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Fernando Argenta: "Me siento dolido por cómo ha sido mi salida de RTVE"

El pasado jueves se despidió de RNE junto con su programa "Clásicos populares", tras 32 años en las ondas

Fernando Argenta (Madrid, 1945) se ha acogido voluntariamente al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) del ente público.

PREGUNTA. - En su último programa otorgó el protagonismo a la música porque, aseguró, no encontraba palabras para describir ese momento. ¿Las ha encontrado?

RESPUESTA.- Hay momentos y situaciones en la vida en los que es muy difícil expresar lo que sientes.

P.- ¿Se le escapó alguna lágrima?

R.- Sí, hubo momentos en los que tuve un nudo en la garganta. Además, el técnico que estaba en el programa suspendió sus vacaciones para estar allí. Tenía el orgullo de estar en el último programa de "Clásicos Populares". Me dio un abrazo y nos pusimos los dos a llorar como unos niños.

P.- Sin embargo, en ese mismo programa aseguró que, a pesar de todo, estaban felices. ¿Tantas ganas tenía de irse de RTVE?

R.- No. Cuando llega un momento en que sabes que algo es irremediable, lo que estás deseando es que se acabe. Es normal, porque en el fondo estás sufriendo. Es una especie de doble sentimiento. Por una parte, la gente te está demostrando mucho cariño y eso te gusta. Por otra parte, sientes pena, como si se te fuera media vida. Me ha descolocado este final rápido e inesperado, pero le debo mucho a RNE y a TVE, me he sentido muy orgulloso de trabajar en esa casa. Salgo con la cabeza alta.

P.- En una ocasión aseguró que, para sentirse músico, le faltaba dedicarse de lleno a la música. ¿Ha llegado ese momento?

R.- Sí, lo que pasa es que es un poco tarde. Yo estudié música, pero lo dejé hace muchísimos años. Ahora voy a volver a tocar el piano, a leer partituras y, a lo mejor, sí puedo dirigir una orquesta, pero no a nivel profesional.

P.- Llegó a la radio un año después de la muerte de Franco. ¿Casualidad o demostración de que llegaban nuevos tiempos a España?

R.- Creo que las dos cosas. Desde luego, en tiempos de Franco ese programa habría tenido más problemas porque supuso una pequeña revolución en la manera de hacer radio, sobre todo sobre música clásica que, hasta entonces, parecía que tenías que oírla de rodillas y con un respeto reverencial. Hubo gente que se lo tomó a mal. Recibí anónimos amenazantes y hubo presiones para que el programa terminase, incluso de las altas esferas.

P.- Algunas críticas estaban fundamentadas en los "irreverentes" calificativos que brindaba a músicos como Beethoven, al que llamó sordo genial, o a Bach, a quien calificó de viejo peluca.

R.- La gente que pensaba que esos calificativos eran irreverentes era ignorante, porque no sabía que a Bach le llamaban "viejo peluca" sus hijos, y que a Schubert lo llamaban "seta", o "esponjita", sus amigos. Yo no he inventado nada.

P.- Después del cariño que le ha brindado el público durante estos 32 años, ¿por qué acogerse voluntariamente al ERE?

R.- Porque, aunque no nos dijeron lo que iba a pasar, se suponía. Por un lado te daban un caramelito, que era una prejubilación estupenda. Y por otro, te decían que esto iba a cambiar radicalmente y que los que nos quedáramos posiblemente tuviéramos que apretarnos el cinturón porque iba a haber una rebaja drástica de dinero. Era una especie de chantaje.

P.- ¿Se siente dolido?

R.- Sí, no por mi salida, que algún día tenía que suceder, sino cómo ha sido.

P.- Ha hablado del calor del público y de sus compañeros, pero, ¿nadie de la dirección se ha despedido de usted?

R.- El presidente de la Corporación, Luis Fernández, me ha llamado, me ha felicitado por estos años y me ha dicho que estaba un poco triste por esta situación, que le daba pena que me desligara de la casa. Se lo agradezco, porque no lo ha hecho con todo el mundo. Me ha guardado respeto, porque podía muy bien haberse hecho el loco.

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