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Pere Tomás pide paso

El alero resultó vital en el triunfo del miércoles ante el Galatasaray. En un cuarto de hora anotó 11 puntos, capturó 4 rebotes y repartió 2 asistencias.

Pere Tomás, alero del CAI Zaragoza, penetra a la canasta rival.
Pere Tomás, alero del CAI Zaragoza, penetra a la canasta rival.
Oliver Duch

Pere Tomás pide paso. Ante el Galatasaray, en el partido del pasado miércoles, en un duelo vital para las ambiciones del CAI Zaragoza, el alero evidenció su verdadera dimensión y resultó capital en la victoria de los aragoneses. Fue decisivo en ambos lados de la pista. En defensa se empleó con su habitual tesón, con firmeza y generosidad, sin distracciones. Y en ataque asumió responsabilidades, emergió en los momentos más comprometidos y lideró el despegue de su equipo en el marcador con una notable aportación ofensiva en el tercer acto.

Abandonó la pista en medio de una ovación unánime y sincera de la grada, totalmente merecida, tras haber completado su mejor actuación de la temporada. "Sólo tengo palabras de agradecimiento para esta afición. El público siempre me ha apoyado, siempre me ha transmitido su cariño, incluso en los peores momentos. Siempre he notado ese respaldo: cuando juego y cuando no; cuando me salen las cosas, pero también cuando no estoy nada acertado en la pista", recuerda Pere Tomás.

El balear vuelve a sonreír, después de una etapa enrevesada, de muy difícil tránsito, que se venía prolongando desde el curso anterior. De hecho, el alero nunca contó con la confianza del anterior técnico, Joaquín Ruiz Lorente, lo que a punto estuvo de precipitar su salida del club el pasado verano. Sin el respaldo de su entrenador, sin seguridad en su juego, el ánimo de Pere Tomás se desplomó drásticamente el pasado ejercicio, lo mismo que sus registros personales. Su participación se limitó a 14 minutos por duelo, con un promedio de 3 puntos y 4 rebotes por partido en la Liga Endesa, y 4 tantos y 3,3 capturas en la competición continental. Una involución sorprendente para un jugador que, desde su estreno en la Liga Endesa en 2007, venía experimentando una notable progresión en su juego.

Y la situación, lejos de mejorar, parecía mucho más adversa en la presente campaña, sobre todo tras las contrataciones de Nate Linhart y Robin Benzing, quienes, pese a su polivalencia, actúan habitualmente en la demarcación de alero y presentan una capacidad anotadora mucho mayor. En verano, el CAI ya le transmitió al balear este nuevo escenario: si permanecía en la plantilla aragonesa, desempeñaría un papel aún más residual que en la anterior temporada, por lo que sus intervenciones en la pista quedarían reducidas a la mínima expresión.

Cambio de escenario

Pero el jugador optó por continuar en el CAI Zaragoza. Y lo hizo con una comportamiento y una actitud intachables. No hubo ninguna animadversión. Ni una queja, ni un reproche, ni una sola expresión de resentimiento. Pere Tomás se dedicó a trabajar, a dar el máximo en cada uno de los entrenamientos, en busca de una oportunidad para reivindicarse sobre la pista. Y ahora vive su mejor momento. "Ha sido una temporada muy dura para mí –confiesa el alero–. Sin embargo, siempre he confiado en mi juego y en mis propias posibilidades", insiste Pere Tomás, quien ha adquirido un mayor protagonismo con la llegada al banquillo de Andreu Casadevall: "Me está dando oportunidades. Y en la situación en la que estaba, cualquier minuto es un regalo para mí. Así que siempre salgo a la pista a dar el máximo, a ayudar al equipo en todo lo posible, a hacer todo lo que me pida el entrenador", anuncia.

Pere Tomás, siempre presto al combate, tiene una incidencia notable en los aspectos intangibles del juego, sobre todo por su buena aplicación defensiva y su extrema intensidad. Su rendimiento suele ser muy superior al que reflejan las estadísticas. Sin embargo, el pasado miércoles, los datos sí premiaron su exhaustiva presencia en el juego: finalizó el duelo con 11 puntos en su haber, sin un solo fallo en sus lanzamientos, además de aportar 4 rebotes y 2 asistencias en sólo un cuarto de hora.

"Sabíamos que era un partido muy importante. Teníamos muchas ganas de demostrar que nosotros, cuando jugamos en equipo, cuando defendemos con intensidad, podemos competir contra cualquier adversario", advierte el alero balear, quien, pese a su actuación personal, mantiene un discurso humilde y comedido: "La victoria fue de todos. Me salieron las cosas, pero gracias al trabajo de mis compañeros", subraya el jugador.

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