anterior triunfó en esta misma línea de meta.

El cántabro Jesús Ezquerra, que tomó la salida como líder de la 44ª Vuelta a Aragón en la tercera y última etapa, abandonó como consecuencia de las heridas sufridas en una caída que sufrió a 54 kilómetros de la llegada a Zaragoza.

La parte final de la etapa, con el fuerte viento que acompañó durante todo el recorrido a los ciclistas, fue de mucha tensión y con una velocidad por encima de los 50 kilómetros por hora en la última hora.

Con el abandono de Ezquerra, tanto en Movistar como en Gazprom eran conscientes de que uno de los puntos que podía ser definitivo para designar el triunfador en la carrera aragonesa era el esprín especial de Villanueva de Gállego, a 15 kilómetros del final.

La escuadra telefónica puso en los kilómetros previos a la localidad zaragozana toda la carne en el asador para buscar su objetivo con Prades y finalmente lo consiguió ante un Shalunov que se desinfló en el último instante.

A partir de ahí, los compañeros de Prades se emplearon a fondo para proteger lo máximo posible a su compañero y evitar cualquier tipo de sorpresa desagradable.

Todavía quedaban por disputar los 10, 6 y 4 segundos de bonificación de la etapa que podían dar un nuevo vuelco a la general, pero en la lucha por el triunfo parcial de etapa se iban a involucrar los especialistas en la velocidad y ni Prades ni Shalunov era previsible que pudieran ser capaces de batirlos.

La etapa arrancó en Huesca con todos los ciclistas mirando la dirección en la que se movían las banderolas y siendo conscientes de que la jornada iba a ser dura, muy dura, sobre todo en la parte final en la que en juego iba a estar el maillot amarillo de vencedor de la clasificación general.

La habitual escapada del día se formó muy pronto con siete ciclistas con el portugués Joaquim Silva (W52 Porto) como hombre más peligroso, ya que se encontraba a solo 47 segundos del jersey que iba a tener que defender en un principio Ezquerra.

El septeto cabecero, con Silva, José Manuel Gutiérrez (Guerciotti Kiwi), Dzmitry Zhyhunou (Euskadi), Nikolay Mihaylov (Efapel), Artem Nych (Gazprom), Yonder Godoy (Inteja) y Afonso Silva (Radio Popular Boavista), consiguieron alcanzar una máxima ventaja de 4:10 con todavía 100 kilómetros por disputar, pero conscientes de que los aspirantes a la victoria final les estaban dejando hacer sin permitirles irse a una diferencia inalcanzable.

Tras rodar por carreteras estrechas, la tensión empezó a mascarse con la salida a la carretera que une las poblaciones de Luna y Zuera. El pelotón aceleraba cada vez más y que se estirase resultó inevitable. La posibilidad de romper el grupo con abanicos era más que probable, como así sucedió.

El pagano fue el líder Ezquerra, al que también le pesó en exceso la responsabilidad de los galones que lucía, y tras su caída se mantuvo la tensión pero sin llegar a dinamitarse el pelotón principal. No obstante, sus principales adversarios para batirlo lamentaron al finalizar la etapa la mala suerte que había tenido y el no poder pelear con él hasta el final.

El viento no iba a permitir que los ciclistas se pudiesen relajar, pero con el esprín de Villanueva ya resuelto, la tensión iba a ser menor.

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