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Deportes

Una sorpresa de oro

El zaragozano Alejandro Bermejo logra su primer título nacional absoluto en heptatlón tras dos años marcados por las lesiones.

El zaragozano Alejandro Bermejo, ayer en el CAEP de Soria.
El zaragozano Alejandro Bermejo, ayer en el CAEP de Soria.
Luis Angel Tejedor

Alejandro Bermejo acudía a Madrid como uno de los ‘tapados’ en una disciplina, el heptatlón, que premia al hombre más completo en la ejecución de siete pruebas. El zaragozano volvía a sentirse atleta en el Centro Deportivo Municipal de Gallur, escenario el pasado fin de semana del Campeonato de España absoluto bajo techo. Después de que las lesiones le apartaran de las pistas durante dos años, el zaragozano tenía "ganas de demostrar lo que valía". Y el domingo, en la última carrera (1.000 metros) que cerraba la combinada y el Nacional, Bermejo dio la campanada. "Una sorpresa de oro, una victoria de rabia. Por fin podía sacarme la espina. El desenlace fue muy emocionante y logré una medalla muy especial: mi primer título nacional y como atleta absoluto", recuerda el aragonés, de 22 años, que ganó con una nota global de 5.581 puntos, mejor marca personal.

Bermejo compite con licencia de la federación de Castilla y

León y está enrolado en las filas del Atletismo Numantino. Llegó a CAEP (Centro de Alto Entrenamiento y Promoción Deportiva) de Soria la temporada pasada y se puso a las órdenes de Enrique Márquez, quien descubrió "el enorme potencial" del campeón. "Es un chico que viene rindiendo muy bien desde joven. Él no se ha dado por vencido por las lesiones. Ha trabajado muy fuerte. En el Nacional realizó un concurso muy regular, no falló y le llegó el premio", relata el entrenador.

Bermejo tiene un "don especial" para las pruebas de saltos. Aunque su formación como atleta se empezara a forjar en el campo a través. "Me inicié con ocho años en el Jerónimo Zurita corriendo carreras de cross. Hasta que en 2011, como juvenil, agarré una pértiga. Me llamaba la atención, y no se me dio mal. Entrené con Félix Laguna y participé en dos Campeonatos de España en salto de pértiga. Y probando hice una incursión en combinadas ya de júnior. Decidí que era lo mío", evoca Bermejo, que en esta categoría se colgó la plata en heptatlón (medalla que repetiría como promesa) y en decatlón.

El curso 2012/2013 recibió una beca y se fue a la residencia Blume de Madrid. "Fue un salto de calidad muy importante, porque formaba parte de uno de los mejores grupos del país. Progresé", detalla el atleta que militó en el Simply Scorpio. Allí reforzó las cualidades de hacen grande a todo ‘combinero’, como se hacen llamar. "El heptatlón, en invierno, y el decatlón, en verano, son las pruebas más difíciles del atletismo. Tienes que reunir fuerza, resistencia y velocidad. Y mantener la tensión durante dos días de competición. El mínimo fallo te deja fuera", explica Bermejo, que ha sido internacional júnior y absoluto.

Su progresión sufrió un parón al sufrir una fractura de estrés en una vértebra. Recuperado, inició la campaña de verano de 2014 con un cuarto puesto en el Nacional promesa, hasta que el año pasado, en pretemporada, en un control de saltos de altura en Monzón, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda, la de batida. "Ha sido un año muy difícil, duro. Por eso este oro ha sido moralmente muy importante, me hacía falta. Es un plus para decir aquí estoy, vuelvo con fuerzas", resalta. Y lo demostró en el Nacional.

"Subidón tremendo"

El zaragozano inició el concurso de heptatlón con un quinto puesto en 60 metros lisos (7.21); después ganó el salto de longitud (7,19 metros); acabó tercero en peso (12,49 m), segundo en altura (2,02 m), quinto en 60 vallas (8.80), lideró al clasificación en pértiga (4,80) y llegó el domingo a la última prueba, los 1.000 metros sin saber el color de la medalla a la que optaba. "En mi disciplina decimos que hasta que no cruzas la línea de meta de la última prueba no te puedes considerar campeón. Había mucha tensión. Llevaba diez puntos al segundo clasificado (Vicente Guardiola), que equivale a un segundo de diferencia, y lo tenía que ampliar en los 1.000. En la carrera fui controlando; me vi con fuerzas y tiré hacia delante con confianza para lograr la suficiente ventaja", rememora Bermejo, que finalizó segundo (2:45.30), pero "con un subidón tremendo". Su mejor actuación global le llevaba a lo más alto del podio. "Fue una sensación muy bonita. Me acordé de mi compañero de entrenamientos Diego Barranco, que falleció (con 23 años) recientemente tras una larga enfermedad. Quería dedicársela a él, y también a mi familia por su apoyo y a todas las personas que han confiado en mí durante todo este tiempo", concluye el medallista, que ya se ha marcado su primera meta: lograr la mínima (7.800 puntos) para el Europeo al aire libre en Amsterdam (6 al 10 de julio).

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