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Deportes

REAL ZARAGOZA

10 victorias en 20 partidos

zaragoza. A punto de cruzar el ecuador de la Liga, la agobiante situación del Real Zaragoza en la clasificación obliga a escrutar el duro camino que queda por delante en busca de la salvación. Con solo 14 puntos sumados de los 54 disputados en 18 jornadas (apenas el 25% de rentabilidad), el equipo que preside Agapito Iglesias observa por delante un panorama extremadamente sombrío y tenebroso.

Restan 20 choques (el del domingo en Villarreal, con el que se pone fin a la primera vuelta, y los 19 de la segunda parte del calendario). El Zaragoza tiene al alcance, pues, 60 puntos. Para llegar a los 43 que, por tradición, se estiman como frontera de la salvación (el Betis, en 2000 y 2009, y el propio Real Zaragoza en 2008, bajaron a Segunda con 42), el equipo aragonés está obligado a sumar prácticamente la mitad de esos 60 puntos.

Este exigente reto, traducido en hechos concretos, señala que a los blanquillos les es necesario ganar 10 de los 20 partidos que faltan para finalizar el campeonato. Eso, o su equivalente hasta llegar a adicionar 30 puntos más de los 14 que ahora hay en el escuálido saco zaragocista (cada empate que se pueda obtener, deberá repercutir siempre en el cupo de derrotas que el futuro permite al Zaragoza de aquí a mayo, y que nunca deberán superar las 10 a partir de ahora).

Los deberes que tienen impuestos los futbolistas, técnicos y dirigentes de la SAD son, como se aprecia, de una envergadura extraordinaria, mucho más si se aprecia el perfil del calendario que falta por cumplimentarse en los cuatro meses que restan de torneo.

La minuta la componen 10 partidos en casa y otros 10 a domicilio. Y, realmente, es dispar el grado de dificultad que van a presentar los rivales que han de venir a La Romareda respecto de los que habrá que visitar en sus estadios. El capricho del sorteo celebrado en julio pasado quiso que, durante la primera vuelta, ninguno de los grandes pasara por La Romareda. Sus visitas quedaron fechadas en su totalidad para el segundo tramo liguero. Por eso, lo que falta por dilucidar en campo propio es para el Real Zaragoza un via crucis lleno de cristales y cantos puntiagudos.

Por el otro flanco, en los desplazamientos, los duelos van a ser, en su mayoría, a muerte con los rivales directos de la zona baja de la clasificación. Este hecho, en la hora de la verdad, cuando todo sea a vida o muerte, presenta el gran inconveniente del factor cancha. Los adversarios siempre van a contar con su público y su ambiente a favor y el Real Zaragoza deberá afrontar esas 'finales' en un envoltorio hostil. Y, además de estos datos objetivos, aparece en el horizonte un fantasma indeleble al que se le tiene pavor entre el zaragocismo desde hace infinidad de tiempo: la última victoria fuera de casa en Primera División data del 31 de octubre de 2007 (en Almería, 0-1). Desde aquellos fatídicos meses en los que se fraguó el anterior descenso a Segunda, está grabada a fuego la sensación de que el Zaragoza no sabe vencer fuera de su hogar. Es una cuestión psicológica que ha trascendido a todos los jugadores y entrenadores que han pasado por el vestuario desde esa fecha referencial de Almería.

A ritmo de Europa League

Para que el Zaragoza sea capaz de lograr esos 30 puntos en lo que queda por recorrer, ha de imprimir a su juego y su solvencia un ritmo de Europa League. Ahora mismo, a falta de un partido para el final de la primera vuelta, los ejemplos a seguir son el Sevilla y el Athletic de Bilbao (ambos llevan 30 puntos, con 9 victorias, 3 empates y 6 derrotas) o el Getafe (lleva 27 y, si gana el domingo al Atlético de Madrid, alcanzará también la cota 30, con 10 victorias y 9 derrotas, sin ninguna igualada).

Estableciendo una hipótesis de trabajo, se observa que en La Romareda solo hay 3 de los 10 partidos pendientes con la vitola apriorística de accesibles: Gijón, Málaga y Espanyol. Los otros 7 son de alta o extrema dificultad: los cuatro primeros clasificados actualmente (Barça, Madrid, Valencia y Mallorca -el equipo revelación de este año-), el Sevilla de Champions (6º ahora mismo) y dos rivales de enjundia europea y grandes plantillas que, pese a su irregular campaña, causan tremendo respeto (Atlético de Madrid y Villarreal).

Estimando como obligadas las victorias ante gijoneses, malagueños y españolistas en los tres partidos de más bajo nivel de dificultad en La Romareda, al Zaragoza le harán falta 7 triunfos más o su equivalente a base de empates accesorios. Evidentemente, todo lo que no se pueda lograr en los dificilísimos choques ante los grandes, tendrá que llegar por obligación fuera de casa.

Ahí, lejos de La Romareda, aguardan los Xerez, Tenerife, Valladolid, Almería, Racing y Osasuna, seis de los que presumiblemente van a estar subidos al vagón de cola de esta Liga. Lamentablemente, en Zaragoza solo se ha podido ganar a dos de ellos: Tenerife (1-0) y Almería (2-1), por lo que los 'golaverages' (vitales en caso de empate final) suponen otro hándicap muy perjudicial de antemano para el equipo aragonés, que tendrá que ganar varios de estos duelos para salir a flote. Bilbao, Getafe, La Coruña y, el domingo, Villarreal, asoman como las cuatro salidas más complicadas. Este es el guión.

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