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Un calendario envenenado

El Real Zaragoza debe salir de su actual crisis de resultados en el tramo más complicado del curso. En seis partidos, se mide a los cuatro primeros clasificados y tiene cuatro citas fuera de casa.

Los futbolistas del Real Zaragoza en un entrenamiento en La Romareda.
Los futbolistas del Real Zaragoza en un entrenamiento en La Romareda.
aránzazu navarro

No hay peor trago en una película que un desenlace anticipado: que te cuenten el final y te arruinen toda la expectativa. A una situación similar se enfrenta el Real Zaragoza en el próximo mes y medio. En marzo, su destino en la pelea por el ascenso a Primera puede quedar sellado. Devorado por una crisis de resultados, el conjunto aragonés permanece colgado en mitad de la tabla sin demasiados síntomas de que eso pueda cambiar de forma inmediata.

Su estado deportivo refleja pobreza y transmite decepción. Al equipo se le exige una reacción veloz e inaplazable, pues, de lo contrario, conocerá el final de la película mucho antes de lo esperado: su recorrido en la temporada quedará expuesto, ni más ni menos, a no complicarse la vida en Segunda. Es decir, a forjarse la permanencia.

A todas las dificultades instaladas en el Real Zaragoza (una plantilla menoscabada por las lesiones, con carencias evidentes, la falta de estímulos tras el relevo en el banquillo, la acumulación de resultados negativos, la desesperación popular, un ascenso directo disparado hasta los ocho puntos...), se le une otra: un calendario envenenado. Lluís Carreras debe levantar el vuelo del equipo en un tramo de la competición plagado de minas, posiblemente, el peor al que se va a enfrentar el Real Zaragoza (y quizá cualquier otro club) en toda la temporada.

En las próximas seis jornadas, se adentra en una secuencia de partidos que le reserva a los cuatro primeros clasificados (Leganés, Córdoba, Osasuna y Alavés), con cuatro partidos fuera de La Romareda, un equipo en descenso, pero que es el mayor presupuesto de la categoría y acaba de rearmarse con fichajes (Almería), y un rival que solo ha perdido un partido en los últimos tres meses (Lugo).

El panorama, más en un Zaragoza que viene de un mes de enero de calendario tan cómodo como desaprovechado, tan necesitado de fútbol, ánimo y resultados, es evidentemente delicado, desde una perspectiva realista.El Almería abre fuego

Este camino de espinas lo abre el Almería. A priori, el rival más accesible del próximo mes y medio. El Zaragoza le visita arrasado por las bajas. Los andaluces, el club que más gasta en salarios de Segunda, firman el fiasco de la temporada, de momento. Les ha dirigido cuatro entrenadores, ocupan posiciones de descenso, digiere estos días una revolución en la plantilla (acaban de llegar cuatro fichajes: el delantero Kalu Uche, el lateral izquierdo Goñi, el extremo izquierdo Juan Ramírez y el central Esteban Saveljich), solo han ganado tres partidos en todo el curso (solo uno desde principios de septiembre)... Su estado es dramático. Sin embargo, su dinámica actual no es mucho peor que la del Zaragoza: ha sumado cuatro puntos en las últimas cinco jornadas, por cinco puntos de los aragoneses. Con Gorosito de entrenador, además, han recobrado cierto pulso, a expensas de la reacción que puedan provocar los fichajes.

Una semana después, el sábado 5 de febrero, el Zaragoza recibe al Leganés, el equipo más en forma de Segunda (seis victorias y dos empates en las últimas ocho jornadas). Los madrileños marchan cuartos, son el equipo con menos derrotas de la categoría (solo tres en 22 encuentros) y el menos goleado (17 goles). Con 37 puntos, se han ganado ya el derecho a competir por el ascenso directo.Dos salidas consecutivas

A continuación, al Zaragoza le esperan dos salidas consecutivas. Dos duros partidos lejos de La Romareda. Primero, el 14 de febrero, frente al Córdoba, segundo clasificado. Un recién descendido, con una de las plantillas más equilibradas y ricas de Segunda. Una semanas más tarde, el 21 de febrero, contra Osasuna, en el siempre complicado estadio de El Sadar. Los navarros llevan toda la campaña asentados en la zona alta de la clasificación. Ahora, son los terceros clasificados. Con una base joven, han llegado hasta aquí. Y, con los fichajes de Urko Vera y Manolo Gaspar, esperan sostenerse en esas capas de la tabla. Su racha actual presenta buenos números: 3 victorias y 3 empates en las últimas seis jornadas.

Será otro hueso antes de recibir la visita el 28 de febrero del Lugo, uno de los equipos más incómodos de la categoría. 18 equipos han sido incapaces de ganarle (solo el Leganés mejora este registro, con 19 equipos): cuenta con siete victorias, once empates y solo cuatro derrotas (solo el Leganés lleva menos, 3). Los gallegos únicamente han sufrido una derrota en los últimos tres meses. Este intrincado tramo de la competición lo cerrará el Zaragoza con la áspera visita a Mendizorroza, otro escenario históricamente desapacible para los aragoneses. Le espera, el 5 o el 6 de marzo, el Alavés, actual líder de la clasificación, con 42 puntos, once más que el equipo de Lluís Carreras. En las últimas 10 jornadas, su dinámica es la siguiente: 8 victorias, un empate y una derrota. Para entonces, el Zaragoza ya sabrá qué forma dibuja su horizonte en la temporada: o el camino del ascenso o el vacío de jugar para sobrevivir.

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