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Deportes

Ángel Vicioso: "Me apetece todo lo peor: donuts, hamburguesas, batidos..."

El exciclista de Alhama ejerce como asesor de la Vuelta Aragón que arranca el viernes en Teruel tras 13 años de ausencia en el calendario profesional.

Ángel Vicioso, asesor de la Vuelta Aragón.
Ángel Vicioso, asesor de la Vuelta Aragón.
Oliver Duch

Tras poner fin a dos exitosas décadas como ciclista profesional, Ángel Vicioso (1977, Alhama de Aragón) ejerce como asesor de la Vuelta Aragón que arrancará el próximo viernes en Teruel.

¿Cómo lleva los primeros meses retirado de la alta competición ciclista?

La verdad es que mucho mejor de lo que pensaba. Creía que no me iba a adaptar tan bien y tan rápido a la vida normal. Pero estoy muy feliz. Para nada echo de menos la bicicleta. Lo único que extraño un poco es la relación con los compañeros y las charlas en los hoteles.

Su familia debe agradecer este cambio.

Totalmente. Tenerme en casa todos los días es un hecho que agradecen porque durante dos décadas he estado más de la mitad del año lejos de ellos. Tengo un niño de diez años y una niña de seis, y hasta ahora no me enteraba de cuando se ponían enfermos ni les llevaba a las actividades extraescolares. Estoy descubriendo un nuevo mundo porque nunca lo había vivido. Estoy encantado.

¿Se ha dado algún capricho?

Sobre todo viajar de vacaciones. Hace poco estuvimos diez días en Nueva York y fueron una maravilla. ¿Sabes lo que es que te apetezca una hamburguesa y poder comértela? Esto no tiene precio. Antes disfrutaba con unas cosas y ahora con otras.

Parece que ha abandonado la estricta dieta inherente a todo ciclista profesional.

Totalmente. Es que me apetece todo lo peor: donuts, natillas, batidos... En general todas aquellas cosas que no he podido probar durante más de estos veinte años. Me estoy tomando la debida revancha.

¿Qué menesteres laborales le mantienen ocupado?

Estoy centrado en la clínica de Podoactiva que dirijo en el Príncipado de Andorra, dedicada a la podología. Esta ocupación está siendo muy útil para hacer más sencilla la transición entre el ciclismo y mi nueva vida. No me ha dado tiempo de aburrirme.

Otra de sus ocupaciones es la de asesor de la Vuelta Aragón, que este viernes renace tras 13 años de ausencia.

Estoy muy feliz de que nuestra Comunidad vuelva a tener una vuelta. Es un acontecimiento muy importante que no tienen todas las regiones españolas. Es para estar orgullosos todo el equipo que lo ha conseguido: el Gobierno de Aragón, Turismo... Es la prueba de que cuando trabajamos en grupo para un objetivo común, los proyectos salen adelante. Percibo una ilusión extraordinaria que hay que alimentar.

Se ha logrado una participación de alto nivel.

Me consta que la Vuelta Aragón ha sido muy bien recibida en el pelotón. Y prueba de ello es que vengan ciclistas tan buenos como Marc Soler, que acaba de ganar la París-Niza, el esprinter Carlos Barbero o los veteranos Sylvain Chavanel y Daniele Bennati. Y podría ser muchísimo mejor si cambiáramos las fechas la próxima temporada.

¿A qué se refiere?

La Vuelta Aragón coincide con los 4 Días de Dunkerque y con la Vuelta a California. Apesar de esto, hemos tenido muchas peticiones para correr en Aragón. Pero creo que valdría la pena que en próximas ediciones avanzáramos las fechas, a marzo por ejemplo, y aumentaría todavía más el nivel.

Da cierto vértigo repasar el historial de la Vuelta, con la presencia de Greg Lemond, Perico Delgado, Jan Ulrich o Marco Pantani.

Es que la Vuelta Aragón tenía un gran nombre y era muy valorada para preparar las carreras grandes. Ojalá logremos con trabajo regresar a aquellos tiempos.

¿Fue usted profeta en la Vuelta de su tierra?

Sólo pude participar en una ocasión y la viví con mucha emoción. Recuerdo que tuvo un final en alto en Valdelinares. Correr en tu tierra es muy bonito.

Esta sensación la experimentarán los cuatro ciclistas aragoneses profesionales de la actualidad: Arcas, Castrillo, Barceló y Samitier.

Van a disfrutar de una experiencia única. Que Aragón cuente con cuatro ciclistas en el pelotón es la demostración de que hay futuro y de que se están haciendo las cosas bien.

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