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Los números y el fútbol del cambio

El notable juego del Zaragoza de Carreras se ha trasladado numéricamente a la clasificación.

Los futbolistas del Real Zaragoza, en la sesión de entrenamiento de ayer.
Los futbolistas del Real Zaragoza, en la sesión de entrenamiento de ayer.
Aránzazu Navarro

De San Blas a San Valentín, el Real Zaragoza ha experimentado un viraje radical. En la jornada 23, es decir, antes de la lijada al Leganés, el Zaragoza se encontraba a 6 puntos de la promoción de ascenso y a 9 del ascenso directo. El liderato quedaba a 12 puntos. En ese tiempo también convenía girar el cogote y mirar por el retrovisor: el descenso, las brasas de la Segunda B, estaban a 7 puntos. Ahora ya se encuentra a menos de un partido de la promoción de ascenso (2 puntos), a media docena del ascenso directo, y a 10 del liderato. Jugando como en Córdoba, por supuesto solo procede mirar hacia el frente. El retrovisor ha pasado a ser un obsoleto objeto ornamental para el Real Zaragoza: el descenso queda a 12 puntos. El Zaragoza de Carreras solo mira al horizonte, a la Primera División.

La gente está más contenta en Zaragoza. Habla de fútbol tomando café, y no solo para opinar sobre el penalti de Messi y los goles de Cristiano. El personal por fin charla del pelotón en la capital aragonesa. Incluso sonríe por la mañana, pese a que el invierno parece haber llegado por fin. Y es que el Real Zaragoza ha cambiado un montón en apenas una semana. Ha cambiado sustancialmente su fútbol y ha cambiado sustancialmente su clasificación. La mejora en su fútbol ya la apreciamos hace ocho días en La Romareda y se volvió a evidenciar el pasado domingo en el Nuevo Arcángel. El progreso en la clasificación se ve con más nitidez en términos relativos (diferencia entre los equipos) que en términos absolutos (posición concreta del equipo en la tabla clasificatoria). El Zaragoza continúa en un prosaico noveno puesto, todavía fuera del terreno que le corresponde, de las posiciones de ascenso a Primera; pero el avance respecto a la zona de la promoción de ascenso ha sido enorme. Por tanto, no solo merece un subrayado la forma, el fútbol guapo del Zaragoza. También hay que hablar del fondo. A ningún zaragocista le mola la novena plaza. Sin embargo, refiriéndonos a términos relativos, el avance el equipo del león rampante en apenas una semana ha sido extraordinario.Razones para creer

En Córdoba, el Zaragoza completó el mejor partido del curso. Ganó con la misma autoridad en Albacete, pero el potencial de los manchegos no es el mismo que el del Córdoba. El triunfo en el Nuevo Arcángel reúne mucho mérito desde cualquier perspectiva. Había enfrente uno de los conjuntos de más alta alcurnia de la Segunda División. El Real Zaragoza lo superó en todos los órdenes. No solo atrapó tres puntos fundamentales, sino que lo hizo desarrollando un juego por fin correctamente dimensionado. Hacía muchísimo tiempo que el conjunto aragonés no jugaba así. No solo venció, también se avitualló de moral, se llenó de razones para creer en el ascenso.

Además de la entidad del fútbol plasmado en el campo, hay que subrayar el escaso tiempo en que Carreras ha construido este nuevo Zaragoza. Ya aglutinó una enorme valía la victoria capturada ante el Leganés. Era la primera cita en que Carreras podía contar con todos los fichajes de invierno. Pese a que el cuadro pepinero sea posiblemente el conjunto más en forma de la categoría, el Zaragoza le ganó con claridad, con más holgura de la que denota el marcador final. En apenas unos días, Carreras desmontó todas las teorías sobre la trascendencia de las pretemporadas. En media docena de sesiones de entrenamiento, más o menos las que se desarrollan en los tres primeros días de pretemporada, allá en el mes de julio, Carreras ha montado un equipo para presumir. Y para ascender a Primera.

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