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Al-Attiyah, el jeque del Dakar, suma su tercer cetro

El árabe comenzó de manera particular en el 2004 al volante de un Mitsubishi.

Al-Attiyah, el jeque del Dakar, suma su tercer cetro
Efe

El piloto catarí Nasser Al-Attiyah se consagró este jueves como el jeque del Dakar en coches al coronarse por tercera vez como campeón del rally más duro mundo y hacerse un hueco por méritos propios entre la aristocracia de una carrera a la que llegó hace quince años por la puerta pequeña.

Al-Attiyah, que fuera del Dakar ya tiene el tratamiento de jeque por ser primo del emir de Catar, Tamim ben Hamad Al Zani, es un romántico de las carreras de coches, un apasionado al que le cuesta pilotar manteniendo la cabeza fría, algo que tuvo que hacer más de la cuenta este año para lograr su tercera estatuilla del tuareg.

Ese tercer trofeo para Al-Attiyah es el primero de Toyota, la marca japonesa a la que el catarí ha llevado a la gloria del 'raid' más mediático tras ocho años de presencia, a través de su filial sudafricana, sin poder conseguir el éxito hasta ahora.

Antes de triunfar con Toyota, el catarí lo consiguió en 2011 con la marca alemana Volkswagen y en 2015 con un Mini, a cargo del equipo alemán X-Raid, de la familia dueña de la alemana BMW.

Sin embargo, Al-Attiyah comenzó a escribir su historia en el Dakar mucho antes, cuando en el año 2004 participó por primera vez de manera particular al volante de un Mitsubishi Pajero, con el que fue el mejor debutante de esa edición del rally al terminar en la décima posición.

Esa fue su carta de presentación para después ponerse al mando de las mejores escuderías del Dakar, donde antes de Toyota ha pilotado BMW, Volkswagen, Mini e incluso llegó a crear un equipo propio con buggys donde estaba acompañado por el español Carlos Sainz.

Con los BMW tuvo tres abandonos y un sexto puesto entre 2005 y 2009, pero los éxitos llegaron con Volkswagen, con un segundo puesto en 2010 y la victoria de 2011.

A su primer triunfo le siguieron dos abandonos en 2012 y 2013 cuando pilotó un Hummer del estadounidense Robby Gordon y su propio buggy, respectivamente.

Luego pasó a conducir un Mini en la época en que este coche dominó el Dakar y donde el jeque coleccionó una victoria (2015) y dos podios (segundo en 2014 y tercero en 2016).

Después aceptó liderar el proyecto de Toyota para ganar su primer Dakar y, ante un abandono inicial en 2017, acabó segundo en 2018 ante la potente flota de Peugeot, un resultado que supo a triunfo para Al-Attiyah y que predecía el éxito de este año.

El árabe no defraudó en un Dakar cuyo terreno era en un 70 % dunas, su hábitat natural, donde lo ganó a lo grande, liderándolo de principio a fin, a excepción del segundo día, y sin cometer ningún error serio, al contrario que sus rivales, que fueron eliminándose por el camino hasta dejarlo solo a la cabeza del rally.

Esta tercera victoria de Al-Attiyah lo sitúa como el tercer piloto con más títulos del Dakar en coches, empatado a tres con los franceses René Metge y Pierre Lartigue, y solo superado por el también francés Stéphane Peterhansel (7) y el finlandés Ari Vatanen (4).

Peterhansel y Vatanen son también los únicos pilotos que superan a Al-Attiyah en número de victorias de etapa en el Dakar, con 70 y 42, respectivamente, por las 34 del árabe.

La pasión de Al-Attiyah por los deportes de motor le viene desde hace muchos años, una afición en la que no pudo prosperar en su juventud porque la federación de automovilismo catarí estaba controlada por una familia rival.

Por ello, encaminó su trayectoria deportiva hacia el tiro olímpico, disciplina en la que también se desempeña con solvencia, como acredita la medalla de bronce qque logró en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Una vez que pudo dedicarse al automovilismo, Al-Attiyah compaginó el Dakar con los rallys de velocidad y se proclamó campeón del mundo de coches producción en 2006 y de la WRC2 en 2013, la segunda división del campeonato mundial de rallys, además de ganar tres títulos de la copa mundial de rallys 'cross country' (2015, 2016 y 2017).

El tricampeón del Dakar vive por y para los coches de competición, al punto de que quiere ser el introductor en la disciplina de los rallys 'cross country' para el doble campeón español de la Fórmula Uno Fernando Alonso e incluso ha comprado una propiedad en Barcelona para poder entrenarse.

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