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Arcas y Castrillo, los dos aragoneses del Movistar quieren crecer en 2019

Arcas tiene el objetivo de correr una grande de tres semanas, mientras que Castrillo tiene la ilusión de participar en el tríptico de las Ardenas.

Jaime Castrillo y Jorge Arcas, en la salida de la segunda etapa de la Vuelta a Aragón.
Jaime Castrillo y Jorge Arcas, en la salida de la segunda etapa de la Vuelta a Aragón.
Rafael Gobantes

Los dos únicos ciclistas aragoneses en un equipo del World Tour, Jorge Arcas y Jaime Castrillo, ambos en el Movistar que se ha presentado este martes en la sede de Telefónica, aspiran en 2019 a seguir aprendiendo y creciendo deportivamente y mejorar todavía más el nivel que han mostrado en la temporada recientemente finalizada.

Tanto Arcas (Sabiñánigo, 1992), que arranca su cuarta temporada en el pelotón ciclista internacional, como Castrillo (Jaca, 1996), en su segundo año, son conscientes y asumen el papel que en estos momentos deben desempeñar dentro de un equipo muy centrado en sus principales líderes como son los españoles Alejandro Valverde, que en 2019 defenderá además el maillot arcoiris de campeón del mundo, y Mikel Landa, junto al colombiano Nairo Quintana.

Para Arcas el objetivo para el nuevo año se centra en intentar hacerse hueco en al menos uno de los ochos que competirá en una de tres grandes, Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España, después de acumular dos temporadas marcadas por las caídas que sufrió en 2017 en la primera etapa de la Vuelta en Nimes (Francia) y en 2018 en el Tour de Flandes, que le obligó a un parón que le condicionó en buena parte el resto del año.

Las sensaciones que le ha dejado la ya finiquitada temporada 2018 han sido "buenas y también malas pero de las que también se aprende, como la caída de Flandes que me hizo perder otros objetivos", aunque el serrablés se muestra positivo y afirma que después de tres años sigue "aprendiendo cosas nuevas".

Para el 2019 tiene claro que su trabajo debe ser el de seguir aportando al equipo en la faceta que le han encauzado y se siente a gusto, "la de ser gregario y trabajar para los líderes, y en todas las carreras aportar el máximo", y a la vez mirar con ilusión volver a estar en una grande.

Además de en las grandes, Arcas ve con buenos ojos las carreras del mes de abril con los adoquinados como el Tour de Flandes, la París-Roubaix y el resto de pruebas menores pero de idénticas características que ya conoce y de las que afirma que "son muy diferentes a las de España y en las que es complicado hacer buenos resultados", por lo que considera que "un resultado importante sería entrar en el top 20 o 25" sin descuidar que en estos momentos el equipo ya cuenta con buenos especialistas.

"Si tengo alguna oportunidad -explica- me gustaría centrarme en alguna vuelta de una semana", a la vez que recuerda que en 2018 ha podido competir en la recuperada Vuelta a Aragón en la que disfrutó de correr en casa "a pesar de llegar muy justo por la caída de Flandes", en la que lo primero que pensó fue en la Vuelta a Aragón.

Por su parte, Jaime Castrillo hace un buen balance de su primer año en la elite ciclista en la que ha sido capaz de alcanzar su objetivo de adaptarse a la categoría y ahora de lo que se trata es de "ir mejorando el nivel", además de haber tenido la oportunidad de correr en carreras importantes como Il Lombardía donde cerró la temporada trabajando para el murciano Alejandro Valverde que ya lucía su maillot del campeón del mundo.

"En la primera carrera del año en Australia, en el Santos Tour Down Under, teníamos más libertad en el equipo y en la segunda etapa pude coger la fuga y dejarme ver. En el resto de pruebas me tocó estar a las órdenes del equipo y seguir aprendiendo. Estoy muy contento de la experiencia", recuerda el jacetano.

Su mejor resultado del año, aunque fue defendiendo la camiseta de la selección española, fue el sexto puesto en el Mundial sub'23 de Austria del que guarda un buen recuerdo en una carrera que fue "muy dura", mientras que en el Tour del Porvenir, donde estaba junto al también aragonés Fernando Barceló (Euskadi Murias) que se impuso en solitario en la penúltima etapa, "llegaba bien pero por una u otra cosa no salió bien".

Con 56 días de competición en su primer año considera que se puede asumir bien esa carga porque "viniendo de amateur es un gran salto, aunque en comparación con lo que han corrido otros puede quedarse corto".

Castrillo también guarda un buen recuerdo de haber podido estar presente en la recuperación de la Vuelta a Aragón después de 12 años ausente en el calendario. "Por todo fue bonita. Estuvo bien organizada y el público respondió. A mí me tocó trabajar en favor de Jaime Rosón que fue el vencedor", dice.

Aunque todavía no le han anunciado el calendario para el nuevo año, reconoce que le gustaría "repetir" en el Critérium du Dauphiné, mientras que para estar en alguna de las grandes vueltas asume que "hay que ir con paciencia y si se presenta la ocasión aprovecharla".

Por sus características también pone su vista en el denominado tríptico de las Ardenas (Amstel, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja) en el que le haría "ilusión" estar pero reconoce que el mayor referente del equipo es Alejandro Valverde y que "hay que llevar un gran equipo para arroparlo".

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