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ATLETISMO

"Aguanté por mi familia"

María José Pueyo sufrió para acabar la maratón. Al final, obtuvo un discreto puesto, muy por debajo de sus posibilidades

No fue un buen debut olímpico para María José Pueyo. La serrablesa tuvo dificultades para terminar los 42 kilómetros y 195 metros del recorrido. Paró hasta cinco veces en el camino, pero no abandonó y entró a meta sexagésimo cuarta, a 21 minutos de Constantina Tomescu, quien obtuvo la medalla de oro.

"Me he parado cinco veces a partir del kilómetro 27, y si no abandoné es porque sabía que en el kilómetro 35 me esperaba mi familia. No quería irme sola, sino llorar en compañía, pero ellos me dieron fuerzas para seguir hasta el final", aseguró al finalizar la prueba. María José afirmó con rotunidad: "si no llegas a meta, no eres olímpica". Y lo hizo. Con un Fluvi en la mano estampado en la bandera de España, se convirtió en olímpica con un crono de 2 horas 48 minutos y 1 segundo, una marca muy por debajo de sus posibilidades. Fue la última de las españolas. Yesenia Centeno ocupó el puesto cuarenta y cinco, y Sandra Aguilar logró alcanzar la meta en el puesto 54.

Tomescu dominó el maratón

La rumana Constantina Tomescu se proclamó nueva campeona olímpica de maratón. Asestó el golpe de gracia antes de la mitad de la prueba y se escapó sin desmayo para ganar con un crono de 2:26:44. Llegó a disponer de más de un minuto de ventaja, y al final gozó en la meta de un margen de 22 segundos sobre las otras dos atletas que completaron el podio y que se jugaron las medallas al esprint. Revalidó la plata de Atenas la keniata Chatherine Ndereba, campeona mundial en Osaka'07 y en París'03, y el bronce recayó en la china Chunxiu Zhou.

Nadie se movió de verdad en la primera mitad de la carrera. Las atletas optaban por administrar reservas y las grandes favoritas tampoco se dejaban ver mucho salvo Radcliffe, aunque distaba mucho de ser la Paula de siempre, y Ndereba, a la que gusta incluso dejarse descolgar.

Los avituallamientos y algunos barullos provocaron las únicas alteraciones. En una de ellas, la estadounidense Deena Kastor, bronce en Atenas' 04, se lesionó en el pie derecho y tuvo que abandonar. Era el kilómetro cinco y el cartel perdía a una de sus ilustres, como después ocurrió con otra de las aspirantes y líder del bloque japonés, Reiko Tosa, bronce en Osaka, quien se desmoronó y antes del medio maratón ya agonizaba por las calles de Pekín.

En el kilómetro 25, Tomescu tenía una ventaja de 34 segundos y la diferencia iba en aumento, por lo que Radcliffe decidió asumir de entrada la responsabilidad en el grupo. Corta de forma, la británica se descolgó del grupo de perseguidoras y, aunque trató de resistir con su característico estilo, no pudo estar en la lucha en el momento clave y se descolgó, al contrario que Ndereba que en el momento de la verdad aparecía en el lugar adecuado.

La rumana no acusó el desgaste de la aventura en solitario, y se dirigió al Nido con el poderío del que se sabe ganador, mientras que por detrás la lucha por la plata y el bronce quedó entablada entre las keniatas y las chinas. Fue un esprint sostenido, con cambios de posiciones en el que se impuso Ndereba en los últimos metros, mientras que Tomescu ya celebraba su éxito más importante con el que ponía la guinda a largos años de sacrificio al que le faltaba un gran oro en unos Juegos o unos Mundiales. Detrás, en el puesto 23, entraba Paula Raddclife, con lágrimas en los ojos. Sus piernas no dieron más de sí.

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