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La historia del aragonés que restaura motos clásicas y gana copas de España con ellas

Antonio Pérez, conocido como 'Cuen', de Pina de Ebro, acaba de conquistar la Copa de España de Motocross Clásico con una Montesa Cappra del año 79 que él mismo ha restaurado.

Cuen, a lomos de la Montesa Cappra del 79 con la que ha ganado la Copa de España.
Cuen, a lomos de la Montesa Cappra del 79 con la que ha ganado la Copa de España.
A. P.

A Antonio Pérez mucha gente le conoce como Cuen, Cuen Matiasevich. Cuen es su segundo apellido y Matiasevich es un apodo agregado por él mismo en honor a su ídolo de la infancia, el piloto norteamericano de motocross Jeff Matiasevich. Es aragonés, natural de Pina de Ebro, y lleva toda la vida motorizado sobre las dos ruedas. Ha competido en todos los circuitos y pruebas de motocross de Aragón (es tres veces campeón autonómico) y desde hace unos años se dedica, en su tiempo libre, a restaurar motos clásicas.

Con una de ellas, una Montesa Cappra de 360 cc del año 79, conquistó el pasado fin de semana la Copa de España de Motocross Clásico, un campeonato con cinco pruebas puntuales en el que el zaragozano ha sido el más regular de todo el país. Fue quinto en Falcés (Navarra), segundo en Montgai (Lérida) y primero en Taboexa (Pontevedra), Aviá (Barcelona) y Arcos de Jalón (Soria).

Cuen, a lomos de la Montesa Cappra del 79 con la que ha ganado la Copa de España.

"La clave en las competiciones de motocross clásico es ser rápido, pero también saber conservar bien la mecánica. Que la moto no te deje tirado. Si no acabas una prueba pierdes puntos vitales para la general", explica Cuen, que ha terminado con su Montesa Cappra del 79 todas las carreras, en las que solo pueden participar modelos anteriores a 1980 y en las que la puesta a punto es igual de importante que el propio pilotaje. Más allá de eso, el reglamento del motocross clásico es sencillo: refrigeración por aire, frenos de tambor y dos amortiguadores traseros.

La Montesa, con la que Cuen ha sido campeón, "es un icono de la industria española del motor junto a las Ossa y las Bultaco", subraya el piloto. Es una de la 15 motos que el aragonés ha restaurado con habilidad y paciencia en la última década. "Antes competía con motos modernas. En categoría Junior y Sénior, con buenos resultados en los campeonatos de Aragón. Pero desde hace un tiempo mi gran afición es restaurar motos clásicas", apunta el aragonés de 43 años.

"Así, esta temporada decidí retomar la competición y probar la Montesa en la Copa de España de Motocross Clásico", recuerda. Su pericia sobre las dos ruedas en una moto que nadie conoce mejor que él le ha llevado a alzarse con el título de campeón. "Una satisfacción doble", reconoce.

En su particular museo del motocross clásico, dos joyas: una Bultaco Pursang 250 MK9 con la que Olegario Gali fue campeón de Aragón y una Yamaha YZ125 con la que Toni Elías (padre) fue diez veces campeón de España de motocross. "Estas dos son parte de la historia", subraya con orgullo. El resto de su colección son motos de carrera de los 70 y los 80 y alguna de calle como la Puch Cobra o la Rieju Marathon. "Algunas son verdaderos clásicos. Motos que marcaron una época", apunta.

Colección de modelos motocross de los 80 restauradas por Cuen.

Entre sus próximos retos, además de seguir ampliando su muestrario de motos clásicas, están revalidar el título del campeón de España y, si la economía lo permite, disputar alguna prueba del Europeo o el Motocross de las Naciones clásico, que se celebra en Ahun (Francia). "Para mí, como para la mayoría de los que estamos en este mundillo, este es un hobby. Si puedo compaginar la competición con las vacaciones y si la economía lo permite, quizá pueda participar en alguna cita internacional", reconoce el zaragozano que, además de restaurar motos en su tiempo libre y ganar copas de España con ellas, trabaja en la cooperativa agrícola de Pina de Ebro.

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