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La hora de crecer

El nuevo Zaragoza de Carreras precisa una victoria contra el peligroso Mirandés para tomar impulso en la clasificación. Rico es baja, se estrena Dongou en la lista y el dibujo táctico puede variar.

Dongou se entrenó ayer por primera vez con el Zaragoza. En la imagen, comparte ejercicio con Hinestroza.
Dongou se entrenó ayer por primera vez con el Zaragoza. En la imagen, comparte ejercicio con Hinestroza.
Aránzazu Navarro

Un Zaragoza aún entrando en la pubertad después de los cambios derivados del relevo de entrenador se encuentra hoy una cita clave, contra el inquietante Mirandés de Carlos Terrazas, para subir un punto de su maduración. La última victoria contra el Llagostera elevó el cuerpo del equipo aragonés en todos los ámbitos (táctico, competitivo, resultados...), aunque aún se le detectaron varios pliegues. Uno de ellos, el poder de intimidación y el remate, debería comenzar a repararse ya, con la entrada acelerada del nuevo fichaje, el dinamitero camerunés Jean Marie Dongou, en la lista de convocados de Lluís Carreras. El Zaragoza se exige un triunfo que le ayude a ascender peldaños en la tabla y le permitan continuar limando la abrupta desventaja abierta con las posiciones de acceso directo a Primera División. Por este lado, no hay mucho más que contar. Más líneas merecen las cábalas sobre la alineación que Lluís Carreras guarda en su cofre de los secretos.

Hay varios factores que intervienen en este asunto. El principal es el rival. Un enemigo con un traje inusual en el fútbol: el ‘bielsista’ 3-3-3-1 que Carlos Terrazas se ha sacado de debajo de la gabardina como si fuera un conejo. Una propuesta que el Mirandés tiene asimilada en la sangre y aplica con los ojos cerrados, con un fútbol de alta densidad central, ajustadas –y arriesgadas basculaciones–, muy intenso y agresivo, y que siempre tiene gente en todos los lados del campo: atacan muchos, defienden casi todos. Esta fórmula, como sucediera el año pasado con el Girona de los carrileros, contiene una pincelada contracultural y sorpresiva, por lo que no es extraño que se le haya indigestado a varios equipos esta temporada, especialmente en sus visitas: el Mirandés –en mitad de tabla– ha sacado 15 puntos fuera de casa.

Condicionado por este singular adversario, Carreras aún debe gestionar otra circunstancias. Observando su convocatoria de ayer se aprecian: el Zaragoza está cogiendo otra forma. Nombres como Aria o Jorge Díaz se han deslizado hacía el vacío. En cambio, Jorge Ortí o Sergio Gil ganan estatus. Regresa Ángel Rodríguez y aparece por primera vez Dongou. Contra el Mirandés, el Zaragoza se invierte: luce más por arriba que por atrás, debido a la mutilación de sus laterales. Diego Rico se probó ayer pero su estado físico desaconsejó su convocatoria. El problema es obvio. El burgalés, exuberante en lo físico y técnico, estaba empapado de miel en las últimas semana. Pero lo que agrava su ausencia es la falta de recambios naturales: Abraham está lesionado, como Bertrán, lo que impide trasladar a Isaac. Ha entrado Nieto en la lista, lateral izquierdo del filial.

Así las cosas (un Mirandés de juego inusual, una convocatoria rearmada...), Lluís Carreras podría introducir novedades importantes en la alineación, especialmente, en el dibujo táctico. Hace días que el cuerpo le pide un rombo en el centro del campo, y hoy podría plasmarlo: o en su versión de 3-4-3 (Mario o Rubén cerrarían atrás con Vallejo y Cabrera) o con un 4-4-2 en el que Ángel, Ortuño y Ortí se repartirían la doble punta, y en el que el lateral izquierdo podría ser para Carlos Nieto o incluso para Hinestroza, con el ánimo de ensanchar y profundizar las bandas, el punto más vulnerable del sistema del Mirandés. Estas son las opciones, con el rombo como punto de partida: Morán, Diamanka, Dorca y Pedro transformado en enlace.

Por su parte, en el Mirandés, apenas hay novedades. Los burgaleses chapotean en el dulce licor de la Copa del Rey, y miran al Sevilla con vocación de remontada y semifinales. Esta acumulación de exigencias competitivas del mes de enero en un grupo desacostumbrado a ello puede pasarle factura. O quizá no. Terrazas cambiará algunos nombres respecto a la derrota contra el Sevilla (2-0) del jueves. Pero en su caso los individuos son lo de menos: su arma es la eficacia de su plan.

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