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"En septiembre me apunto al gimnasio"

El fin del verano augura un importante incremento en la captación de nuevos usuarios para este tipo de instalaciones.

Imagen de archivo de un gimnasio de Zaragoza.
Imagen de archivo de un gimnasio de Zaragoza.
Guillermo Mestre

¿Cuántos de ustedes han pronunciado en las últimas semanas la frase que da título a esta información? Llega septiembre, y con él, el deseo de miles de aragoneses de perder esos "kilitos de más" tan comunes durante el verano. Una situación que cada año, coincidiendo con el final de la época estival, deriva en que cientos de gimnasios de toda la Comunidad reciban una masiva llegada de nuevos clientes. Ante esta circunstancia, los diferentes centros preparan y publicitan suculentas ofertas que invitan al consumidor a volver a ponerse en forma. Junto con el final de las vacaciones de Navidad, el comienzo del curso lectivo es la otra gran época del año que repercute en una mayor afluencia de público a los gimnasios.

Pero no solo un precio económico favorece el aumento de nuevas altas. Su localización, por ejemplo, es otro de los factores que condiciona este incremento. "Durante el verano la afluencia cae hasta el 50%", afirma Javier Martínez, director del Works Gym. Su céntrica ubicación favorece la llegada de un público muy focalizado y con un perfil muy concreto. "El 70% de la gente es de menos de 35 años. El inicio de las clases hace que contemos, sobre todo, con estudiantes de erasmus o mamás jóvenes que dejan a sus hijos por algún colegio de la zona", explica. El inicio del curso escolar es uno de los grandes condicionantes de que muchos padres y madres se reencuentren también con la cinta de correr y la bicicleta estática. "Septiembre suele suponer un regreso del 80% de la gente que durante julio y agosto han dejado de venir. El resto, los más perezosos, esperan a después de las fiestas del Pilar", advierte.

El centro de la capital aragonesa es uno de los puntos que mejor denota que el fin del verano es ya una realidad. El constante ir y venir de personas y la notable presencia de vehículos confirman que la ciudad, poco a poco, empieza a recobrar la actividad. "Esta última semana, a pesar de haber estado todavía en agosto, ha comenzado a subir el volumen de público", asegura Daniel Martín, responsable de márquetin y comunicación del gimnasio Coliseo, donde el perfil de los usuarios es también muy similar. "La gran mayoría de nuestros clientes rondan los 35 o 40 años, el 60% de ellos mujeres y el 40% hombres", afirma antes de precisar que, durante el mes de agosto, "alrededor del 30 o 40% de las actividades programadas durante el año se suspenden" debido a la notable bajada de público.

Su instalación, como tantas otras en Aragón, cuenta ya con las denominadas "cuotas de mantenimiento". Una novedosa fórmula que permite al cliente pagar una cantidad mucho menor de la habitual para, en caso de no ir al gimnasio durante los meses de verano, conservar las mismas condiciones de pago una vez que decidan retomarlo. "Generalmente es mucho mayor el número de gente que emplea este sistema, frente a la que decide darse de baja y volver después", puntualiza.

Alejados del bullicio y del ruido, los barrios de Zaragoza cuentan también con una importante oferta de gimnasios. Borja García, director de Palladium, ubicado en Montecanal, asegura que "hemos pasado uno de los peores meses de julio desde 2008, tal vez el peor", en referencia al relevante descenso de público. Sin embargo, García mira al futuro con optimismo. "Otros años por estas fechas hemos alcanzado en torno a 150 nuevas altas. Agosto, en general, ha ido bien, y esperamos que septiembre sea todavía mejor", concluye.

Ese es el deseo que comparten los propietarios de los diferentes gimnasios en Aragón. Unas instalaciones que, con el fin del verano, recibirán en las próximas semanas una multitud de usuarios dispuestos a quemar los excesos propios de las vacaciones.

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