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Un rompecabezas extremo

Manu Lanzarote, Pedro e Hinestroza se disputan desde hoy dos plazas en las bandas del ataque. La naturaleza del rival, el Lugo, condicionará en gran medida la elección de Lluís Carreras.

Manu Lanzarote.
Manu Lanzarote.
Guillermo Mestre/José Miguel Marco

El Real Zaragoza le retoma hoy el pulso al trabajo, con el Lugo en el fondo de la semana, vestido de rival contra el que el equipo aragonés aspira a redondear su mes de febrero, su reconquista clasificatoria y la reacción de su fútbol. Lluís Carreras afronta la semana con dos misiones principales: encontrarle una solución a la previsible baja por sanción de Leandro Cabrera y resolver el lujoso rompecabezas que se ha originado en los extremos con el regreso de Hinestroza. También la torsión de Rico en un tobillo origina preocupaciones, pero, dentro del cuerpo técnico, se confía en que este apto para el partido.

La búsqueda del equipo durante la semana estará, en todo caso, muy condicionada por las formas y los modos de juego del Lugo. Carreras ya ha demostrado en su mes y medio como técnico en Zaragoza que el rival influye en cierto modo en la elección de la partitura, incluyéndole al equipo matices, variantes o detalles, aunque siempre respetando la idea de bloque instaurada hace tres jornadas, tras el cierre del mercado invernal. Para Carreras, esto es importante. El Zaragoza ha presentado en el último mes una fisonomía bien reconocible, con diez futbolistas fijos en su esquema: Manu Herrera, Campins, Guitián, Cabrera, Rico, Erik Morán, Javi Ros, Culio, Pedro y Ángel. En Córdoba, la intervención de Carreras fue la inclusión de Hinestroza por Lanzarote, movimiento emprendido a la inversa, principalmente por la sanción del colombiano, para el partido contra Osasuna.

La estabilidad en las alineaciones es el camino más recto para que el nuevo estilo de juego cale dentro del equipo, en las relaciones colectivas sobre el campo. Y esta vía ha impuesto Carreras: un bloque asentado y permanente mejora de la asimilación de hábitos y mecanismos. Hasta ahora, los extremos han sido la posición más abierta, más allá de algún amago de que Diamanka desalojara a Ros de la formación principal. Y esta semana, el foco vuelve a instalarse en esos jugadores de ataque en banda, con un énfasis: los tres han descrito en los últimos partidos una creciente curva de rendimiento, con un fútbol más productivo.

Este será el puzle que deberá resolver Carreras en los entrenamientos de esta semana. Hinestroza vuelve a estar operativo después de cumplir pena por acumulación de amarillas en El Sadar. Venía el colombiano de dos tardes portentosas: desencadenó la oleada que permitió al Zaragoza ganarle a Leganés, con una asistencia a Ángel incluida. Y una semana después, en el Nuevo Arcángel, trituró el costado derecho del Córdoba y añadió a ello un gol. Por su parte, Manu Lanzarote apareció de titular contra el Leganés, en un partido en el que apenas exhibió fogonazos. En Córdoba, las condiciones del césped (muy rápido por la lluvia) y el sistema del rival (con solo dos mediocentros y un lateral derecho rígido y lento) motivaron a Carreras a incluir la potencia y velocidad de Hinestroza. Lanzarote no jugó ningún minuto, pero en El Sadar, aún con su escasa participación, fruto de un déficit de ritmo, fabricó un golazo, signo indiscutible de que el talento, sus manifestaciones, y los golpes de calidad desbloquean partidos cerrados e igualados en Segunda. Y el tercero de la terna es Pedro, mejorado en las últimas tres jornadas como consecuencia, fundamentalmente, del florecimiento de futbolistas de perfil creativo a su alrededor, con la influencia de Culio en su sector y las mayores opciones de combinación que ofrece el Zaragoza ahora para el juego interior de Pedro. El alicantino ya sacó una asistencia en Córdoba.

Este repunte de nivel de Pedro e Hinestroza cabe interpretarse como una consecuencia del incremento de competencia interna en el Real Zaragoza. No solo Manu Lanzarote representa ahora una alternativa poderosa para el extremo, también Culio es adaptable a esa posición y Lluís Carreras está perfilando, del mismo modo, a Sergio Gil como una opción para esa zona del terreno de juego.

Desde hoy, el técnico intentará encontrar la mejor elección, una salida a este bendito laberinto. La naturaleza del Lugo, en este sentido, jugará un papel decisivo. Los de Luis Milla proponen un sistema similar al del Zaragoza, un 4-3-3, con futbolistas sumando por dentro, y con un estilo de juego gemelo al de Carreras, donde el buen uso del balón constituye una herencia del antiguo Lugo de Quique Setién, aunque con cierta flexibilidad de estilo. En este sentido, si Carreras opta por explotar superioridades por dentro, la lógica le concede ventaja a Pedro y Lanzarote a pierna cambiada. Si busca crecer en banda, donde el Lugo tiene extremos profundos, como Ferreiro e Iriome, Hinestroza y la pierna natural cobrarían protagonismo.

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