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La LFP se inclina por la Fundación Zaragoza 2032

La opción encabezada por César Alierta es la que mejor aceptación tiene en la Liga de Fútbol Profesional

Christian Lapetra es el presidente de la Fundación Zaragoza 2032.
La LFP se inclina por la Fundación Zaragoza 2032
Oliver Duch

La vía de solución que representa la Fundación Zaragoza 2032 es la que mejor aceptación tiene en estos momentos en la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Los responsables de la patronal de clubes ya conocen el armazón principal del proyecto presentado por el grupo empresarial liderado por César Alierta, presidente de Telefónica, y cuyo rostro principal es ahora mismo Christian Lapetra, quien ejercería de presidente del Real Zaragoza en caso de que prosperase esta opción. De las tres vías ahora abiertas para resolver la viabilidad y la supervivencia del club aragonés, la Fundación Zaragoza 2032 es la que más confianza inspira en la LFP. Este proyecto representa para la Liga una salida responsable, solvente, sólida y acreditada para el futuro del Real Zaragoza.

Más dudas plantean en la LFP las otras opciones. Del proyecto de los inversores mexicanos aún no se poseen datos completos, del mismo modo que sucede con el grupo alemán interesado en acceder al capital social del Real Zaragoza. La presentación de garantías plenas en la LFP ejerce un peso crucial en este sentido. Está previsto que el capital aportado por los patronos de la Fundación Zaragoza 2032, en torno a los 8 millones de euros, quede depositado en breve en una cuenta de la LFP a favor del Real Zaragoza. Este monto sirve como garantía de viabilidad para la SAD, a expensas de que en los próximos días se aclare la situación respecto a la propiedad de la entidad. Esa inyección de 8 millones actuará como colchón de seguridad, aunque condicionado a cómo se resuelve el futuro mercantil del Real Zaragoza. A ojos de la LFP, esta vía ofrecería unas garantías económicas suficientes para que el club aragonés tenga vida más allá del 31 de julio. 

Esta aportación por parte de los patronos de la Fundación Zaragoza 2032 es el primer paso emprendido por este proyecto una vez conformada su constitución ante notario el pasado jueves por la tarde. La hoja de ruta de la Fundación

La evolución del plan diseñado por la Fundación 2032 para solucionar los problemas del Zaragoza dependen en buena medida del papel que juegue Agapito Iglesias en las próximas fechas. Los patronos de este proyecto han establecido una serie de condiciones que el empresario soriano debe aceptar. En primer lugar, está la retroacción de las acciones vendidas hace mes y medio al grupo empresarial de Javier Lasheras y Mariano Casasnovas, la actual propiedad del club. A continuación, esas acciones deben ser transferidas a la Fundación 2032 por un valor simbólico y nunca por el precio de 9,8 millones de euros en los que se tasó ese contrato de compraventa. A juicio de los patronos, el valor real del Real Zaragoza, de acuerdo a sus índices de deuda y situación patrimonial, está alejado de ese precio. 

En este sentido, Agapito Iglesias ya ha dado los primeros pasos para la retroacción de las acciones. El empresario soriano ha estado valorando en las últimas horas resolver el contrato firmado con los actuales propietarios debido a los incumplimientos de varios de sus puntos, el principal, arreglar la crisis de tesorería y asegurar la vida del club antes del pasado 30 de junio con un préstamo participativo de 8 millones de euros. Estos quebrantamientos del clausulado del contrato han dado pie a que Agapito reflexione sobre la posibilidad de recuperar la propiedad del club. 

Esta es una de las condiciones planteadas por la Fundación 2032 junto al traspaso de esos títulos a un precio testimonial y el cierre de la operación sin el pago alguno de comisiones. 

La hoja de ruta de la Fundación proseguiría, una vez completado el proceso de transmisión accionarial, por la renegociación de la deuda con Hacienda y el estudio de nuevas quitas en el convenio de acreedores, en concreto, en los créditos subordinados. En ese grupo se encuadra fundamentalmente Agapito Iglesias. El constructor soriano, como segundo acreedor en volumen de deuda tras la Agencia Tributaria, debería aprobar un reajuste en sus créditos. 

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