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Oro a la superación

Sergio Ibáñez Bañón, perteneciente al Judo Club Zaragoza, se convierte en el último Campeonato 
de España absoluto para ciegos en el primer judoca en Aragón en lograr un título nacional en esta modalidad

El judoca de Alagón Sergio Ibáñez, en un clínic celebrado en Graus la pasada semana.
Oro a la superación
Ángel gayubar

Abre los ojos y su campo de visión es reducido. Pero su discapacidad no le resta a la hora de mostrarse  rotundamente competitivo sobre un tatami. El nombre de Sergio Ibáñez Bañón ha escrito una hermosa página para el judo aragonés. El deportista de Alagón, de 15 años y en edad cadete, se convirtió el pasado 29 de junio en Córdoba en el primer judoca de la Comunidad en lograr un título nacional un Campeonato de España absoluto para ciegos o deficientes visuales. Un oro «a la superación, a la constancia en el trabajo», resalta el protagonista, «emocionado» por el alcance de su éxito.

«El año pasado fui segundo y este iba a por el primer cajón del podio. Estaba muy concentrado, seguro de mis posibilidades. Y fue una alegría muy grande, porque si te marcas un reto lo consigues. Ese es mi lema. Y se confirmó. He hecho historia porque es la primera medalla nacional de un discapacitado visual en Aragón. Y esto puede servir para animar a más gente a practicar este deporte, que tantas satisfacciones me está dando», resalta el judoca. 

Sergio padece un problema de visión de nacimiento que le afecta al nervio óptico y que le obliga a llevar unas lentillas o unas gafas con cristales especiales. «No filtra bien la luz y, principalmente, se acentúa con la artificial de los pabellones», recalca su técnico, Javier Rivero, del Judo Club Zaragoza. Combate casi a ciegas; sin embargo, compite con otros chicos que no padecen ningún problema. «A través de los dos agarres reciben información de la posición corporal y de las posibles intenciones del rival. No puedes soltar más que un agarre.Si no, hay sanción», detalla Rivero. 

Sergio empezó a entrenar en el equipo de la ONCE con Jesús Laviña, que enseguida descubrió que tenía unas condiciones que lo hacían especial. Con 11 años entró a formar parte del grupo de preparación del Judo Club Zaragoza, donde ha confirmado su progresión con la aportación, además, del maestro Ángel Claveras, el único octavo dan de la Comunidad. «El apoyo de mi familia es fundamental. Mi padre (Enrique) me lleva a Zaragoza a entrenar martes y jueves, de siete a nueve y media de la noche, y mi madre (Cati) es mi principal seguidora. Mis retos son seguir creciendo, ampliar el palmarés y dar el salto a la selección española con la que participar en campeonatos internacionales», detalla Sergio.

El joven deportista puso en el Nacional de Córdoba la guinda a una campaña «fantástica», en la que ha embellecido su currículum con los oros en el campeonato provincial infantil, en el Regional cadete y en el absoluto con videntes en la categoría -55 kilos, además del bronce en el Internacional de Durango. Sergio Ibáñez se hizo con la corona nacional en -60 tras derrotar por ‘ippon’ a los rivales de Madrid, Galicia y Andalucía. «Tiene don de gentes y es puro sacrificio. Espíritu de tirar adelante. Sus puntos a favor son la constancia, el tesón y el esfuerzo que pone sobre el tatami», piropea Rivero. Sergio se postula como una de las bazas de futuro del equipo nacional de la Federación Española de Deportes para Ciegos, con el que ya ha asistido a las últimas convocatorias.

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