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Estudiantes 87-72 Tecnyconta

El Tecnyconta paga su falta de acierto

El conjunto aragonés cae en la pista del Estudiantes lastrado por su desatino ofensivo en los tres primeros cuartos. 

Partido Movistar Estudiantes-Tecnyconta Zaragoza de la segunda vuelta.
Partido Movistar Estudiantes-Tecnyconta Zaragoza de la segunda vuelta.
Chema Moya/Efe

El Tecnyconta, víctima de su desacierto ofensivo, dobló la rodilla en Madrid ante un rival mucho más seguro de sus fuerzas (87-72). El Estudiantes fue mejor en todos los órdenes del juego, pero ni mucho menos disfrutó de un duelo plácido. Impulsado por la productividad de Brizuela y Gentile, ambos con 25 tantos, el cuadro local llegó a disponer de 15 puntos de ventaja en diferentes fases del duelo; pero el equipo aragonés se resistió a bajar los brazos y siempre exhibió una convicción admirable en sus posibilidades de triunfo. De hecho, remó contracorriente con esperanza y tesón, creyendo siempre en la remontada, y se situó a sólo seis puntos a falta de tres minutos para la conclusión (74-68). Sin embargo, en esta oportunidad, los zaragozanos no pudieron culminar la hombrada.

El Estudiantes es un bloque imprevisible, inestable e irregular, con importantes altibajos en su juego. Posee numerosos argumentos en su plantilla, sobre todo en la faceta ofensiva; pero ofrece, al mismo tiempo, grandes desequilibrios en las labores de contención. Evidencia, por momentos, una indolencia atrás sorprendente. Se trata del segundo equipo más batido de toda la categoría, con una media de 86 puntos encajados por choque. Únicamente el Fuenlabrada, con 88 tantos por duelo, presenta peores registros que los colegiales en el desempeño defensivo. Se espera un duelo rápido, ágil, de lagunas defensivas y una elevada anotación.

De inicio, sin embargo, los dos equipos se aplicaron atrás con la intensidad que demandaba el partido. El cuadro aragonés tomó ventaja con los puntos de Seibutis y Fran Vázquez (2-6), pero los locales voltearon el marcador, justo en el ecuador del primer acto, con una acción individual de Brizuela y un certero triple de Omar Cook (7-6). Por entonces no era fácil anotar, con ambos conjuntos empleándose con orden, constancia y solvencia en las tareas defensivas. Toda una contradicción para dos conjuntos distinguidos, precisamente, por su impericia atrás y su notable acierto ofensivo. De hecho, madrileños y aragoneses son dos de los equipos más productivos de la Liga Endesa, tras la celebración de 22 jornadas de competición.

El Tecnyconta volvió a ponerse por delante, tras un lanzamiento de McCalebb desde el perímetro, aunque los colegiales de nuevo respondieron con prontitud para mantener igualada la contienda a los siete minutos de juego (17-17).

A partir de ahí, los visitantes concedieron canastas muy fáciles a su oponente. Bastaron tres errores de los zaragozanos, en los últimos compases del acto, para que el Estudiantes edificara una renta de cinco puntos en el marcador (22-17), que Nacho Martín redujo mínimamente, con un tiro libre, al cierre del primer cuarto (22-18).

El Tecnyconta, que había comenzado bien, fue perdiendo energía conforme avanzaban los minutos. Muy frágil atrás, y sin ritmo ni criterio en la faceta ofensiva, el equipo zaragozano se agarró al talento de Okoye para seguir compitiendo en Madrid. Al cuarto de hora, la desventaja de los zaragozanos era de sólo cuatro puntos (30-26), pese sus precipitaciones y sus malas selecciones de tiro, y pese a exhibir un desatino inusual desde el perímetro (1 de 13 en triples).

El Tecnyconta había elevado sus prestaciones defensivas, pero carecía de criterio y paciencia en sus acciones de ataque. Después de tres minutos sin convertir una sola canasta en juego, Porfirio Fisac tuvo que detener el encuentro para corregir los desajustes de su equipo. Por entonces, la mejor noticia para los aragoneses atendía al marcador, un escenario que se mantuvo hasta el intermedio. Al descanso, de hecho, el Tecnyconta seguía optando a la victoria (36-30), a pesar de su escasa aportación ofensiva durante toda la primera mitad –30 puntos en 20 minutos de juego–.

En este sentido, hubo un dato muy significativo: en el segundo cuarto, la productividad de los zaragozanos se había reducido a ocho puntos de Okoye, siempre en acciones individuales, y a dos tiros libres de Nemanja Radovic. Gentile, con 15 tantos, y Darío Brizuela, con 8, eran los jugadores más incisivos del cuadro local, con Omar Cook (6 asistencias) impartiendo lecciones en la dirección.

El Estudiantes amplió su ventaja en los primeros compases de la reanudación (39-30). Y aunque el Tecnyconta pareció sobreponerse con cinco puntos seguidos de McCalebb y un tiro libre de Fran Vázquez (39-36), los locales respondieron con contudencia para establecer, en apenas dos minutos, la máxima renta del encuentro (46-36). Tras un triple de Brizuela y un contragolpe de Gentile, Fisac volvió a solicitar un nuevo tiempo muerto. El equipo aragonés vivía sus peores minutos.

Lejos de reaccionar, el Tecnyconta acentuó sus carencias ofensivas (2 de 19 en los lanzamientos triples, un 10% de efectividad), al mismo tiempo que atrás se desencajaba con una facilidad sorprendente, sobre todo ante el despliegue de Darío Brizuela. El escolta resultó incontenible en la mayoría de sus acciones. Él lidero el despegue local, que alcanzó una ventaja de 15 puntos (55-40) a los 27 minutos de partido.

Alocén inauguró el último cuarto con un certero triple, aunque entonces irrumpió la figura de Omar Cook para, una vez más, frenar el intento de remontada de los zaragozanos. El base, con dos lanzamientos desde el perímetro, volvió a ampliar la ventaja local hasta los quince puntos (67-52), a siete minutos de la conclusión. Sin embargo, el Tecnyconta mantuvo la fe y fue recortando distancias, con los tantos de Okoye y McCalebb, y llegó a situarse a sólo seis puntos (74-68) a tres minutos de la conclusión. Pero los madrileños no se dejaron intimidar y se manejaron con oficio y seguridad en los últimos compases del duelo.

Parciales: 20-18 / 22-24 / 20-27 / 25-18 y 15-6 / 102-93

Árbitros: J.A. Martín Bertrán, J.R. García Ortiz y Martín Caballero.

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