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Se acerca la hora del banquillo

El once inicial se va a ver alterado por las recientes lesiones y por la acumulación de tarjetas que llega. Isaac, Rico, Dorca y Ángel jugarán en Bilbao al borde de la sanción y se adivinan cambios forzosos.

Abraham, el filial Olaortúa y Jorge Díaz, tres jugadores con vitola de suplentes en lo que va de liga.
Abraham, el filial Olaortúa y Jorge Díaz, tres jugadores con vitola de suplentes en lo que va de liga.
G. Mestre

El goteo de lesiones de larga y media duración y, sobre todo, la lenta pero inexorable acumulación de tarjetas amarillas de los componentes de la plantilla, están al borde de provocar un inevitable baile de titulares en el once inicial de Popovic. Según cómo acontezcan los 90 minutos de Bilbao el próximo lunes, las dos últimas jornadas de 2015, antes del parón de Navidad, ya pueden quedar mediatizadas para el entrenador zaragocista.

Ante el Numancia –en La Romareda– y en Tarragona, Popovic ha de estar prevenido ante la posibilidad de tener que echar mano del banquillo de manera imperiosa para rehacer sus alineaciones, de tener que utilizar con un papel más relevante a jugadores hasta hoy con rol de secundarios por unas u otras cuestiones.

Por un lado, al Real Zaragoza, se le han juntado en siete días dos bajas de media duración de dos de sus titulares en la mayor parte del arranque liguero: Hinestroza y Diamanka. Ambos tienen que estar parados un mes y no retornarán hasta enero. Dos lesiones que se suman a las definitivas, por graves, de Jaime y Wilk, otros dos titulares operados de roturas de rodilla en octubre (el primero, con aura de ser la pieza más importante del proyecto deportivo de este año).

Y, por otra parte, comienza a llegar el aluvión de las sanciones puntuales por acumulación de cinco tarjetas amarillas en el transcurso de la liga, este año más ralentizado que nunca pero de secuelas aseguradas. En una campaña donde el Zaragoza está a la cabeza del juego limpio, los de Popovic han alcanzado la 17ª jornada sin un solo castigo disciplinario de esta índole. El equipo ve pocas amonestaciones este año. Pero, lo contraproducente de esta virtud, es que las amarillas van amontonándose a cámara lenta y amenazan con generar las sanciones de forma continuada –si no simultánea en algún caso– en el momento en el que se abra la veda del primero que vea la quinta cartulina amarilla. El lunes, en Bilbao, cuatro titulares van a jugar ya advertidos de suspensión: Isaac, Rico, Dorca y Ángel. De su relación con el juego y de lo quisquilloso que pueda estar ese día el árbitro Valdés Aller queda ya en el aire su concurso en el próximo duelo ante el Numancia.

Además de esta serie de certezas y peligros inminentes, hay otras cortapisas que pueden mermar la capacidad de maniobra del entrenador a partir de la semana que viene si los hados vienen envenenados. Una es el caso de Rubén (titular en cinco partidos) que, aunque ya entrena con el grupo, está saliendo de una lesión de rodilla desde hace dos meses y su concurso aún no es posible. Otra pieza menos a usar de inmediato y, mucho menos, con garantías de rendimiento óptimo a corto plazo. Otra, la prolongada ausencia de Mario, sin jugar un solo minuto desde julio tras someterse a un duro tratamiento médico en su tendón de Aquiles dañado. El central ya está de alta y ha ido convocado tres veces. Pero apostar por él como titular es ahora mismo una maniobra de sumo riesgo por motivos obvios. Y, por supuesto, Popovic sabe que cuenta con tres porteros, por lo que, aunque los tres estén en condiciones, uno siempre tendrá que quedarse en la grada sin poder ser herramienta útil.

Así pues, el Real Zaragoza acomete el último mes de año natural con solo once jugadores del primer equipo aptos y sin riesgos inmediatos (ver cuadro adjunto). El resto, si las curvas llegan enseguida porque las tarjetas amarillas se ven certeramente en San Mamés, tendrán que ser chicos del filial, sabiendo que nunca podrá haber más de cuatro en juego para no cometer alineación indebida. Por ahora, solo Sergio Gil y Olaortúa han debutado. Pero podrían sumarse más al reparto de apoyos del RZ Aragón.

Tras tres meses de cierta soltura en el manejo de las piezas de la plantilla, parece cercano el momento de comprobar la calidad del fondo de armario. Varios secundarios, casos de Abraham, Hasegawa –venido a menos desde agosto– o el mismo Díaz, hasta hoy más suplente que otra cosa, están cerca de gozar de un escenario apto para reivindicarse.

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