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Deportes

Fausto Coppi, el ciclista que perdió la cabeza por amor a la Dama Blanca

‘Il campionissimo’ italiano (1919-1960), doble ganador del Tour en 1949 y 1952, visitó Zaragoza en 1958, se hospedó en el hotel Europa y corrió en un circuito del parque Primo de Rivera

El gran corredor del equipo Bianchi cruza las calles de Éibar con su peculiar y fino estilo.
El gran corredor del equipo Bianchi cruza las calles de Éibar con su peculiar y fino estilo.

Zaragoza acogió el domingo 19 de octubre de 1958 el III Critérium de ciclismo y contó entonces con grandes figuras como Fausto Coppi (1919-1960), ganador de cinco Giros de Italia y dos Tours de Francia, en 1949 y 1952, en los que conquistó el doblete, pero también acudieron Rafael Geminiani, Jean Bobet y Jean Grazyk. Entre los españoles figuraban Federico Martín Bahamontes, que había perdido el Tour ante Charly Gaul, ‘el ángel de la lluvia’, pero lo ganaría al año siguiente. Las pruebas se realizaron en un circuito cerrado de 1.560 m del parque Primo de Rivera, hoy parque Grande José Antonio Labordeta. Los ciclistas se repartieron un total de 25.000 pesetas (150 euros).

El mejor extranjero fue Grazyk, que sucumbió en la prueba de eliminación ante Botella y ganó en velocidad pura. El aragonés Corrales tuvo una actuación muy destacada e integró el equipo regional con Bello, Casorrán y Escolano. Coppi "estuvo a la altura de su nombre en la prueba de persecución, luego, aparte de mostrar su impecable estilo, poco hizo", contaba Javal (José Vicente Lasierra) el martes 21 de octubre en HERALDO, donde añadía una nota marginal y curiosa: "Coppi es alto, muy delgado y tiene mal color. En los momentos de descanso saca la mandíbula, proyecta los dientes y pone expresión de hombre que piensa en su último lavado de estómago. Pero es atento, simpático y tiene sentido del humor. Lanuza interrumpió su acertada labor en los micrófonos para preguntarle qué le parecía el pavimento: “Bueno”, dijo el italiano, que añadió riendo: “El que no es bueno soy yo".

Aquella era la primera vez que Coppi - "el ciclista completo, admirable, casi legendario", decía este diario- visitaba Zaragoza. Había sido el vencedor de un Critérium semejante en Avilés, justo un día antes. Algunos ciclistas se hospedaron en un hotel de Logroño, tras la prueba asturiana, pero él parece que ya durmió en Zaragoza, en concreto en el hotel Europa, en la calle Alfonso.

Allí lo entrevistó el periodista Vicente Merino, que era toledano como Federico Martín Bahamontes. Vicente solía recordar que El águila de Toledo, buen amigo de su padre, lo había llevado varias veces en su bicicleta. "Fue él quien me hizo de interlocutor ante Coppi, que era todo un mito y para muchos el mejor ciclista de todos los tiempos hasta entonces. Por supuesto que estuve en el Critérium y él destacó por su clase, su estilo fluido y elegante", recuerda Vicente Merino desde París, que define aquellas pruebas como escasamente competitivas, casi como "festivales para el gran público, los bolos de ahora, que desea ver a sus grandes ídolos". Coppi era uno de ellos, sin duda, en un tiempo en el que aún corría Louison Bobet, triple ganador de la ronda francesa, y despuntaba ya el rubio Jacques Anquetil, que ya había vencido en el Tour de 1957 y aun obtendría cuatro más."Bahamontes ganará el Tour"

Recuerda Merino:"Coppi me dijo que estaba seguro de que Bahamontes iba a ganar el Tour, y hablamos también de su rivalidad con Gino Bartali, pero no recuerdo muy bien lo que me dijo. Por supuesto que no hablamos de su historia de amor, tan escandalosa, con Giulia Occhini, ‘la Dama Blanca’, que había dado la vuelta al mundo. ¿Qué cómo era? No puso dificultad alguna, fue agradable y aunque era tan seco como se decía, un hombre envuelto en el silencio. También me dio la sensación de ser cercano. Imagino que el hecho de que yo fuese amigo de Bahamontes me abrió el camino". Como es sabido, Coppi se enamoró de Giulia, la esposa del doctor Locatelli, y este la acusó de adulterio. Fue condenada a un año de cárcel, a Coppi le retiraron el pasaporte, el Papa criticó su pasión y acabaron casándose en México. La entrevista, breve e intensa, realizada para el diario ‘Oriéntese’ de Curro Mendoza, se hizo casi toda en castellano. "Coppi hablaba bastante en español", recuerda.

Nacido en 1919, Coppi ya estaba en el ocaso de su carrera, que tuvo un final tan dramático como enigmático. Al año siguiente, con otros corredores, acudió a participar en una gira por el Alto Volta (Burkina Faso), y luego en una cacería, y allí contrajo una enfermedad más o menos misteriosa. El doctor Aminta Fieschi y su equipo fueron cambiando el diagnóstico: que si era gripe su profundo malestar, que si era una pulmonía. Murió el 2 de enero de 1960 con 40 años. En Francia, a Rafael Geminiani, que también estuvo aquí, lo trataron de malaria y se salvó. Quedaron muchos cabos sueltos en su inesperado fin y su caso fue investigado en varias ocasiones. Años después, un monje dijo que había sido víctima de un envenenamiento que le había suministrado una tribu indígena que quiso vengarse en él por la muerte de un ciclista de Costa de Marfil en un Tour de Francia, hecho del que la organización no conserva recuerdo.

La muerte le sobrevino apenas un año después de su paso por Zaragoza. Un periodista italiano, tras la escapada maravillosa en el Giro de 1949, anticipó su epitafio: "Un hombre solo al mando; su maillot es blanco y celeste. Su nombre, Fausto Coppi".

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