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PEKÍN 2008

El maleficio de las mascotas

Xiaomei rompe a llorar. Sus padres intentan consolar a la pequeña, pero no hay manera de que suelte la pierna del padre. En su rostro se refleja el terror. Curiosamente, quien le provoca miedo no deja de sonreír y de caminar con movimientos torpes pero joviales, los brazos bien abiertos. Se llama Nini, es verde y de la cabeza le sale una golondrina de colores. Pero no es el pájaro lo que asusta a la niña, que le grita «`wuwa, wuwa!», literalmente muñeco embrujado. La voluntaria de camiseta azul que acompaña a Nini se acerca a Xiaomei con una tierna sonrisa y le corrige: «No wuwa; fuwa, fuwa». Es el nombre oficial de las cinco mascotas de Pekín 2008, cuyo significado se traduce como 'muñeco amistoso'. A Xiaomei no le convence el nombre, y tiene razones para ello.

Los acontecimientos de la primera mitad del año han llevado a la población a creer que los cinco divertidos muñecos están gafados.

Hay teorías para todos los gustos, pero la más extendida es la que une características de cada mascota a alguno de los acontecimientos trágicos que han devastado al país o que han dañado su imagen. La peor parte se la lleva Jingjing, el oso panda de los 'fuwa', representante de los deportes de fuerza y, según muchos, culpable del terremoto que en mayo dejó 70.000 muertos en la provincia de Sichuán, de donde es originario este animal.

Pero las desgracias comenzaron mucho antes y los supersticiosos aseguran que los disturbios que dejaron, oficialmente, una decena de muertos en Tíbet se deben al maleficio de Yingying, el antílope tibetano que, como el oso panda, es un animal exclusivo de China y en peligro de extinción. A continuación, entró en escena la mascota principal, Huanhuan. Representa el fuego y muchos la ligan a las protestas que se desarrollaron a lo largo del recorrido internacional de la antorcha, que comenzaron en Olimpia, en el momento en que se encendió la llama olímpica, cuando un activista de Reporteros Sin Fronteras consiguió introducir en el recinto en el que se celebraba la ceremonia una de las banderas alternativas de esta organización, creada con cinco esposas entrelazadas.

Poco después, en abril, Nini se hizo con el protagonismo. Se trata de una golondrina, mascota de la gimnasia. Su diseño está inspirado en las cometas que salpican el cielo de China. Weifang es conocida como la 'ciudad de las cometas' y, curiosamente, fue el escenario del accidente ferroviario que dejó una treintena de muertos en uno de los trayectos olímpicos, el que une la capital con la ciudad costera de Qingdao, donde se celebra la competición de vela.

La maldición

Cuando ya muchos pensaban que el 'annus horribilis' había llegado a su fin y que Beibei, el pez y la representante de los juegos acuáticos, se iba a quedar sin inspirar desgracia alguna, el cielo comenzó a descargar su furia en forma de lluvia en la provincia sureña de Guangdong. Tanto que provoco las peores inundaciones en medio siglo. Beibei tampoco se libraba de la maldición de las 'Wuwa'. Con este currículum, no es de extrañar que la pequeña Xiaomei, de tres años, prefiera mantenerse lejos de Nini.

De forma paralela al gafe de las mascotas, hay quienes habían echado cuentas para demostrar otra maldición. Las fuertes nevadas que dejaron en evidencia las carencias energéticas de China, y que impidieron el desplazamiento de millones de personas justo antes de la celebración del año nuevo chino, comenzaron el 25 de enero. Dos meses más tarde, el 14 de marzo, Tíbet comenzaba a arder.

Finalmente, la tierra temblaba el pasado 12 de mayo. Pues los agoreros tomaron los números de cada día, los sumaron al del mes correspondiente y, `sorpresa!, la suma daba ocho en los tres casos.

Y ocho del ocho del dos mil ocho era la fecha de la ceremonia de inauguración de los Juegos.

Para los optimistas, a partir de ese momento era de aplicación obligada la teoría del yin y del yan: tres desastres equivalen a un éxito. En el lado opuesto estaban quienes veían este resultado como la indicación de que había que cambiar la fecha de comienzo de la Olimpiada. Lo que para la mayoría de occidentales era una simple y desgraciada coincidencia, se convirtió en un acalorado debate en el 'cyberespacio chino'. Demasiadas casualidades: por un lado las mascotas; por otro, la numerología adversa.

Pebetero, el día nueve

Hasta qué punto las autoridades se tomaron en serio el tema es toda una incógnita. Pero hay dos certezas que dan alas a quienes sostienen que el Gobierno comparte el miedo de Xiaomei. En primer lugar está el hecho de que las mascotas, por primera vez desde que fueron introducidas en Múnich 1972, fueron las grandes ausentes del espectáculo de inauguración, y eso que son cinco. Luego se encuentra el argumento de que, en realidad, el pebetero se encendió pasada la medianoche, técnicamente el día 9. Muchos sostienen ahora que la ceremonia se alargó unos 40 minutos sobre lo previsto para que el fuego olímpico no prendiera en 'el Nido' la jornada de los tres ochos, aunque éste es el número de la suerte en China. Su pronunciación, 'ba', es similar a la de enriquecerse, que suena algo así como 'fa'. Pero, en esta ocasión, muchos tocaron madera para que no cambiara su significado.

Afortunadamente, parece que el maleficio de las mascotas no tendrá mayores consecuencias en los Juegos y que las cinco seguirán recibiendo juntas a los visitantes de la capital, pues sus nombres unidos forman la frase 'Beijing huang ying ni': Pekín le da la bienvenida. A pesar de sus sonrisas de oreja a oreja, a Xiaomei siguen sin convencerle. Ante la insistencia de la voluntaria que trata de que la pequeña se fotografíe con Nini, decide salir corriendo. En su huida, ante las carcajadas de los que se han acercado para ver la escena, no deja de gritar «`Wuwa, Wuwa!». Y es que, finalmente, las cinco mascotas pasarán a la historia como los muñecos embrujados.

Mil bocetos para cinco muñecos polémicos

Para un artista, pocos retos pueden compararse con el encargo de crear la imagen divertida de unos Juegos. A la vez juguetona y cargada de significado. Han Meilin tuvo que hacer frente al desafío con 70 años, y el trabajo le ha costado dos infartos. Después de que se decidiera, por primera vez en la historia, dar vida a cinco mascotas, pasó dos años documentándose sobre los elementos más característicos de la cultura china y de su posible nexo con el deporte.

Los primeros dibujos retrataban a cinco niños. Luego, mientras se duchaba, a Meilin se le ocurrió que las figuras estuvieran tocadas por ornamentos animales que los ligaran a los cinco elementos básicos en la cultura china. Pero entonces entraron en escena el Gobierno y los organizadores de los Juegos. «Todos querían interferir en el proceso», cuenta Meilin en una entrevista a 'The New York Times'. «Me obligaron a introducir un oso panda y eso trastocó mis planes. Además, también querían una estética cercana al dibujo 'manga' japonés». Un hecho que ha sido criticado ampliamente por aquellos que consideran a las 'fuwa' un obsceno cruce entre animales, alienígenas, pokémon y los teletubbies.

Los faxes con nuevos requisitos llegaban a decenas a su estudio y Meilin tuvo que crear mil bocetos hasta que las cinco criaturas se ajustaron al gusto de quienes quedaron en pagarle un yuan simbólico -10 céntimos de euro- que el artista reconoce no haber recibido aún. Pero para dar con el diseño definitivo, el artista todavía tuvo que hacer 60 cambios más, la mayoría inducidos por el BOCOG, que ahora considera a las mascotas como un buen producto y no entra a valorar la controversia que han creado.

A pesar de que un museo le dedica una retrospectiva en Pekín durante los Juegos, en la que no se incluye ninguna mascota, Han Meilin se ha esfumado, a disgusto con su propia creación. Las últimas palabras públicas que se conocen de él son «podría haber quedado mucho mejor». Y parece que la población china le da la razón. Según una encuesta realizada a finales del año pasado, un 40% estaba a disgusto con las 'fuwa' o le eran indiferentes.

Zhao Bandi, uno de los diseñadores más polémicos del país, cuya moda está basada en la figura y los colores del oso panda, y que se ha atrevido a poner una denuncia contra la película 'Kung Fu Panda' -producida por Steven Spielberg-, ha contraatacado con sus propias mascotas: cinco pandas con los colores de los aros olímpicos. «Es una protesta por la falta de gusto de los muñecos escogidos», argumentó.

Pero exime a Han Meilin de toda culpa. «Es lo que sucede cuando a un artista le exigen un determinado resultado. Las 'fuwa' no son suyas, son de los organizadores. Y estos han demostrado que no tienen ni idea de lo que es el arte». Afortunadamente para los organizadores, un 60% de la población china no está de acuerdo con Bandi, aunque muchos todavía se preguntan qué son en realidad las mascotas de Pekín 2008.

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