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EUROVISIÓN

La pasión de Chikilicuatre

No ganó, pero obtuvo el mejor puesto en cuatro años. Rodolfo quedó por encima de grandes voces y por debajo de propuestas aún más friquis. Demostrado que en este concurso, lo de menos es la música, el representante que España envió a salvar Eurovisión prepara su retirada.

Puesto 16 de un total de 25, medio centenar de puntos recolectados de aquí y de allá, y a casa con la honrilla salvada. El montaje estrafalario de Rodolfo Chikilicuatre se defendió sin desmerecer y mantuvo el tipo después de unas últimas participaciones españolas desastrosas. La quincuagésimo segunda edición se la llevó Rusia, uno de los favoritos, con una balada clasica y en inglés, "Believe", interpretada por Dima Bilan, un cruce entre Sergio Dalma y Bustamante, por lo intenso.

El resultado decentito de la broma de Buenafuente y El Terrat deja sin resolver el interrogante planteado en Eurovisión. ¿Mejor optar por la chufla o por la vía seria? En realidad, viene a dar igual. Ganar, en medio de bloques "geopolíticos" dignos de la guerra fría, es una quimera. La "armada" del Este hizo piña, encumbró a Rusia y dio el segundo puesto a la espectacular cantante ucraniana, primero y segunda merecidos en todo caso. Los nórdicos también se apoyaron. Un año más, funcionaron las afinidades regionales, culturales, migratorias y de cualquier otro tipo. Un año más, lo de menos fue la música.

La prueba fue el "Chiki Chiki", probablemente la mejor interpretación de David Fernández, el actor y humorista que vive debajo del pelucón. No se le exigía mucho esfuerzo vocal pero no desafinó y su "perrea perrea" sonó solvente. Rodolfo Chikilikuatre, argentino apócrifo, y sus bailarinas, mejoraron incluso en un puesto las porras de estos días, que les colocaban en el 17.

España cosechó puntos de aliados tradicionales: 12 de Andorra, 10 de Portugal, 8 de Grecia, otros varios de Francia, Bélgica, Suiza, Turquía y Chipre, y algunos inesperados como los de Dinamarca, Finlandia, Albania y Reino Unido.

Después de la eliminación del pavo Dustin de Irlanda en las semifinales, se esperaba lo peor para los participantes más "gansos" del festival, pero no fue así. Bosnia Herzegovina y los hermanos Laka, dos tarados en escena, quedaron por delante de España, y el francés Sébastian Tellier, con su aire de santón y su canción "Divine", también salvó los muebles aunque en peor lugar que Rodolfo Chikilikuatre.

Para la historia del festival quedan algunos datos. Quince temas de veinticinco se entonaron en inglés, incluso el representante francés. La participación fue de récord, 43 países aunque 18 quedaron por el camino en las distintas cribas previas. La audiencia estimada, cien millones de espectadores. La televisión serbia se lució con una realización a todo trapo en el imponente Belgrado Arena, con 20.000 espectadores, a rebosar. Hubo psicodelia cromática, fuegos de artificio y un fondo de escenario a tono con el tema de cada canción.

Por parte española, el incombustible José Luis Uribarri, de 72 años, puso voz a otra edición del festival en la Primera de TVE, reenganchado al tren eurovisivo después de cuatro años de ausencia y de haber echado sapos y culebras contra la broma del Chikilikuatre. Su intervención osciló entre los despistes - se comió algún punto y confundió países-, el entusiasmo infantil por acertar en quién vota a quién y un cierto tono trasnochado sobre los encantos de las participantes y las presentadoras de votaciones.

El año próximo el circo se trasladará a Moscú.

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