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Comunicación

RETRANSMISIONES

Las televisiones, contra la vuvuzela

Las cadenas se devanan los sesos para reducir el volumen de la popular trompeta africana al ofrecer los partidos del Mundial.

Un seguidor de España, haciendo sonar una vuvuzela
Las televisiones, contra la vuvuzela
AFP

¿Qué demonios es ese ruido? Algunos pensaron que aquel zumbido era el sonido del infierno, hasta que le pusieron un nombre: vuvuzela, la trompeta demoníaca que adoran los sudafricanos en los estadios pero que el resto del mundo aborrece. Hasta tal punto, que las cadenas televisivas han tenido que aguzar el ingenio para que el rugido no dé al traste con las retransmisiones.

Sogecable se han puesto las pilas. ¿Cómo lo hacen? La explicación tiene su meollo científico. Cuestión de física: filtros y contrafases. Las vuvuzelas suenan en torno a una frecuencia de 233 hercios de frecuencia (la voz humana se transmite entre los 40 Hz y los 1.500 Hz). No se trata de un sonido puro, hay además numerosos armónicos (múltiplos de la frecuencia principal), así que los técnicos han resuelto filtrar la frecuencia principal (233 Hz) y otras tres correspondientes a sus tres armónicos (466 Hz, 932 Hz y 1.864 Hz). Con esta operación, se elimina parte del ruido trompetero, aunque también utilizan contrafases, un principio por el cual un sonido puede anularse a sí mismo si está en otra fase, es decir, con una onda opuesta.

Esta es la misma tecnología que utilizan los cascos para escuchar música que se venden como "canceladores de ruido". Lo que hacemos es disponer en contrafase -una onda igual a la del sonido, aunque opuesta- las señales de los micrófonos de los comentaristas para que las frecuencias comunes -el ambiente con vuvuzelas que se cuela por estos micrófonos- tiendan a cancelarse o se atenúen.

En Telecinco, disminuyen al máximo el volumen de la señal de sonido ambiente que la FIFA distribuye a todas las televisiones propietarias de los derechos del Mundial. Además, J. J. Santos y sus chicos han tenido que desempolvar los mismos microcascos que se usaron en la cadena durante los cinco años de retransmisiones de Fórmula 1. Poseen una mayor "dureza" respecto a los habituales, aspecto que reduce sustancialmente que se cuele el sonido ambiente.

Otros toman medidas más drásticas, como la cadena portuguesa, que da la opción de quitar el audio del estadio. En los foros de Internet se prodigan trucos caseros para que al telespectador no le estalle la cabeza, como manipular el ecualizador de la televisión, los que puedan, o del reproductor de vídeo digital.

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