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Los anfitriones ponen la alfombra a España

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España derrotó a China con la comodidad que ya se adivinaba (22-36) en el partido más cómodo que tenían los españoles en la primera fase y en el que no hubo más historia que la que escribieron los pupilos de Juan Carlos Pastor ante unos anfitriones voluntariosos que "invitaron" a jugar a balonmano.


El entrenador español dio minutos a Lozano, Belaustegui y Víctor Tomás. Los chinos empezaron defendiendo muy abiertos y eso pareció desconcertar a España que aparentó incomodidad. Así lo demostraba el marcador, 3-4 (minuto 9).


Sin embargo, Barrufet, titular este jueves, paraba sin dificultad. Y eso ya se barruntaba. Sólo el lateral Kexin Hao era capaz de amenazar desde los nueve metros con lanzamientos incómodos para el portero. Mientras tanto, España acometía por los extremos, sobre todo por el lado de un Víctor Tomás vigoroso y resolutivo.


El técnico vallisoletano volvió a jugar hoy sin portero en inferioridad numérica. Ver a un jugador (Alberto Entrerrios) con la camiseta de portero en un ataque es, cuando menos, vistoso e interesante. Sin duda, una estrategia novedosa.


La debilidad de China se fue "desnudando" camino del descanso. Los anfitriones jugaban el balón rápido, pero eran incapaces de ser rotundos en ataque. A veces, ni siquiera llegaban a lanzar sobre el portero y el balón, inocente, golpeaba en el bloqueo de algún defensa español.


Las pocas veces que España se puso "a tope" en defensa, China parecía el rival de los Globetrotters, pero los chinos se colaron por la relajación española a través de su pivote (Lei Cui) e incluso recortaron una diferencia de siete goles (al descanso, 12-16).


España se dejó ir en la segunda parte, en la que el pivote chino (cinco goles en el primer tiempo) hizo menos daño. Los anfitriones pusieron voluntad, siempre la ponen, pero el marcador se fue "disparando" y no hubo más historia.


Ahora los españoles ya piensan en los cuartos de final. Ciertamente, tras ganar a Polonia y China, han enfilado ese camino, aunque todavía no es matemático y el equipo de Pastor puede jugarse todo contra Brasil.


El problema es que tal y como se está poniendo el otro grupo, en el que este mismo jueves Corea ganó a Islandia e incluso puede quedar fuera Dinamarca, lo de fabricarse "un buen cruce" en la primera fase, como quería el técnico vallisoletano ya no depende sólo de resultados propios. También de los ajenos.

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