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El doctor Morandeira cree que Pauner debía usar oxígeno en el descenso del Lhotse

El médico del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza que acompañó, junto a la doctora María Antonia Nerín, a la expedición de Pauner durante una buena parte de su estancia en el Lhotse, señala que Pauner tenía "signos evidentes de alteración del comportamiento, de las habilidades del conocimiento y fatiga por sobre esfuerzo".

José Ramón Morandeira.
Morandeira y Nerín dicen que se cumplieron los objetivos en el Lhotse

El doctor José Ramón Morandeira critica, en una nota de prensa, el supuesto de que el montañero Carlos Pauner no utilizara oxígeno artificial en la bajada del Lhotse, el pasado 21 de mayo, teniendo una saturación de oxígeno en sangre de entre el 54 y el 56%, cuando lo esperable a la altura a la que estaba (6.500 metros) es que estuviera entre el 70 y el 72%.

El médico del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza que acompañó, junto a la doctora María Antonia Nerín, a la expedición de Pauner durante una buena parte de su estancia en el Lhotse, ha añadido que además de la citada saturación, que Pauner conocía, tenía "signos-síntomas evidentes de alteración del comportamiento, de las habilidades del conocimiento y con fatiga por sobre esfuerzo".

Por ello, opina que si en esas circunstancias no se utiliza el oxígeno artificial teniéndolo a mano, se es "un inconsciente que comete una imprudencia temeraria, poniendo en peligro su propia vida y la de quienes lo rodean», algo que cree que sólo es disculpable si se asumen esas alteraciones de "habilidades del conocimiento" como efecto del edema cerebral producido por la hipoxia hipóxica (deficiente entrega de oxígeno atmosférico a la sangre de los capilares pulmonares) de la altitud.

Igualmente señala que, en cualquier caso, no es a él ni a los médicos a quienes corresponde elegir entre haber utilizado el oxígeno en un determinado momento con fines medicinales o haber cometido una imprudencia temeraria por no hacerlo, sino a Carlos Pauner.Decisión del montañero

Morandeira, especialista en Medicina de montaña, declara en la nota de prensa que si el montañero elige la primera de las opciones, "pasando de otros planteamientos pseudo deportivos estúpidos que para nada invalidan ni desmerecen su ascensión al Lhotse", contará con todo su reconocimiento.

Sin embargo, añade que si se decide por la segunda, no le dejará otra opción que disculparlo por los efectos que la hipoxia causó sobre su organismo, pero asumiendo que, a causa de ello, ha cometido una imprudencia temeraria y ha sido un mal ejemplo.

"¡Por Dios, que nadie actúe así en el futuro apoyándose en su ejemplo!", resalta Morandeira que, a pesar de esta opinión, sigue considerando a Carlos Pauner "un viejo amigo y compañero expedicionario".

Igualmente, desea dar por zanjado definitivamente el debate sobre si Carlos Pauner hizo o no uso de oxígeno artificial durante su descenso del Lhotse porque entiende que sólo interesa "a determinados profesionales del montañismo que no dudan en utilizarnos, incluso a los médicos que nos preocupamos por ellos, para lograr sus objetivos más o menos inconfesables de publicidad, esponsorización y divismo".

El experto en congelaciones, reitera, como ya hizo en la rueda de prensa del pasado miércoles, que la doctora Nerín, bajo su supervisión, se limitó a hacerse eco de las noticias que les llegaban, publicadas con anterioridad en los "blogs" de los alpinistas y periodistas que estaban en el Lhotse, "como puede comprobarse".

"Dichas noticias nos fueron comunicadas por el médico de nuestro grupo, Carlos Martínez, al que dejamos en el Campo Base hasta el último momento, para atender las incidencias que pudieran tener los alpinistas al bajar de la cima, mientras la doctora Nerín y yo nos desplazábamos a otros puntos de atención sanitaria donde, según mi planteamiento logístico, entendí, como así fue, que podíamos ser más necesarios en caso de problemas graves, añade.

José Ramón Morandeira dice lamentar "profundamente" que el debate de esta expedición haya derivado por "estos derroteros espurios" que aborrece, olvidando que a estas horas podrían estar lamentando la muerte de cuatro o cinco alpinistas, y no recordando el esfuerzo de muchos y que en el Hospital Clínico Universitario zaragozano aún quedan preocupaciones infinitamente más importantes de las que ocuparse.

Estas son cómo abordar el tratamiento de las gravísimas congelaciones con que han vuelto algunos de los montañeros debidas, en gran parte, "a seguir esos ejemplos que condeno y detesto" y finaliza pidiendo un respeto para ellos.

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