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Nadal cae ante Djokovic en Londres

El serbio aplastó al español en semifinales de la Copa de Maestros con un gran partido.

Nadal se despide de la copa de Maestros
Nadal se despide de la copa de Maestros
Efe

Llegaba el Nadal más solvente de la temporada a semifinales de la Copa de Maestros y salió de la pista la confirmación del mejor Djokovic, el que lleva aplastando a todos durante toda la campaña, el número uno del mundo. No pudo el español acercarse a la versión ofrecida ante Murray o Wawrinka. O más bien no le dejó su rival. Es otra liga lo de Djokovic. Ante un rival al que no le ha ganado un solo set en los cuatro partidos que ha jugado este año y que le vapuleó en tiros ganadores (24 por 9 del español), el español estuvo lejos de tan siquiera inquietarle. No tuvo una sola bola de 'break'. El serbio dominó en los intercambios largos y el saque del de Manacor volvió a flojear: solo ganó el 54% de puntos con su primer saque, señal de que el primer tenista del planeta restó muy cómodo.

Con el duelo más repetido no hubo grandes sorpresas. Djokovic empezó el partido como viene jugando: dominando y aplastando a Nadal, solventando su saque sin problemas y rompiendo el servicio del balear en blanco. El partido avanzaba con la derecha del serbio mucho más poderosa que el revés del español.

 Es decir, el de Manacor estaba tropezando con la misma piedra de los últimos años. Era una ruta que no le interesaba, porque solo podía conducirlo a derrotas pasadas. Pero sus bolas se quedaban demasiado cortas, sus golpes no herían y los recursos de 'Nole' son tan amplios que impresionan. Dominador absoluto sobre la línea de fondo, hacía lo que quería en la pista. Estaba inmenso. Había hechizado a Nadal con su fantasía.

El de Manacor necesitaba un cambio y no lo encontró en todo el encuentro. Todo era demasiado sencillo para su rival, que evocaba el pasado haciéndolo muy fácil. Reconstruía su grandeza a base de ganadores metido en la pista. Así liquidó el primer set, sin ningún problema. Y nada más comenzar el segundo volvió a la carga sobre el saque del manacorense. Pese a que Nadal había entendido que o cambiaba el chip y era él quien empezaba a coleccionar ganadores o estaba perdido, ese espíritu de iniciativa desapareció en poco tiempo.

No podía. No tenía explosividad en sus piernas. Mala señal, especialmente dramático para su derecha, con la que era incapaz de bailar por toda la pista buscando su mejor golpe mientras Djokovic seguía jugando sin despeinarse. Así consiguió finiquitar sus dos primeros saques en blanco y romper el saque de Nadal. La cara de felicidad de 'Nole' contrastaba con la de sufrimiento del español, que poco a poco fue contaminándose de ansiedad.

De acuerdo con el desarrollo del partido, la única posibilidad de triunfo era que el número uno se derrumbase. Una posibilidad que no estuvo ni cerca de darse.

Fue una exhibición también en el segundo, una versión algo decepcionante del pupilo de Toni Nadal, que vio como con la derrota su rival igualaba los enfrentamientos directos entre ambos (23 para cada uno). El duelo terminaba con una buena noticia y otra mala. Lo positivo, el ilusionante final de temporada en pista rápida que ha completado.

Lo negativo, que sigue muy lejos de Novak Djokovic. En Londres, en el torneo de maestros, el serbio demostró quién es el número uno del mundo.

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