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Alerta máxima

El Tecnyconta Zaragoza ha cerrado la primera vuelta en la antepenúltima posición, tras perder el pasado domingo ante el Burgos. Una sola victoria le separa del descenso.

El entrenador del Tecnyconta Zaragoza, Jota Cuspinera, da instrucciones durante un entrenamiento.
El entrenador del Tecnyconta Zaragoza, Jota Cuspinera, da instrucciones durante un entrenamiento.
José Miguel Marco

Alerta máxima en el Tecnyconta. El cuadro aragonés se halla en una situación inquietante, justo al cierre de la primera vuelta de la competición: se ha incrustado en la antepenúltima posición de la tabla, y con una sola victoria de margen con los puestos de descenso a la Liga LEB. Sin embargo, más allá de los resultados, aún resulta más preocupante la involución protagonizada por los zaragozanos en sus compromisos más recientes, saldados con un balance desalentador: ocho derrotas en los últimos nueve partidos, y tres de ellas ante rivales directos en la lucha por la salvación. El único triunfo se produjo ante el Estudiantes, en el pabellón Príncipe Felipe, tras un duelo equilibrado que necesitó de dos prórrogas para resolverse. Un periodo de inseguridad, totalmente improductivo, que ha cargado de excesiva responsabilidad al equipo y que ha acentuado sus dudas, su desconcierto, su ansiedad y sus desequilibrios. Ahora es un equipo voluble, inconstante e imprevisible, con una irregularidad manifiesta en los dos lados de la pista y que, por momentos, emite sensaciones muy negativas en las labores de contención, donde las desatenciones son constantes y la intensidad, en ocasiones, se reduce a la mínima expresión.

En este sentido, sorprendió la facilidad anotadora del Burgos, el pasado domingo, en los 10 primeros minutos de la contienda. En una cita vital para sus aspiraciones, el Tecnyconta saltó a la pista sin la convicción ni la actividad que demandaba el partido. Su oponente facturó hasta 28 puntos en el acto inaugural, un fiel reflejo de la escasa presión ejercida por los zaragozanos.

El principal hándicap del Tecnyconta atiende a sí mismo, a su propia actitud, a sus continuos altibajos. De hecho, el conjunto aragonés había emitido muy buenas sensaciones desde su primer partido oficial. Pese a doblar la rodilla en sus cuatro primeras actuaciones, supo competir ante cualquier rival y en cualquier escenario, con la única mácula de su visita a Madrid (93-65). En el resto de sus compromisos, los de Cuspinera se manejaron con seguridad y exhibieron constancia, compromiso, carácter, orgullo y unidad. Incluso en las derrotas, el Tecnyconta ofreció una imagen muy digna en el tramo inicial de la temporada. Ante el Obradoiro (80-74), el Herbalife (95-99) y el Bilbao Basket (77-72), aunque el resultado fue adverso, los zaragozanos guardaron ambiciones de triunfo hasta el último suspiro de la contienda.

Después, el equipo zaragozano encadenó cuatro victorias de manera consecutiva: se impuso en casa al Andorra (95-78), al Gipuzkoa Basket (97-73) y al Tenerife (89-77), y derribó todas las previsiones en Vitoria (73-78), un escenario históricamente adverso. En todos los casos, lo hizo con señales muy positivas en su juego. Sin embargo, el parón de la competición liguera, debido a la primera de las ventanas FIBA, frenó la dinámica de entrenamientos de la plantilla en su mejor momento de la temporada. Luego se sumaron otros contratiempos, como la marcha de Sergi García al Valencia y la lesión de Gary Neal. Aunque la alerta es máxima en estos momentos, en el club están convencidos de la reacción del equipo. No se cuestiona al entrenador, Jota Cuspinera, ni tampoco hay duda alguna sobre la capacidad competitiva de la plantilla.

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