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Juliá: "Hay tiempo para rectificar, el equipo no ha descarrilado"

El nuevo director deportivo del Real Zaragoza espera la llegada inminente del nuevo entrenador para iniciar el trabajo de reconducción del equipo a partir de enero.

Narciso Juliá, en la explanada de La Romareda, justo antes de su presentación.
Narciso Juliá, en la explanada de La Romareda, justo antes de su presentación.
José Miguel Marco

Llega como director deportivo, puesto de máxima responsabilidad, a un club que ha decidido dar un golpe de timón a mitad de curso. ¿Por dónde va a empezar?

Junto al nuevo entrenador que va a llegar, lo primero que tenemos que hacer es un análisis global y estructural de la plantilla. Valorar exactamente el nivel del equipo. Una vez tengamos hecha la composición de lugar, si se considera que hay que actuar en alguna posición, acometeremos esos refuerzos o modificaciones. Necesitaré algunos días para todo esto. Tenemos la ventaja de que la liga no se reanuda hasta dentro de 13 días.

¿Cuándo va a llegar el nuevo entrenador que releve a Popovic?

Los jugadores están de vacaciones hasta el lunes 28. Eso nos da cierto margen. Hay algo que ya está avanzado al respecto (en relación a Fernando Vázquez), pero hasta que no se culmina una negociación no se puede dar por hecha. Para mí, cuanto antes llegue, mucho mejor. Me facilitará el trabajo porque tendremos que hablar de muchas cosas juntos.

¿Y con el resto de los técnicos y miembros del ‘staff’ del equipo que continúan?

Evidentemente, también voy a mantener conversaciones de inmediato. Su parecer va a ser clave para redondear el análisis de lo que ha ocurrido en estos primeros meses de temporada. Para observar por qué han ocurrido las cosas, el origen de determinados problemas, la causa del rendimiento de algunos jugadores...

Y las lesiones. Un lastre demasiado pesado hasta ahora.

Así es. También los médicos nos tienen que informar de la situación de todos los futbolistas lesionados. Es un asunto capital.

¿Respondería Fernando Vázquez al perfil que usted considera oportuno para entrenar al Real Zaragoza en estas circunstancias?

Es una de las opciones. Yo tengo que coger en marcha este proyecto. Y eso es diferente a hacerlo desde el inicio y con más tiempo. Hay una prisa, una necesidad. Y eso te obliga a analizar el presente de otro modo. El club tiene unos límites salariales, una plantilla ya conformada. Estos motivos también implican que el perfil de un entrenador, a estas alturas, deba ser uno concreto.

En su presentación, ha diferenciado el corto plazo del medio y largo plazo.

Son dos planos en los que debo trabajar desde hoy. Uno, para intentar el ascenso de aquí a junio. El otro, por el que considero que he sido fichado, para preparar una estructura de futuro para el Real Zaragoza en Primera División. Esos dos planos necesitan decisiones diferentes. Requieren paciencia, calma en un sentido. Pero de reacción rápida en otro. Ahí enmarco el fichaje urgente del entrenador nuevo.

No es hombre de personalismos. Ha subrayado que, en lo sucesivo, habrá que valorar que quien ficha es el club. No usted.

Es mi método de trabajo. Hay que huir de protagonismos. Esto ha de ser un trabajo de equipo, estructurado. Así se evitan muchos malos rollos. Ahora mismo, llegando a temporada iniciada, este aspecto adquiere aún mayor relevancia. Tanto yo como el nuevo entrenador estamos obligados a tener mucha cintura en nuestro modo de actuar.

¿Qué figura representa_Albert Valentín, que viene como mano derecha suya?

Para mí es imprescindible en mi trabajo. Una persona de mi máxima confianza y, mucho más, en esta situación en la que llegamos al Real Zaragoza. Nos conocemos profundamente en nuestro trabajo de los cinco años del Barcelona. Va a llevar a cabo todas las labores de la secretaría técnica. Alguien básico en las obligaciones del corto plazo.

Es decir, en la pelea por remodelar el equipo en el complicado mercado de enero.

Ahí vamos a actuar, sin duda. Pero también hay que empezar a poner las bases para más adelante, a enfocar más lejos con una planificación más sesuda sobre lo que debe ser el Real Zaragoza en Primera. Porque un día subiremos a Primera.

¿Cuál es su arco de compás de movimientos en el mercado de fichajes?

Mi ámbito es global, tanto nacional como internacional. Pero, a su vez, muy concreto. Me gusta ir a por el jugador que nos gusta. No que nos lo ofrezcan.

¿Va a ir a tocar la puerta del Barça, donde acaba de vivir un lustro lleno de éxitos?

Evidentemente. Pero eso, más a medio plazo. Ahora debemos ser prácticos y analizar en profundidad el perfil de jugadores que tenemos. Este Zaragoza tiene un diseño de equipo muy marcado y una categoría concreta. Y yo estoy obligado a valorar donde estoy, qué estilo de jugadores hay aquí y, con ellos, qué tipo de juego puedo hacer. Debo ser muy certero en ver lo que casa con la actual plantilla porque, ahora, solo importa ganar. Nada más que ganar. En este sentido, soy pragmático. Ahora debo dejar al margen el idealismo y ser práctico.

Es el hándicap de coger un equipo en marcha. El proyecto, inevitablemente, se hereda.

Nuestra obligación es intentar ser más competitivos que hasta ahora con estos mismos jugadores. Los que están en el equipo, son los mejores. Porque son los nuestros. Y con ellos, o el 95 por ciento de este grupo, hemos de ir hasta el final y lograr el éxito.

¿Cree que se puede sacar más partido a la actual plantilla?

Creo que sí. Hay algo que es más psicológico, emocional, que puramente deportivo. Este equipo ha hecho buenas primeras partes y, sin embargo, luego ha bajado el nivel. Desconozco los motivos, si es algo mental, físico, de angustia. Esto es el Zaragoza. La Romareda pesa. No sé. Ya veremos. Me parece que es más una cuestión de convencimiento mental que de calidad futbolística.

Los números denuncian la falta de gol arriba. Y la plástica del juego, grita que no hay creatividad en la línea de medios. ¿Por ahí van a ir los refuerzos?

He pedido tiempo para contestar a estas cuestiones. Quiero hablar con los jugadores. Ver, conocer, analizarlo todo. Ahora no puedo ser rotundo. Debo ser escrupuloso y respetuoso con el grupo y no dañar la autoestima de nadie.

Situación delicada.

No podemos matar a los jugadores que tenemos. Al contrario, hay que potenciar sus cualidades para que las saquen a relucir. Si los devaluamos, esta categoría no perdona y estaremos abocados al fracaso.

¿Conoce personalmente a alguno de ellos?

Sí. A Dorca lo tuve en el Girona cuando estuve como entrenador. Y a Abraham lo fichamos para el Barcelona B cuando jugaba en el Sant Andreu, siendo yo secretario técnico del Barça.

Aria Hasegawa, con plaza de extracomunitario, apunta a ser una ficha prescindible. Alcolea, el tercer portero, debería liberar otra. ¿Piensa sugerir varias salidas para remodelar el equipo?

Yo creo que los futbolistas profesionales tienen que saber que los clubes están obligados a pensar permanentemente en mejorar las plantillas. Y para mí no es una falta de respeto que, con argumentos, se inste a buscar soluciones en un plantel. Nadie puede estar acomodado en un vestuario. Eso es nocivo para el grupo. La competencia tiene que ser máxima.

Su concepto de equipo está muy alejado del estilo que tiene el actual Real Zaragoza.

Pero eso no tiene ahora valor. He de adaptarme a una situación concreta. Y el Zaragoza está en Segunda y debe ascender cuanto antes. Da igual cómo. Lo importante es ganar cada domingo. Yo me hice jugador aquí en el Real Zaragoza en unas plantillas concretas, donde tener el balón y el juego combinativo era su esencia. Equipos de ataque constante, de buscar la portería contraria permanentemente. Esa es mi filosofía. No porque haya estado después en el Barcelona, que es la excelencia de la excelencia en ese sentido. Sino porque yo disfruté y crecí jugando así en Zaragoza, mi club de élite. Es lo que quiero.

Eso queda aparcado para más adelante, obviamente.

Claro. El talento cuesta dinero. Y en Segunda hay poco de todo ello. No es fácil encontrar alguien que pueda marcar diferencias en este nivel. Pero hay que intentar hallar un jugador que te permita, al menos, llevar la iniciativa del juego. Poseer el balón, dominar, tener varios futbolistas que quieran la pelota, que interpreten el juego combinativo, es básico.

Ahora, aquí, parece algo complicado de lograr.

Ese es mi objetivo. A largo plazo, totalmente, por supuesto. A corto, lo intentaremos.

Suena a cantinela romántica.

No debe serlo. Hay muchas maneras de alcanzar esos propósitos. Paco Jémez, en el Rayo Vallecano, con jugadores modestos, cuatro o cinco escalas más abajo que el Barça, ha logrado algo muy meritorio en Primera División estos últimos años. Hay más ejemplos: el Celta, el Villarreal. Por ahí debería moverse el Zaragoza en el futuro. Plantillas de currantes bien mezcladas con gente de calidad. Es cuestión de buen gusto.

Para eso es crucial hacer una selección perfecta de los fichajes.

Nuestro plan es hacer un equipo de ‘scouting’ propio, una estructura que no dependa de nada ni nadie para ir a fichar jugadores. El seguimiento ha de estar actualizado siempre. A nosotros solo nos valen los números y la estadística de cada futbolista en los dos últimos años. El fútbol es presente. Nuestro método, en Primera, con cintura económica, nos tiene que permitir traer jugadores de calidad sin estar sometidos a que sean los representantes los que vengan a ofrecerlos. Yo elijo al futbolista, su perfil, y luego veo quién es su agente. No al revés.

¿Hay tiempo para rectificar?

Claro. La Segunda es muy cambiante. No hay aún distancias y el equipo no ha descarrilado.

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