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PROMOCIÓN

Las habitaciones interiores de la historia... y Goya

Mañana, por solo 1,5 euros más, HERALDO ofrece la quinta entrega de la colección Biblioteca Aragonesa. Ángeles de Irisarri mezcla realidad e imaginación para descubrir la trastienda de las sesiones de pintura de Goya.

Las habitaciones interiores de la historia... y Goya
Las habitaciones interiores de la historia... y Goya

Ángeles de Irisarri sabe contar y sabe lo que cuenta. Si a eso añadimos un don, yo diría natural, para hacer cotidiano y familiar lo que se cuenta, tenemos el porqué el "género histórico" se ha convertido en sus manos en un éxito lector. A veces, nada tan indigesto como la historia contada por historiadores, por más doctos que sean. Y es que historia y novela son dos cosas. Irisarri, también docta en Historia, lo sabe muy bien.

Para Irisarri, ningún acontecimiento, por serio y grave que lo presente la Historia, deja de tener su lado humano, íntimo, secreto. La labor del novelista es descubrirlo, aunque sea con la imaginación. Una imaginación que no sea "la loca de la casa", dicho en felices términos teresianos, sino que se apoye en el gran aliado: la verosimilitud. Para ello es necesario conocer la Historia, para luego poder hacerle algún corte de mangas, alguna irreverencia o invención. Irisarri nos cuenta historias que son Historia, pero también cortes de mangas, irreverencias, invenciones. Si no, no serían cuentos o novelas. Eso hace y nos hace leer.

'Diez relatos de Goya y su tiempo' son invenciones en torno a la figura del pintor a los que la novelista aporta lo que pudo suceder y no se sabe si sucedió, porque el documento no lo dice, o lo dice de forma que no se acaba de entender en su realidad, en su trastienda. Irisarri, con su desparpajo imaginativo y léxico, se atreve a intuirlo y a contarlo. Por sus páginas aparecen Cayetana, Olivares, Zapater..., gentes que trataron al pintor. ¿Qué sucedió en aquellas sesiones de pintura? ¿Qué repercusiones? Un campo abierto a todas las posibilidades que Irisarri desarrolla dibujando sin repintes lo que pudo ser y tal vez fue. Un género que usaron magistralmente Francisco Ayala o Julián Gállego, y que Irisarri cultiva con entusiasmo. Se palpa que la escritora disfruta con sus tramas e invenciones. Y esto se contagia al lector, gratificado con su ironía, su humor, a veces negro, salpicado de pequeñas maldades, que ponen al descubierto las debilidades que esconden los mitos, siguiendo aquella máxima de que no existen los héroes para sus ayudas de cámara. Irisarri es una excelente ayuda de cámara, una lúcida rastreadora de las habitaciones interiores de la Historia, de sus personajes en ropa interior. Y los lectores asisten complacidos a su curioso oficio. Que, además, como propina, nos revela las claves de un tiempo, la intrahistoria que, sin querer ser enfáticos, por sintonizar con la manera de Irisarri, podríamos llamar unamuniana. Se disfruta y se aprende mucho leyendo a Irisarri.

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