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Comunicación
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CUATRO

Tres perros con muy 'Malas Pulgas'

Borja Capponi se las ve en esta nueva entrega de 'Malas pulgas', que Cuatro emite a partir de las 21.35 horas, con perros de distintos caracteres. En primer lugar, Oracle un yorkshire con que no tolera la compañía de la abuela de la familia. Después, Lucky, un perro que tiene unos dueños muy especilas, dos actores de 'Yo soy Bea', y que está aterrorizado por los marcos de las muertas de su casa y los suelos reflectantes. Y, por último, Tantor, un auténtico rebelde a causa de los mimos de sus dueños.

En 'Oracle, amores perros', Sara tiene un pequeño yorkshire, que cada día deja al cuidado de sus abuelos cuando ella tiene que ir a trabajar. Los abuelos tratan al pequeño Oracle como si de un nietecito se tratara: bailan con él, le traen regalos de sus viajes, le sientan a la mesa a comer con ellos... no dejan de mimarle. Pero el perro responde a estos cuidados de forma desigual. Mientras adora al abuelo y le regala besos y lametones, detesta a la abuela y no le deja ni acercarse. La abuela ya se ha llevado más de un mordisco y se siente muy desdichada con la situación.

A continuación, en 'Lucky Moonwalk', David y Rebeca son dos conocidos actores de series de televisión ('Yo soy Bea') que viven con un precioso schnauzer miniatura llamado Lucky. El perro es perfecto en todo, es dócil, obediente y hasta sabe hacer algunos trucos. Pero tiene pavor a cruzar los marcos de las puertas y los suelos brillantes del piso le dan miedo. Cuando esto ocurre gira su cuerpo y empieza a caminar hacia atrás emulando el famoso baile de Michael Jackson. Rebeca está preocupada porque lo que hace su perro no es normal.

Por último, en 'Tantor, rebelde sin causa', Montse y lex viven con un bonito sharpei negro al que han criado como si de un niño se tratara. Con ellos es muy cariñoso y se suele portar bien, pero empieza a mostrar una actitud muy rebelde. En la calle se porta como un auténtico macarra con los otros perros, en especial con el presa canario del vecino. Cada vez que se cruzan en el portal lo convierten en un auténtico rin. Además, se pone muy agresivo cada vez que alguien entra a casa y en cuanto suena el timbre se lanza a la puerta como si en ello le fuera la vida. También tienen problemas para convencerle de que de vez en cuando tienen que asearle. En cuanto oye la palabra baño se mete debajo de la mesa y si intentan sacarle les muerde.

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