Deportes

Steffi Graf, la nibelunga de la raqueta se lució dos veces en Zaragoza

Fue una de las tenistas más impresionantes de todos los tiempos. Relevó a Navratilova en la cumbre, rivalizó con Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, y la cautivaron los aragoneses.

Hora del adiós. En diciembre de 1999, Steffi Graf venció a Arantxa Sánchez Vicario en su última gira.
Hora del adiós. En diciembre de 1999, Steffi Graf venció a Arantxa Sánchez Vicario en su última gira.
José Miguel Marco

El pasado sábado, en Melbourne, Serena Williams superaba a Steffi Graf (nacida en Mannheim, Alemania, 1969) en número de Grand Slams conquistados. Ambas estaban igualadas a 22. En el partido que estremeció el planeta ante Rafa Nadal, Roger Federer, de 35 años como la norteamericana, alcanzaba el torneo número 18 de "los grandes". El dominio de Steffi Graf fue impresionante durante una larga década: superó a Martina Navratilova y Chris Evert (que lograron 18) y se retiró en agosto de 1999, tras triunfar en Roland Garros y caer en Wimbledon ante Lindsay Davenport.

Poco después jugó un partido benéfico en el pabellón Príncipe Felipe el 20 de diciembre ante Arantxa Sánchez Vicario. En ese momento vivía una historia de amor con el tenista André Agassi, marcada por la discreción. Agassi publicó ‘Open’ (Duomo, 2014), sus memorias más o menos escandalosas –por la revelación del consumo de las drogas y por sus amores con Barbra Streisand y Brooke Shields–, pero Graf parece haber desaparecido.

Stefanie Marie Graf vino por primera vez a Zaragoza el 15 de diciembre de 1996. Estuvo muy pocas horas: llegó al aeropuerto a las seis, procedente de Mannheim, y se marchó a las once. Y en medio hizo bastantes cosas: calentó, jugó un partido a tres sets con Conchita Martínez, participó luego en una pachanga con el exfutbolista y presentador de televisión Carrasco, con el atleta Colomán Trabado, con el escritor y concejal de Cultural Juan Bolea y con el cómico Jordi LP. Guillermo Martí, el lunes 16 de diciembre, decía en HERALDO que "el humorista solicitó la ola al público" para la germana. El acto fue presidido por la alcaldesa Luisa Fernanda Rudi.

En estas páginas, Guillermo Martí firmó la crónica de ambiente; Alejandro Lucea comentó el partido y el finado Valeriano Jarné recogía las declaraciones de Conchita y Steffi, que eran grandes amigas. La alemana, que había ganado en Roland Garros y en Wimbledon ese año, se quedó entusiasmada con el público: "Ha sido maravilloso… Han tenido un comportamiento ejemplar y, a pesar de que yo era la rival de una jugadora como Conchita, querida en su tierra, me han aplaudido. Tengo que reconocer que me he quedado impactada del comportamiento de esta afición".

Conchita dijo: "En esta ocasión, lo primordial era la causa del encuentro. Me encanta que con nuestra presencia otras personas necesitadas sean felices". Conchita recibió alrededor de 50.000 euros y los repartió, en su mayor parte, entre Aspanoa, Aldeas Infantiles SOS, el Comité Antisida y el colegio Reina Sofía de Monzón, su localidad. A Conchita le gustó mucho la generosidad de su amiga –Graf percibió alrededor de 80.000 euros– y, muy especialmente, el detalle de sus paisanos: acudieron a verla en cinco autobuses y se hicieron notar entre los 11.000 espectadores.

En el choque, "una espectacular exhibición", según Lucea, Conchita, flamante campeona de Wimbledon en 1994, opuso seria resistencia en el primer set, 6-4, y perdió con claridad en el segundo, 6-1. La aragonesa deslizó así su emoción: "Lo vivido en Zaragoza no lo había visto nunca".

Steffi Graf volvió a Zaragoza el 19 de diciembre de 1999. Ya estaba retirada (acababa de recibir la medalla olímpica y el premio Príncipe de Asturias), pero participaba en una gira de partidos de exhibición por ciudades en las que no había competido antes. Según se escribió en HERALDO el mismo día del partido, fue la propia Steffi quien pidió integrar Zaragoza en su despedida. Tenía un gran recuerdo de su estancia anterior. Al principio su rival iba a ser Conchita, pero estaba indispuesta, con gripe y gastroenteritis, y fue sustituida por Arantxa Sánchez Vicario, que había sido la gran rival de la alemana; habían jugado varias finales y, en Roland Garros en 1989 y en el Open USA de 1994, venció la española.

En esta ocasión, Steffi vino con algo más de tiempo. Llegó al aeropuerto después de las dos y se desplazó a El Corte Inglés donde la esperaba una multitud de todas las edades a la que le firmó autógrafos. Steffi dijo que su carrera se acabaría en marzo y que luego querría dedicarse a una fundación de defensa de los niños, "que presido". Y a las cinco empezó el partido, ante 7.000 personas. El resultado fue ajustado: 6-3 y 7-6 para la alemana, y hubo momentos de gran intensidad.

Luego se jugó un partido de dobles mixtos: Steffi con Emilio Sánchez Vicario y Arantxa con Félix Mantilla. En "el adiós de una reina", José Miguel Tafalla comentó que la gran campeona –había logrado también dos medallas de oro en las olimpiadas de Los Ángeles-1984 y Seúl-1988– "habló en la pista, dialogó con el público, se quejó de sus errores, celebró sus aciertos. La expresividad de la alemana fue la principal razón para continuar disfrutando de su fiesta, de su gala de despedida en España".

Graf valoró así el juego: "Ha sido un partido muy bonito, y me alegro mucho de que Arantxa haya podido venir a pesar de que ayer fuera su cumpleaños, y sobre todo porque se está preparando para la próxima temporada". En la entrega de premios, al abrir el champán, el corcho le golpeó con dureza en el labio y se retiró unos minutos. Insistió, quizá con alguna sequedad, que su vida privada solo le interesaba a ella misma. La pública era incontestable: 22 torneos de Grand Slam, 107 torneos ganados, 377 semanas como número uno, un ‘drive’ demoledor, y un destino indiscutible: ser tenista de leyenda. Hasta el sábado solo la superaba Margaret Court con sus 24 títulos.

Etiquetas
Comentarios