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NIEVE

'Snowbikes', deslizándose sobre la nieve en bicicleta

En pistas como las de Candanchú y Formigal se deja sentir cada vez más un tipo de disciplina deportiva poco conocida en España que va ganando adeptos.

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Tres practicantes de snowbike, en Candanchú.
Candanchú

Tienen sillín, manillar, amortiguadores y cuadro, pero en vez de pedales, en función del modelo, llevan o no llevan estriberas y, lo que más les diferencia, en el lugar en el que deberían ir las ruedas con sus radios aparecen los esquís. Son las ‘snowbikes’ o bicis de nieve, una modalidad de deporte practicado sobre el manto blanco aún poco conocida en España, pero que poco a poco se deja notar en las pistas. En Aragón, especialmente en Candanchú, donde se apuesta por ella desde hace cuatro temporadas, y en Formigal, donde también se oferta desde hace tiempo.

"La respuesta del público es fantástica, es más fácil que aprender a esquiar y la gente se cae menos", explica Luis López, director de Siulbikes, la empresa que alquila y da cursos sobre esta disciplina en el centro invernal del valle del Aragón. "Muchos de los que se animan a probar vienen desde el mundo de la bici de montaña y del de las motos", añade.

A pesar de que pueda resultar novedoso, lo cierto es que sus orígenes se remontan hasta el siglo XIX. Primero se empleó en los Alpes para el reparto de mercancía y correo, y la primera carrera de la que se tiene constancia se disputó en 1951 en Austria. En 1961 se constituyó la Federación Internacional y seis años después se disputó el primer Mundial. En España, existe constancia de su presencia desde los años 60. Así, en 1963 en Alto Campoo (Cantabria) ya se comercializaban este tipo de bicicletas por parte de la familia Dimas. Después, aunque se han ido realizando campeonatos, estos no han tenido gran continuidad en el tiempo. Ahora, a López, que llegó a esta disciplina, de la que es promotor y entusiasta, tras sufrir unos problemas en los pies que le impedían practicar el esquí convencional, le gustaría "poderlos organizarlos en Aragón".

Bajo el paraguas del ‘snowbike’ se sitúan tres variantes. La primigenia sería la conocida como ‘skibob’, en ella, además de en la bicicleta, en los pies también se colocan unos pequeños esquís o ‘footskis’. "Es con la que se obtienen mayores velocidades al situarse el centro de gravedad en un punto más bajo", comenta López.

Posteriormente se desarrollaron las ‘skibikes’, en las que los pies se sitúan sobre unas estriberas. Mientras, las ‘snowscoots’ serían una variación de éste último tipo en el que la anchura de las tablas es mayor.

Así, mientras en Candanchú es posible probar con las dos últimas variedades, en Formigal, la Escuela de Esquí, cuenta con la primigenia. Por otra parte en Valdelinares y Javalambre también se permite el uso de estas bicis.

La convivencia

Queda la no siempre fácil convivencia de los diferentes tipos de usuarios en las pistas. "Yo he propuesto a la Asociación Española de Snowbike que se cree un carné en el que se especifique el tipo de pista por el que su portador puede circular en función de su nivel", explica López. "En Candanchú obligamos a que a la vez que se alquila una ‘skibike’ también haya que recibir una clase porque hemos comprobado que así se gana en seguridad", comenta.

Al fin y al cabo se trata de bicicletas con las que se pueden llegar a alcanzar entre 60 y 70 kilómetros por hora. "Especialmente enseñamos a frenar, que hay que hacerlo con el canto del esquí, y a controlar el derrape", añade, recalcando que "el indice de siniestralidad en las cuatro temporadas en las que llevamos con la actividad en marcha ha sido de cero".

Ahora, lo que López solicita es "más apoyo desde las estaciones de esquí para que el ‘snowbike’ arraigue con fuerza en España". "Hay mucha gente que ya repite y cada vez aparece más que se ha informado previamente sobre lo que es y en qué consiste. Es una alternativa más al esquí", comenta.

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