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Comunicación
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CUATRO

Los bares de Sevilla, en 'Callejeros'

El popular programa de reportajes haze un especial por las calles de la siempre animada capital andaluza.

Este viernes, a las 22.30, 'Callejeros' recorre los bares de Sevilla en Cuatro. "Aquí vendemos la sangre de Cristo", cuenta el dueño de un bar de Sevilla mientras prepara un cóctel rojo ante la mirada de una réplica de la Virgen de las Nieves. "En Sevilla hay más bares que personas", cuenta la dueña de un local que no para de despachar cervezas.

En 'Casa Ruperto', la codorniz está a dos euros la unidad. "Y vendemos 300 al día", cuenta un orgulloso camarero. "La dueña y el dueño son sordos, así que o nos leen los labios o se lo escribimos en la mesa con tiza", palabra de un cliente de un silencioso bar de la ciudad. Pepe, "el de la fresquita", tiene un incensario en su templo dedicado a la Semana Santa. "Con esto matamos las penas que vuelan", cuenta. Bares de Sevilla es un reportaje de Meritxell Aranda.

Más droga, esta vez en el corazón de Gran Canaria. A 15 minutos del centro de Las Palmas está el Valle de Jinámar. Aquí hace 35 años se empezaron a construir bloques de viviendas de protección oficial, que hoy se conocen como los amarillos. Julio, en su vivienda que se cae a pedazos, asegura "cualquier día va a pasar una desgracia. Por aquí hay muchos niños pequeños".

Un hombre extremadamente delgado se acerca a la cámara de 'Callejeros' y nos cuenta: "Yo quiero decir a los jóvenes que no sean gilipollas, que no prueben las drogas, que eso es una mierda". Es uno más de los muchos que empezaron a consumir heroína hace dos décadas. "Es que no sabíamos lo que era, pero así nos ha ido". En la actualidad, otro de los graves problemas que sufre este barrio es su altísima tasa de desempleo. Valle de Jinámar es un reportaje de Jalis de la Serna.

Doble sesión

La noche de 'Callejeros' cierra con Sexo libre, una mirada sin complejos sobre determinadas prácticas sexuales en España. "La primera vez que vine, tuve relaciones sexuales con ocho mujeres. Ahora de aquí no me mueve nadie". Este no es el comienzo de una novela fantástica. Son las palabras de un joven apuesto con el pelo de punta y un antifaz en la cara, que mira a través de un ventanuco cómo una mujer rubia se quita el albornoz para entregarse al sexo con un desconocido. Si le invitan, la cama tendrá un nuevo inquilino. Nadie se conoce en este club liberal de Córdoba, pero basta una mirada, un gesto o una caricia para acabar en el catre.

En España hay ciento de clubes liberales de intercambio de parejas. "Buscan fuera lo que no tienen en su casa", cuenta un psicólogo que toma una copa plácidamente en la barra de un club. "Mira cómo se está poniendo el vouyeaur ése". Son las cuatro de la tarde en un área de servicio de una autopista que lleva a la Coruña. La escena la filmaría Fellini con los ojos cerrados.

Encima de una mesa de piedra, un matrimonio se besa, toca y magrea con un invitado de lujo: un travesti amigo de ellos. Los tres son asiduos practicantes del gang bang, una especie de orgías multitudinarias donde se cumple a rajatabla un lema: todos contra una, con un mínimo de cuatro hombres y una sola mujer. Sexo libre es un reportaje de David Moreno y Carlos Bermejo.

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