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Deportes

Las urgencias del Tecnyconta

El cuadro aragonés, antepenúltimo clasificado, presenta grandes desequilibrios en su juego que necesita resolver con la mayor prontitud. Sobre todo en defensa.

Vamado intenta anotar ante la presencia de Triguero, durante un entrenamiento.
Vamado intenta anotar ante la presencia de Triguero, durante un entrenamiento.
José Miguel Marco

Las urgencias apremian al Tecnyconta Zaragoza, que ha cerrado la primera vuelta en una situación inquietante: un solo triunfo le separa de los puestos de descenso a la Liga LEB. Y viene emitiendo señales muy negativas en su juego, sobre todo por su fragilidad en las labores de contención. Su involución, un desplome sorprendente, se ha traducido en ocho derrotas en sus últimos nueve compromisos, tres de ellas ante rivales directos en la lucha por la salvación. Está obligado a resolver sus desequilibrios con la mayor prontitud.

Una victoria para cambiar la dinámica

En la actualidad, el Tecnyconta es un bloque sin alma, sin carácter, sin fe alguna en sus posibilidades de triunfo. Necesita una victoria con inmediatez para modificar su tendencia y alimentar su autoestima. En este sentido, su próxima cita no parece el escenario más propicio para iniciar la reacción: visita la pista del Herbalife, un sólido aspirante a los puestos de ‘play off’ que, además, eleva notablemente sus prestaciones al calor de sus aficionados. Al menos, el recorrido de los zaragozanos se allana en sus dos próximos encuentros, con un duelo en casa frente al Obradoiro y un desplazamiento a San Sebastián. Dos oportunidades para iniciar, por fin, la escalada en la tabla clasificatoria.

Ampliar la rotación de la plantilla

Las actuaciones del Tecnyconta presentan un denominador común: la escasa productividad de sus jugadores de banquillo. Un factor que condiciona drásticamente el rendimiento del equipo zaragozano, que suele desplomarse en los últimos compases de los partidos, tras haber realizado un desgaste formidable con anterioridad. Lovro Mazalin sólo ha intervenido en nueve encuentros, siempre en los minutos residuales; Michal Michalak ha ido perdiendo protagonismo conforme avanzaba la competición y, de hecho, el pasado domingo ni siquiera saltó a la pista; al igual que Juanjo Triguero, cuya participación también se reduce a nueve duelos; mientras que jugadores como De Jong, Álex Suárez y Blums, que iniciaron con mano firme la temporada, han reducido drásticamente su rendimiento en los últimos dos meses del campeonato.

Despojarse de la ansiedad

El Tecnyconta, víctima de su propia ansiedad, está rindiendo muy por debajo de su verdadera dimensión. Por su actual situación clasificatoria, y tras haber perdido hasta ocho partidos en el último suspiro (Obradoiro, Herbalife, Bilbao, Fuenlabrada, Joventut, Murcia, Betis y Burgos), ahora es un bloque deprimido y desencantando, sin confianza, que se desencaja sin remisión ante las primeras adversidades. En los compases finales, el cansancio acumulado se une a las dudas, las precipitaciones, el desconcierto y la anarquía, y el equipo se condena a sí mismo a una nueva derrota.

Recuperar la amenaza exterior

En sus actuaciones más recientes, el cuadro aragonés ha rebajado drásticamente su puntería desde el perímetro, en gran medida por su juego previsible y sus malas selecciones de tiro. A ello ha contribuido el retroceso de Blums, quien presenta un desatino inusual en sus lanzamientos (0 de 6 en triples en el último partido), y también el hecho de alinear al mismo tiempo a Tomás Bellas y McCalebb, dos jugadores que no se distinguen precisamente por su capacidad para anotar desde el perímetro.

Mejorar las prestaciones defensivas

Justo en el ecuador de la temporada, el conjunto zaragozano presenta la tercera peor defensa del torneo. El Tecnyconta ha encajado 1.459 puntos en los 17 partidos disputados, lo que se traduce en una media de 85,8 tantos por duelo. Solamente el Burgos (87,7) y el Real Betis (86,2) exhiben una mayor fragilidad en las labores de contención. Mientras, los aragoneses facturan 80,53 puntos por encuentro.

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