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Eduardo Noriega: «Quiero encasillarme»

Regresa a la pequeña pantalla, después de 15 años, en el papel de un psicólogo que persigue a un asesino.

Celia Friejeiro y Eduardo Noriega.
Eduardo Noriega: «Quiero encasillarme»
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Eduardo Noriega está de regreso por unos días a su Cantabria natal para el rodaje de 'Homicidios'. Y por una larga temporada, a la televisión, un medio que no pisaba desde los tiempos de 'Colegio Mayor' (TVE), a finales de los años 90. El actor santanderino protagoniza ahora, en Telecinco, una nueva serie que recupera el género policiaco 'made in Spain', «aunque esto no es 'CSI' ni 'El mentalista'». Anhela Noriega lo que detesta cualquiera: el encasillamiento. Buena señal en estos tiempos complicados también para los actores, aunque a él no le falta trabajo, y en junio estrena 'Blackthorn' en el cine. «Ahora mismo lo que quiero es encasillarme», confiesa fascinado con Tomás Soller, su alter ego en la ficción, un psicólogo especializado en patologías de la conducta, «inquieto, desafiante e inconformista», que a menudo se pasa por el mismo arco del triunfo los métodos convencionales de la investigación policiaca.

Casualidades de la vida y caprichos del guión, le toca trabajar codo con codo con Eva Fernández (Celia Freijeiro, de 'Pelotas'), jefa de la Brigada de Homicidios, un antiguo amor. «Ella tiene mucho autocontrol, es perfeccionista, firme y seria», la 'partenaire' perfecta para Soller, «que es un hombre de acción y se mueve por impulsos», explica la intérprete gallega. Con esto y un asesino en serie atemorizando a la población se ha empezado a enredar la trama de 'Homicidios'. «Cuando estás en la dinámica del cine es difícil parar seis meses, pero me entusiasmaron los guiones. Leía uno y pedía más, ya me había enganchado», confiesa Noriega. En estos momentos están traduciendo a imágenes las líneas del libreto que le bajó del tren cinematográfico para embarcarse en la siempre agradecida televisión.

Esta semana el equipo ha estado rodando en Cantabria, que siempre motiva jugar en casa. «Pregunté si hacían esto con todos los actores, llevarles a su tierra para motivarles». Y no, no lo hacen con todos. El paraje es espectacular. Una casita de lujo con mesita en el jardín y mirador en un alto con el arenal de la Arnía al fondo. Pero Soller y Eva no han ido a ver si prenden las cenizas de su antigua relación, ni a pasar un fin de semana de relax. Están de caza, investigando el entorno de Javier Durán, un estudiante que ha cometido un triple asesinato en un campus madrileño. Así arranca la serie. Hasta Santander les ha llevado una caja de 'sobaos', un dulce típicamente cántabro que aparece en la escena del crimen.

 

El segundo capítulo

Y hasta allí se ha ido el equipo de rodaje, decenas de personas que han venido a alterar la tranquilidad en este bucólico rincón de Cantabria con una ambulancia a la puerta del chalé y policías de 'pega'. Allí han rodado algunas escenas del segundo capítulo de los trece que grabarán en esta primera entrega y que les llevarán medio año de trabajo, más de lo que se tarda en rodar cualquier película.

«Tenemos una buena base, habrá una segunda temporada», promete Noriega. Y eso que Telecinco ni siquiera ha puesto fecha al estreno de la primera.

No está acostumbrado a contratos tan largos, pero tiene plena confianza en Soller, un personaje que se escribió «pensando en él», dicen en la productora. Reconoce Noriega que le han marcado especialmente los papeles de Amenábar en el cine, pero tiene mucha fe en este psicólogo televisivo. «Tengo ganas de que sea uno de mis personajes más importantes».

Pero por muchas alegrías que le dé Soller, uno de los intérpretes españoles con más éxito en la gran pantalla promete no olvidar de dónde viene. «Esto es como una infidelidad, pero volveré al cine».

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