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Deportes

Una Navidad para ser optimistas

El Huesca se come los turrones fuera del descenso, algo que no ocurrió en las dos últimas campañas en Segunda, cuando cerró el año entre los cuatro últimos.

Tyronne conduce el balón durante el último encuentro de liga, el pasado domingo.
Tyronne conduce el balón durante el último encuentro de liga, el pasado domingo.
Rafael Gobantes

El único pero inamovible objetivo fijado por el Huesca para esta temporada es lograr la permanencia en Segunda División, y es ese el deseo más repetido en la carta a los Reyes Magos de todos aquellos que tienen vínculo con la entidad oscense. Antes de que Sus Majestades de Oriente traigan sus presentes –previo a ello hay que jugar el derbi el día 3 de enero–, el equipo azulgrana puede presumir de que entrará en el año 2016 con los deberes hechos en lo que al objetivo de estar fuera del descenso se refiere, algo que no podía decir en campañas anteriores, cuando el turrón del aguinaldo de El Alcoraz tuvo un sabor batnte más amargo.

El Huesca es actualmente decimosexto en la tabla, con 20 puntos en su casillero, viendo a tres posiciones el descenso, que en este cierre del año lo marca el Albacete, con solo un punto menos que los oscenses. Los mismos que los manchegos tienen el Girona y el Mallorca, inmediatos perseguidores de los de Anquela, también con 19.

Esta situación invita a ser optimista respecto al devenir de la segunda vuelta para el conjunto oscense, ya que si atendemos a la trayectoria del equipo en temporadas anteriores militando en esta categoría, en las tres últimas ocasiones que el Huesca estuvo en Segunda se fue de vacaciones de Navidad en una situación menos agradable que la actual y a excepción de la última, cuando se descendió con D’Alessandro en el banquillo –el argentino llegó justo en el paron navideño–, en el resto de campañas el equipo supo remontar el vuelo en la segunda vuelta y conseguir sumar sin excesivo sufrimiento los archimanidos 50 puntos que garantizan mantenerse en la Liga Adelante.

De hecho, en la temporada 2011/2012, se cerró el año en el puesto 19 de la tabla, para finalizar esa misma campaña en una cómoda decimotercera posición. En el curso anterior –2010/2011– también se celebró la Navidad en una situación peor que la actual, siendo decimoséptimos en liga tras empatar con el Granada, y en esa ocasión también se logró la salvación en junio, finalizando la temporada en el puesto 17 de la clasificación.

Aunque la estadística y los datos históricos no ganan partidos, sí que pueden suponer una ayuda para calmar nervios e impaciencias, después de la mala racha que atravesó el equipo en el mes de noviembre. Pese a ello, el paso del conjunto por la zona temida de la tabla fue algo fugaz, una única semana, y la victoria en Almería supuso un paso adelante crucial para el conjunto azulgrana de cara a este final de año, ya que de no haber logrado esos tres puntos, el turrón sí que se habría atragantado.

Lo que sí que es innegable es que los oscenses tienen una amplio margen de mejora de la mano de su nuevo técnico, como demuestran sus números hasta ahora, ya que atesora tres puntos de los nueve disputados con él en el banquillo del Huesca. El mercado de invierno juega también un papel clave a la hora de impulsar esa reacción oscense.

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