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PEKÍN 2008

Unos juegos de récord

Un total de 28 récords mundiales han sido pulverizados entre las pruebas de natación y atletismo en Pekín. Entre los deportistas que lo han conseguido destacan los logros de Michael Phelps, Usain Bolt y Yelena Isinbayeva.

El principal enemigo a batir en Pekín está resultando ser el propio reloj. Parece que los atletas no solo miran a la izquierda, a la derecha o hacia detrás. Los ojos se posan también en las cifras que marca el cronómetro. En estos Juegos ya son 28 los récords que han caído entre la natación y el atletismo.

La mayoría de logros en el país asiático han estado 'pasados por agua'. El Cubo es el escenario donde 25 plusmarcas mundiales han sido conquistadas. Michael Phelps ahogó siete registros en su épica actuación, casi tantos como medallas de oro consiguió. El 'Tiburón de Baltimore' fue el estandarte de los estadounidenses, líderes en este apartado, que consiguieron batir un total de 10 marcas.

Su tradicional rival en las aguas, Australia, consiguió batir en cinco ocasiones los mejores registros. Entre las 'aussies', Stephani Rice batió los tiempos mundiales en las pruebas de 400 metros estilos, 200 metros estilos y fue una de las australianas que logró el oro y el récord en los 4x200 metros libre y en los 4x100 libre por equipos. Otros nadadores que con sus brazadas han logrado la machada de vencer al reloj, han sido el francés Alain Bernard (100 libre), la italiana Federica Pellegrini (200 libre) o la china Zige Liu (200 mariposa).

En Atenas 2004, se lograron establecer seis nuevas plusmarcas en la piscina olímpica, lo que da fe de la gran evolución de la natación en estos cuatros años. Evolución que ha ido a más desde que el pasado febrero Speedo comercializase el bañador LZR Racer.

Pero esto de los récords no ha sido monopolio acuático. Si el agua ha sido dominio de Phelps, la tierra, de momento, tiene un nuevo rey: Usain Bolt. El atleta jamaicano ha tumbado los tiempos en los 100 y los 200 metros. En la primera prueba dejaba anonadado a todo el mundo con una descarada llegada a meta. El corredor consiguió firmar el mejor tiempo del mundo en la final tras rebajar su anterior plusmarca en tres centésimas y establecerla en 9.69 segundos. Ayer Bolt volvió a volar. El tartán de Pekín -fabricado por la empresa Mondo afincada en Aragón-tuvo al más rápido de nuevo. La distancia esta vez abarcaba 200 metros hasta la llegada, pero no fue problema. Doce años después, alguien corría más rápido que Michael Jonhson para rebajar en dos centésimas (19.30) la marca que dejó inscrita en la historia.

El aire quedó para Yelena Isinbayeva. La saltadora rusa, que no tuvo rivales para subir a lo más alto del podio, pulverizó su propio registro tras marcar un salto de 5,05 metros, un centímetro por encima del que ya logró en Mónaco el pasado mes de julio.

A estos Juegos pocos tiempos se le están resistiendo. Unos Juegos a los que todavía les restan cuatro jornadas para alcanzar nuevas hazañas.

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