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Carretera y manta bajo una misma pasión

Jugadores y técnicos del fútbol regional arrancan una nueva temporada en la que volverán a recorrer una importante cantidad de kilómetros. En Aragón, más del 50% de los equipos de Tercera tienen en Zaragoza su habitual punto de entrenamiento.

Imagen de un encuentro entre el Utebo y el Tarazona.
Imagen de un encuentro entre el Utebo y el Tarazona.
Rubén Losada/Fotografiarte

Alejados del multimillonario fútbol profesional, miles de futbolistas amateur se desviven cada fin de semana por los humildes campos de fútbol regional de todo el país. Horas de sueño, kilómetros de carretera, inversión en material, sueldos que muchas veces no acuden a su cita con la cuenta corriente a final de mes... El otro fútbol, el auténtico, coexiste cada vez más alejado de la élite profesional, una cota que todos ellos aspiraron a coronar en algún momento de su carrera, pero que cada temporada, poco a poco, incrementa su utópica dimensión. El grupo XVII de Tercera División, correspondiente al conjunto de representantes aragoneses y que este fin de semana arranca un nuevo curso, está plagado de veteranos y noveles que, a pesar de las dificultades para practicarlo, conservan intacta su pasión por el deporte rey.

Cada temporada, directivos y responsables técnicos de los 20 equipos se ven obligados a confeccionar una plantilla competitiva. El hecho de que un amplio número de jugadores resida en la provincia de Zaragoza o sus alrededores condiciona, por encima de cualquier otro aspecto, la planificación deportiva de cualquier club. Tal es así, que más del 50% de los equipos tienen fijado su lugar habitual de entrenamiento lejos del campo donde cada domingo compiten como local. En cifras, hasta 12 conjuntos han preparado estas primeras semanas de campeonato lejos de su localidad. Un hecho que, salvo algunas excepciones, será la tónica habitual durante toda la temporada.

La explicación es muy simple: si lo hicieran en sus respectivas localidades, una importante nómina de sus futbolistas causarían baja en la entidad, debido a la imposibilidad de compatibilizar el importante número de kilómetros que se verían obligados a realizar cada semana con el resto de sus funciones. Una circunstancia que no es nueva en la historia del fútbol, mucho menos en categoría regional, pero que sí viene condicionada por el importante recorte en los sueldos de los futbolistas respecto a épocas de bonanza.

Belchite, Borja, Brea, Cariñena, Ejea, Illueca, La Almunia, Robres, Sabiñánigo, Sariñena, Tarazona y Teruel son los equipos que realizan su preparación en la capital aragonesa, o bien en términos muy próximos a ella, en algún momento de la semana. Por ejemplo, la localidad de San Juan de Mozarrifar acoge al Borja de Juan González o al Ejea de Néstor Pérez, dos de los equipos punteros de la categoría, mientras que en las renovadas instalaciones del Parque Deportivo Ebro se preparan conjuntos como el Brea de Diego Allueva o el Cariñena de Sergio Tabernero. El Belchite de David ‘Pitu’ Lerga entrena normalmente en el Colegio de El Salvador, el Illueca de Javier Romero en La Cartuja, La Almunia de Luis Leal en El Olivar, el Sabiñánigo de Quique García alterna Villanueva, Huesca y Sabiñánigo, mientras que el Sariñena de Ángel Oliva y el Tarazona de David Navarro hacen lo propio en los campos de la Federación Aragonesa de Fútbol (FAF), ubicados en el Actur. Además, el Robres, que con asiduidad entrena en la misma localidad, trabaja también un día a la semana en el campo del CD Ebro, del que desde este año es equipo filial. Una particularidad que se repite en algunos de los equipos citados anteriormente, que un día, generalmente los viernes, se desplazan hasta su estadio.

De Jaca a Teruel

Una de las particularidades más significativas en este sentido la representa el CD Teruel. El equipo que este año dirige Dani Aso trabaja habitualmente en Villanueva de Gállego, donde ya entrenó el curso pasado el entrenador aragonés con el Sabiñánigo, su anterior destino. Más de 300 kilómetros separan Teruel de Jaca, lugar donde reside el técnico. Una distancia que deberá completar cada 15 días esta temporada, cada vez que su equipo dispute un encuentro en Pinilla. Si a ese recorrido le sumamos el trayecto Jaca-Villanueva, de aproximadamente 130 kilómetros, que Aso completa normalmente tres días a la semana, con su correspondiente ida y vuelta, la suma asciende hasta cerca de los 1.000 kilómetros cada semana. Todo por una pasión, el fútbol.

Él es, como otros tantos, el principal artífice de que el fútbol tradicional, el de siempre, mantenga su esencia y continúe con vida, a pesar de las delicadas y deficientes condiciones económicas que le rodea. Carretera, paciencia y manta son algunas de las claves que sustentan una misma pasión denominada fútbol.

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