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Sensaciones muy diferentes

El Real Zaragoza, con tres victorias en las últimas cinco jornadas, emite señales muy positivas y se halla en clara línea ascendente. En este mismo periodo, Osasuna ha conquistado un solo triunfo.

Pedro se dispone a golpear el balón ante la mirada de Cabrera y Diamanka.
Pedro se dispone a golpear el balón ante la mirada de Cabrera y Diamanka.
Asier Alcorta

Al Real Zaragoza le aguardará mañana en Pamplona, frente Osasuna, un examen de máxima dificultad: visita un estadio históricamente adverso donde, de hecho, sólo ha conquistado cinco victorias en 27 partidos. Sin embargo, el panorama se presenta ahora mucho más despejado y la ocasión, por fin, parece muy propicia para ganar. Se miden dos equipos con trayectorias opuestas y con sensaciones muy diferentes en su juego. El Real Zaragoza se halla en clara línea ascendente, después de haber sumado tres triunfos en las últimas cinco jornadas de la competición; mientras que el conjunto navarro vive en la actualidad un periodo de confusión, escasamente productivo, con una sola victoria en sus cinco compromisos más recientes.

En este sentido, el Real Zaragoza emite señales muy positivas. Los refuerzos acometidos durante el mercado invernal (Lanzarote, Javi Ros, Guitián, Culio, Dongou y Campins) han aumentado la capacidad competitiva del equipo, que ahora cuenta con muchos más argumentos en todas sus líneas. Además, las nuevas contrataciones han empezado a rendir con inmediatez, y apenas han necesitado tiempo para asimilar los sistemas de juego, para conocer a sus compañeros y para ejecutar correctamente el ideario del entrenador. Se han integrado con prontitud a la dinámica del grupo y, de hecho, ya han modificado drásticamente el aspecto del equipo. Sus dos últimas actuaciones, con victorias ante el Leganés y al Córdoba, resultaron especialmente significativas. Y no sólo por la entidad de los rivales –dos sólidos aspirantes al ascenso– sino también por la imagen ofrecida por los aragoneses, muy superiores a sus oponentes en todas las facetas del juego.

En la actualidad, el Real Zaragoza es un bloque más equilibrado, más estructurado, más intenso, más fiable, más comprometido y más seguro de sus fuerzas. Con tres triunfos conquistados en las últimas cinco jornadas, el equipo de Lluís Carreras vuelve a optar decididamente al ascenso, al margen del amplio margen de mejora que se le presupone aún al equipo. Los zaragocistas, además, han evidenciado una capacidad de reacción admirable. Superaron por la mínima al Llagostera (1-0), en la vigésimo primera jornada de la competición, pero después encadenaron dos resultados adversos –perdieron ante el Mirandés y el Almería– que podrían haber generado dudas y haber cuestionado la verdadera dimensión de la plantilla.

Reacción zaragocista

Sin embargo, el cuadro aragonés se sobrepuso con mano firme, y en dos partidos de muy mal pronóstico para los zaragozanos. Primero ante el Leganés (1-0), segundo clasificado, que además comparecía en La Romareda en su mejor momento de la temporada. El conjunto de Asier Garitano no perdía desde el pasado 22 de noviembre, contabilizaba siete victorias y dos empates en sus últimos nueve compromisos, y representaba una amenaza considerable para el devenir de los zaragocistas, obligados a reaccionar. No obstante, el equipo de Lluís Carreras se manejó con seguridad y oficio, con una gran seguridad en su juego, y se impuso a los madrileños con mayor autoridad que la reflejada finalmente en el marcador (1-0).

Pero fue el pasado fin de semana, en el campo del Córdoba, donde los zaragocista ofrecieron su mejor versión de la temporada (0-2). Los andaluces, por entonces en la tercera posición, eran los indiscutibles favoritos para alzarse con la victoria, más aún cuando actuaban al abrigo de su propia afición. El Real Zaragoza no sólo derribó las previsiones, sino que lo hizo con un ritmo trepidante, una actitud ambiciosa y un fútbol tan atractivo como valiente.

Todo lo contrario le sucede a Osasuna, que ha experimientado una involución sorprendente en las cinco últimas jornadas del campeonato. Tras igualar con el Oviedo (0-0) e imponerse al Llagostera (3-0), apenas un punto separaba a los navarros, hace sólo cuatros semanas, de los puestos de ascenso directo a la Primera División. Desde entonces, el equipo de Enrique Martín se ha desplomado. Empató en casa frente al Almería (0-0), encajó una contundente derrota contra el Mirandés (4-0) y dobló la rodilla en Butarque, el pasado fin de semana, frente al Leganés (2-0). En la actualidad, Osasuna es un bloque desencajado, con dudas, sin convicción. Y el Real Zaragoza tratará de hurgar en la herida.

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