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EUROVISIÓN

Los '12 points' de Maricruz Soriano

Soraya tratará de dejar en buen lugar a España en Eurovisión. Como hicieron el grupo Trigo Limpio y la presentadora Maricruz Soriano en el año 1980.

Maricruz Soriano
Los '12 points' de Maricruz Soriano
JUAN CARLOS ARCOS

Solo una vez Eurovisión se celebró en España. En 1969, con Laura Valenzuela como maestra de ceremonias. Pero no fue la única presentadora española del festival. Hubo otra, en 1980. Una mujer muy conocida que, ese año, se plantó en La Haya en una edición eurovisiva especial. A cada país de los 19 en liza le acompañó un presentador. Por España compitieron Trigo Limpio. Y, como introductora, Maricruz Soriano.

"En la época, me tocó hacer todos los festivales internacionales -recuerda Maricruz-. Era el 'boom' de la tele en color, hacía un programa muy popular y, cuando uno se hace famoso, tiran de él para todo". Lo dice tal cual, sin nostalgia ni resentimiento. "No dudé en aceptar, aunque La Haya me pareció triste, gris…", evoca.

La semana del concurso tocó ensayar. "Hubo dos o tres ensayos, pero no hubo fallos. Ya había presentado festivales de fin de año, y el de la Hispanidad, en el Madison Square Garden, para una audiencia de 500 millones de personas", informa Maricruz. En los momentos de asueto, la delegación española se aburría. "Cenábamos a las 19.30. Paco Cepeda tocaba la guitarra para amenizar las veladas, que acababan a eso de las 22.00". Como las noches no daban mucho de sí, por las mañanas se mimetizaban con los holandeses, por ejemplo, alquilando unas bicis. "Tuvimos que desistir, porque ¡nos pasaban a mucha velocidad!".

Eso sí, aquellos días le sirvieron para hacer dos hallazgos. El primero, musical. "Cuando sonó la canción que luego vencería, del irlandés Johnny Logan, me dije: ¡Va a ganar!". El segundo, gastronómico. "No he comido más yogur en mi vida", comenta entre risas.

Para el gran día, la propia presentadora eligió el vestuario. "Entre ocho o diez, me quedé con el más sencillo, negro, con pajarita blanca. Se trataba de representar al país y requería cierta prudencia, porque siempre hay muchas críticas". Y llegó el gran momento. Pocos segundos, y mucha gente al otro lado de la pantalla. "No dudé ni titubeé. El guión lo pude montar yo, con una excepción: tenía que decir sí o sí que Trigo Limpio eran 'tres simpáticos chicos de San Sebastián'. Una pequeña imposición, supongo que por la necesidad del Gobierno de Suárez de hacer un guiño al País Vasco", revela. Tras la gala, las votaciones. "Al principio -rememora Maricruz-, fue muy emocionante, pensamos que íbamos a ganar. Pero luego se desinfló la cosa". Al final, España quedó duodécima.

"Entonces -resume-, el festival generaba mucha expectación. El año pasado lo vi con mi marido y no han variado las cosas: canciones pegadizas y gran márquetin". En su opinión, un espectáculo digno, pero que debiera cambiar: "Habría que llevar a los mejores; no lo bueno, sino lo excelente".

Hoy, retirada de aquel mundillo, Maricruz dice sentirse muy a gusto en Aragón, donde vive "de forma vocacional". Y no añora ese pasado. "Estaba saturada. La fama es muy reiterativa, no tiene alicientes -cuenta-. Ni me hizo tener más amigos ni ser mejor. Mi único regalo ha sido, después de todos los años, el cariño de la gente". De hecho, afirma, segura, que no lo repetiría. "En realidad, repetiría muy poquitas cosas de toda mi vida". Aunque ha vuelto a recibir ofertas, es tajante: "Me tienta la radio; la tele, no".

Es lo que tiene haber dado portazo al medio con solo 26 años. "Me dijeron que estaba loca... y me lo siguen diciendo. Pero yo sé que no es verdad", concluye.

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