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Comunicación

PRENSA

Claus Bolza-Schünemann: "Los soportes digitales nunca acabarán con los libros"

Claus Bolza-Schünemann es el presidente de KBA (Koenig & Bauer), la mayor fabricante de rotativas de Europa, en cuyas plantas de impresión trabajan más de 8.000 personas.

¿Qué queda del invento original de Johannes Gutenberg?

Poco más que la tinta y el papel. Las imprentas no sufrieron grandes cambios en 350 años, hasta que en 1804 Friedrich Koenig inventó las máquinas de grandes rodillos y cilindros que rotan velozmente y que dan nombre a las rotativas.

¿Por qué todos estos ingenios llegan desde Alemania?

En parte por casualidad porque, de hecho, el primer cliente de Koenig fue el diario británico 'The London Times'. Mis antepasados se trasladaron entonces a Inglaterra pero después de unos años el 'Times' les exigió un contrato en exclusiva con ellos y se dieron cuenta de que eso limitaría en exceso su mercado. Así, en 1817, volvieron a Alemania donde se establecieron en un antiguo convento de Würzburg. Desde entonces la empresa ha ido creciendo y yo pertenezco a la sexta generación de propietarios.

En Zaragoza se estrenó mundialmente la rotativa de impresión con agua Commander CT…

Durante 113 años KBA y HERALDO han trabajado juntos. No solo hace falta tener buenas ideas y hacer buenas máquinas, sino también encontrar clientes que tengan la valentía de apostar por ellas.

¿Cuáles son las características de esta rotativa?

La rapidez del trabajo, la posibilidad de publicar todo el diario a color y, también, de que todas las planchas de impresión pueden cambiarse en apenas dos minutos.

¿Los soportes digitales suponen un peligro para los impresores?

Son una amenaza y, al mismo tiempo, una oportunidad. Hoy en día existen productos de impresión que no existían hace 30 años como revistas especializadas en coches, ordenadores, videojuegos… Además, los diarios siguen cotizando al alza por contenidos que tampoco se encuentran en Internet.

Entonces, ¿el diario en papel no está herido de muerte?

Ante la sobreinformación a la que nos vemos expuestos hoy en día, los diarios son un gran filtro, un antídoto imprescindible. La prensa tradicional ha mejorado mucho su calidad, ha acompañado a la sociedad en sus cambios y, evidentemente, aprende a vender sus contenidos con 'sex appeal'.

¿Los impresores tienen entonces el futuro asegurado?

La impresión de libros está viviendo un renacimiento, a pesar de que Bill Gates profetizó que en los próximos años todo se leería de forma digital. El placer de leer un libro en papel no tiene parangón. Además, hay otros sectores que siguen siendo boyantes: por ejemplo, el de las páginas amarillas. Se ha demostrado que la gente no recurre a Internet para buscar teléfonos y está aumentando la impresión de este tipo de productos.

¿Y al sector no le afecta la crisis?

Sí. Sobre todo en las pequeñas imprentas, con diez o doce trabajadores, que solicitan créditos para continuar adelante con su negocio y los bancos no están por la labor. También hay muchos intermediarios de los que se está prescindiendo, aunque yo creo que la prensa regional -más que la nacional-, si sabe atender sus objetivos, podrá salvarse de la quema.

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