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Deportes

Correr sin correr riesgos

Lo ocurrido en la Behobia-San Sebastián, en la que murió una persona y cuatro acabaron en la UCI, reabre el debate sobre la salud en el mundo del 'running'.

Un corredor descansa en el suelo tras cruzar la meta de la Behobia
Un corredor descansa en el suelo tras cruzar la meta de la Behobia
J. Guerrero/Efe

¿Cuándo el deporte deja de ser una actividad saludable para convertirse en un riesgo? ¿Es posible prevenir los problemas que pueden surgir durante el desarrollo de un ejercicio intenso? ¿Qué precauciones deben tomar los participantes en una carrera exigente? Lo ocurrido el pasado domingo en la Behobia-San Sebastián, en la que un corredor de 31 años falleció tras cruzar la meta, 450 personas fueron atendidas durante el recorrido y 23 participantes acabaron en el hospital -cuatro de ellas a la UCI-, ha obligado al mundo del 'running' ha hacerse estas preguntas y, sobre todo, a tratar de responderlas.


Con más de 25 grados de temperatura, algo inusual en el mes de noviembre, y más en San Sebastián, y con una humedad relativa muy alta, los responsables de la prueba y la Cruz Roja casi no dieron abasto para atender a los corredores, muchos de ellos afectados por lipotimias o golpes de calor. “Hacía bastante calor y la humedad era muy alta, pero casi no se percibía. El cuerpo, sin embargo, sí que lo nota, y las pulsaciones suben y es más fácil deshidratarse, por lo que hay que tener mucho más cuidado”, asegura Sergio del Barrero, del 10K Club Zaragoza, que corrió la prueba junto a casi 80 corredoras de la capital aragonesa.


“Con lo que más cuidado hay que tener es con las altas temperaturas. Esto no quiere decir que no haya que correr cuando hace calor, pero sí tomar precauciones y estar bien preparado, beber más y dosificar el esfuerzo”, asegura David Constante, responsable de Running Zaragoza y organizador de las pruebas más largas que se celebran en la capital aragonesa, el Medio Maratón y el Maratón de Zaragoza: “En estas carreras tenemos muchas asistencias por traumatismos o lesiones, pero del resto de incidencias, el 90% tienen que ver con la deshidratación”.


Y toma como ejemplo una de las pruebas de larga distancia más populares del mundo. “Una edición del Maratón de Chicago la tuvieron que parar porque hubo tanta gente con golpes de calor que se quedaron sin ambulancias en toda la ciudad y la gente seguía cayendo”, recuerda Constante. Fue en 2007. Comenzaron casi 36.000 personas y más de 11.000 no acabaron la prueba, una persona murió y un total de 302 corredores tuvieron que ser tratados al hospital de urgencia debido a la temperatura, superior a los 30 grados, y a la humedad.


Al contrario de lo que pueda parecer, el perfil del corredor que suele sufrir problemas de este tipo en una prueba no es el de una persona inexperta que se enfrenta a un reto que excede sus posibilidades. “La mayoría de corredores que sufren golpes de calor suelen ser experimentados. Los que iban por primera vez, como nuestras chicas, acuden con más respeto y suelen hacer caso de todas las recomendaciones, pero hay algunos corredores -no todos, ni la mayoría- que se fían mucho y van al límite aunque las condiciones no sean las más adecuadas, y esos son los que más posibilidades tienen de tener algún susto”, asegura Del Barrero, quien durante la carrera “obligaba a las corredoras del 10K Club a hidratarse y refrescarse en todos los puntos de avituallamiento”.


En la misma línea está la opinión de uno de los organizadores del Maratón de Zaragoza. “No es un perfil que se corresponda con el del corredor debutante, sin experiencia. La realidad es que le puede pasar a cualquier persona, ya que suele producirse por una mezcla de factores. Por eso también necesitamos una mezcla de soluciones”, explica Constante. “Un corredor debe ser honesto consigo mismo, saber cómo se encuentra físicamente y cuáles son sus límites. Además, hay que tener en cuenta los factores externos, como la temperatura, la humedad, la dureza del recorrido u otros problemas inesperados que pueden surgir durante la carrera. Y, por último, saber cuándo hay que bajar el ritmo, descansar o incluso parar. Si el cuerpo nos manda señales negativas hay que hacerle caso, a nadie la debe ir la vida en una carrera”, explica el responsable de Running Zaragoza.




Reconocimientos médicos


Cada vez que en una carrera ocurre algo parecido a lo que pasó el domingo en la Behobia-San Sebastián resurge el debate de los reconocimientos médicos y las pruebas de esfuerzo, así como el de la conveniencia o no de que este tipo de exámenes sean obligatorios a la hora de apuntarse a una prueba de gran exigencia física.


“Es muy recomendable que una persona que se inicia en el deporte, y más si tiene cierta edad, se someta a un reconocimiento médico y una prueba de esfuerzo para verificar que está bien, pero a veces es difícil que la gente sea consciente de la importancia que tiene esto. Nos cuesta convencer incluso a algunos equipos de élite...”, asegura Juan José Lacleta, director del Centro Aragonés de Medicina del Deporte, dependiente del Gobierno de Aragón, quien detalla las tres claves que debería cumplir cualquier deportista.


“Someterse a algún reconocimiento médico, federarse y hacer una buena preparación de la prueba deportiva”. Aunque en este centro solo pueden atender a deportistas federados, con especial atención a los de élite, Lacleta recomienda a los que practican algún deporte de forma amateur que acudan a alguna de las clínicas particulares que también ofrecen estos servicios: “Hay problemas que son casi imposibles de detectar, pero sí que se pueden encontrar lesiones invalidantes para el deporte o anomalías que permiten prevenir posibles sustos durante la actividad física”.


La conveniencia de estas pruebas es algo en lo que coinciden todos, pero la obligatoriedad de las mismas ya es un tema que causa más controversia. “Yo creo que obligar a todos los corredores a hacerse un reconocimiento para las pruebas no serviría para gran cosa y es casi imposible llevarlo a cabo. Como en todo en la vida hay que emplear el sentido común. Es una cuestión de formación y de educación más que de obligación”, indica David Constante.

Cada cosa a su tiempo


Otro de los aspectos que destacan los conocedores del mundo del 'running' es la prisa de algunos corredores que acaban de empezar por alcanzar grandes objetivos en poco tiempo. “Hay gente que empieza con tantas ganas que quiere pasar de correr cinco kilómetros a hacer un maratón. Casi todos podemos hacer la mayoría de las cosas, pero con el suficiente tiempo y preparación”, asegura Del Barrero, quien recomendó a algunas de las chicas del 10K Club Zaragoza que no se precipitaran y esperaran un año más para correr la Behobia.


“Si intentas quemar etapas demasiado rápido o correr más de lo que puedes, lo más probable es que lesiones, porque no le estás dando el tiempo suficiente a tu cuerpo para que se adapte. Siempre digo que un maratón lo puede correr casi cualquier persona, pero eso sí, no tres meses después de haber empezado a correr”, finaliza Constante.

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