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ANTENA 3

Sandra Daviú: "Me cuesta no llorar cuando escucho algunas historias"

La nueva cara de las tardes de Antena 3 toma el relevo de "Diario de verano". Su única receta es dejar hablar a la gente y ser natural

Sandra Daviú se ha convertido en la nueva cara de Antena 3 para las tardes de verano. El pasado 4 de agosto tomó el relevo a Juan Y Medio para conducir el "Diario de verano", la edición estival del "talk show" más veterano de la televisión, que desde que comenzó ha congregado frente al televisor a casi novecientos millones de espectadores. La presentadora está vinculada a TVE desde 2000, cuando era reportera de "España directo". También condujo "Noche de baile" y "El disco del año", ambos en La Primera, y en La 2 trabajó en el concurso "La suerte en tus manos". Sin "fórmula mágica" para conducir el programa, se siente "cómoda" y disfruta escuchando las historias de la gente que a veces hacen que se le "salten las lágrimas".

PREGUNTA.- ¿Cómo se siente con este nuevo proyecto?

RESPUESTA.- Muy bien. Nunca había tocado un formato así y estoy contentísima. Me gusta mucho hablar con las personas y escucharlas. Considero que tengo don de gentes y eso es esencial en este tipo de programas.

P.- ¿Qué balance hace de sus primeros programas?

R.- Me he sentido muy cómoda en mi debut. Creo que el secreto para conducir bien el "talk show" es respetar a las personas y sus historias, aunque a veces es muy difícil no involucrarse en ellas.

P.- ¿Cuál es el truco para no hacerlo?

R.- No hay ninguna fórmula mágica. Algunas veces me cuesta mucho no llorar cuando escucho historias tan dramáticas. Pero es normal, somos humanos y no es fácil controlar las emociones. Yo me dejo llevar y, si se me empañan los ojos, no me preocupa. También hay historias muy bonitas que me hacen sonreír.

P.- ¿Patricia Gaztañaga y Juan Y Medio le han dejado el listón demasiado alto?

R.- Sí, altísimo. Llevan muchos años en el mundo de la televisión y tienen más experiencia en programas de este formato, pero cada presentador tiene su estilo propio. Yo intentaré poner el mío lo mejor que pueda. Cuando me ofrecieron presentar el programa no me lo planteé como un reto, sino que sin pensármelo seguí adelante.

P.- Y, ¿cómo es ese estilo propio que tiene?

R.- No tengo una receta con pasos a seguir. Simplemente dejo hablar a las personas y soy todo oídos. Creo que cada persona tiene un estilo implícito que sale al exterior de manera natural. No sé definir el mío.

P.- ¿Qué temas le resultan más difíciles de llevar?

R.- Hay muchos que me implican emocionalmente y es complicado mostrarse indiferente. Se me quedó grabada la historia de una mujer que vino al programa para dar una sorpresa a un familiar. La mujer empezó contando que estaba gravemente enferma y no pude contener la emoción. Admiro el coraje de las personas por la naturalidad con la que cuentan historias tan duras.

P.- ¿Cuál es el secreto del éxito que sigue teniendo este formato tan longevo?

R.- El "talk show" existe desde hace muchísimo tiempo. Creo que gusta tanto porque muchas veces nos sentimos reflejados en los relatos de los demás. Cuando una persona cuenta un problema, en ocasiones nos damos cuenta de que nosotros también lo tenemos y no habíamos reparado en él. O simplemente estamos viviendo un momento parecido pero no nos atrevemos a afrontarlo y contarlo delante de todo el país. Hay gente muy valiente.

P.- ¿Entraba dentro de sus planes participar en un proyecto de índole tan social como es "Diario de verano"?

R.- No, ni estaba ni dejaba de estar. Nunca me he planteado lo que quiero hacer y lo que no. Los trabajos han ido surgiendo y si me interesan, los acepto. Es la primera vez que estoy ante un trabajo de este tipo, pero me encanta acercarme tanto a las personas.

P.- ¿Cuales son sus planes para después de verano, cuando acabe la sustitución?

R.- No lo sé. No me preocupa ese momento ni la fecha de caducidad. Solo pienso en disfrutar de esta oportunidad con la que estoy encantadísima, de la gente y del equipo. Luego seguiré en La 2, aunque quién sabe los proyectos que me surgirán. Seguiré adelante.

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