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Un escenario único para cumplir los sueños de 8.000 bikers

Aleix Espargaró, piloto de Moto GP, terminó entre los diez primeros y definió la prueba como "una gran fiesta".

Hasta 8.000 ciclistas compiten en la gran Orbea Monegros
Hasta 8.000 ciclistas compiten en la gran Orbea Monegros
Patricia Puértolas

La Maratón Orbea Monegros volvió a demostrar ayer que es el escenario ideal para alcanzar todo tipo de sueños, grandes y pequeños, ya que se trata de una prueba rodadora, sin fuertes desniveles, apta casi para cualquiera, y, al mismo tiempo, desafiante, excelente para ponerte a prueba, ya que atraviesa el mayor desierto vivo de Europa.

Así, aún sin pódium ni trofeos, algunos tenían como anhelo ser los primeros en alcanzar la línea de meta. Dentro de ese grupo, estuvo el más famoso de los 8.000 inscritos, Aleix Espargaró, que llegó exhausto a la línea de meta, tanto que fue incapaz de articular una sola palabra. Durante varios minutos, el piloto de moto GP permaneció recostado sobre su manillar, algo natural, ya que fue capaz de seguir el ritmo de los mejores. De hecho, acabó entre los 10 primeros, tras recorrer 118 kilómetros. Antes de tomar la salida, el joven piloto tuvo ocasión de hablar, mostrándose "sorprendido" con el "brutal" ambiente encontrado en Sariñena, donde estuvo situada la salida y meta de la espectacular maratón, la mayor marcha de BTT del mundo. Ninguna otra es capaz de reunir a 8.000 bikers en un solo día. Ante ello, "es más una gran fiesta que una prueba deportiva", señaló Espargaró, un gran aficionado al ciclismo de montaña, un deporte que practica de forma habitual. Aunque reconoció que la moto le proporciona una mayor dosis de adrenalina, el deportista admitió que sobre la bicicleta siente "una gran sensación de libertad", ya que sube "a disfrutar y aprender, sin ninguna otra presión", señaló. Y, sin duda, ayer lo consiguió. Otro pequeño sueño cumplido.

El catalán no fue el único que se exprimió al máximo. De hecho, fue una de las ediciones más rápidas de las 18 disputadas. El ganador, David García, de Tarazona, alcanzó la meta en tan solo 3 horas, 42 minutos y 55 segundos. De los 118 kilómetros del trazado, rodó en solitario desde el 50, toda una proeza, aplaudida por sus perseguidores, entre ellos, todo un profesional de la BTT, Tomi Misser, feliz de volver a participar en esta "increíble" y "espectacular" prueba, que, tal y como describió, cuenta con la implicación de cientos de personas. A su llegada, el vencedor se mostró satisfecho y tranquilo. El aragonés también elogió el "gran ambiente vivido".

Al acabar la prueba, otros muchos cumplieron sus sueños, entre ellos, la primera mujer, Desiré Laín, de Sariñena, que estalló de felicidad al cruzar la meta y saberse ganadora. La joven dijo sentirse "emocionada", especialmente al tratarse de una prueba organizada "en mi propia casa". "Para mí, es un gran logro, ya que se trata de una maratón única, diferente, todo un lujo para Los Monegros", añadió. A su lado, igual de orgulloso, su novio, Manuel Giral, de Sariñena, que, según explicó su pareja, "ha sido mi mayor apoyo, ya que ha tirado de mí en los momentos más complicados". En esta edición, hubo una gran presencia de corredores comarcales, que realizaron un gran papel como Iván Suelves, David Périz, Javier Laín o Juan Lapena.

El mejor tándem

La Maratón Orbea Monegros, que también incluyó un circuito más asequible de 81 kilómetros, escondió muchos otros anhelos cumplidos. A la línea de meta, llegaron personas que soñaban con compartir la experiencia en familia, medir sus fuerzas tras una complicada enfermedad o simplemente, demostrarse a sí mismo que son capaces de enfrentarse al desierto y ganar. El tiempo ayudó, ya que, a pesar de las previsiones, brilló el sol y además, tan apenas hubo rastro de las precipitaciones registradas durante la jornada anterior. Dentro de los numerosos ejemplos de superación, cabe destacar a dos jóvenes con esclerosis múltiple, Agna Egea y Miguel López, o, por ejemplo, a los integrantes del mejor tándem, en el que pedalearon Rubén Capdevila, invidente y campeón nacional de ciclismo adaptado, y su compañero y guía, Damián Bellés, ambos de Castellón. Según explicó el primero, la experiencia resultó "maravillosa, especialmente el ambiente, ya que hay mucho compañerismo y en cada punto, encuentras gente animándote". "La organización es espectacular", añadió. Aunque el tándem "consume y pesa", ambos señalaron aseguraron haber "disfrutado al máximo" y además, prometieron regresar.

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