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Comunicación

ACTOR DE DOBLAJE

Al Pacino tiene la voz aragonesa

Javier Dotú, uno de los grandes actores españoles de doblaje, es zaragozano. Seguro que ha oído su voz miles de veces.

Javier Dotú, en su domicilio madrileño.
Al Pacino tiene la voz aragonesa
ENRIQUE CIDONCHA

¿Qué relación existe entre Alain Delon, Rock Hudson y Peter Sellers? ¿Y entre el detective Starsky y el Blas de 'Barrio Sésamo'? Pues que en algún momento todos ellos han tenido, en castellano, la voz de un zaragozano: Javier Dotú.

Prácticamente todos los grandes actores están en su currículum, desde Fred Astaire a Marlon Brando, pasando por Jeff Bridges, Gérard Depardieu, Clint Eastwood, Richard Gere, Dustin Hoffman, Martin Sheen? Para unos cuantos, además, Dotú es la voz de referencia: Al Pacino, Alan Alda (incluido su papel protagonista en 'Mash'), Kevin Spacey, Kyle MacLachlan (el agente Cooper de 'Twin Peaks')? Cualquier español ha escuchado su voz miles de veces. Y, si es madrileño, millones. Porque la voz del metro de la capital de España, la que anuncia la llegada de las estaciones, es la suya.

"Este oficio está muy poco reconocido socialmente, y ya no estoy hablando solo de la faceta artística e interpretativa, sino de la parte social y educativa. Somos un país con ocho millones de ancianos, que no están en condiciones de leer los subtítulos de una película; y, hablando de niños, las películas y series que nosotros doblamos son el primer paso en la educación infantil, la puerta de acceso al idioma. Somos fundamentales y, sin embargo, el oficio está muy vituperado. Y de un tiempo a esta parte, además, estamos muy mal pagados".

La madre de Javier Dotú era de Mequinenza, y la familia de su padre, originaria de Binéfar. Pero vivían en Barcelona. La historia de por qué nació en Zaragoza, y fue bautizado en el Pilar, merece una novela. "Mis padres se casaron el 16 de julio de 1936, y la primera parada en su viaje de bodas fue Zaragoza. Sin que se dieran cuenta estalló la guerra y ya no pudieron salir. Mi padre era bombonero, pero tardó casi año y medio en que le llamaran para ir al frente, así que se puso a trabajar en Zaragoza. Cuando acabó la guerra volvió a Barcelona, pero las autoridades esperaban que delatara a los compañeros de su antiguo trabajo y él no quería pasar por eso, así que mis padres acabaron instalándose en Zaragoza, donde estuvimos hasta el año 46 o 47".

Dotú, que en el colegio era el que siempre leía las poesías, hizo un papel infantil en una película, luego otro, y otro más, se matriculó en la Escuela Superior de Arte Dramático, debutó en el Romea en 1959? Ha hecho teatro, radio, televisión, revista y doblaje, la tarea a la que más tiempo ha dedicado. "Hay que disfrutar con lo que uno hace y yo he disfrutado mucho con todo", señala. Su primer papel como doblador fue en 'Los cuatrocientos golpes'. En una época en la que los papeles infantiles los doblaban mujeres, los chavales de 13-14 años que aparecen en el filme no podían ser doblados por adultos. Y ahí empezó su carrera. "No se puede decir que haya sido autodidacta -subraya- porque yo he tenido excelentes maestros. Lo que pasa es que en mi época este trabajo no se estudiaba en una escuela, se aprendía por ósmosis".

¿Qué es un buen actor de doblaje? "Debe tener una voz bonita, está claro; y es imprescindible una buena dicción. Pero, en mi opinión, otra virtud importantísima es la humildad. Un buen actor de doblaje lo que hace es recrear el trabajo que ya ha realizado antes otro gran actor. Pretender ponerse por encima de ese gran actor, ya sea Marlon Brando o alguien desconocido, es una estupidez".

Uno de sus grandes retos fue doblar a Tom Hulce en 'Amadeus' y lograr que la risita de Mozart no resultara falsa. Asegura que Marlon Brando "tenía la voz un poco desagradable" y la de Humphrey Bogart "era como de pato", pero que ambos suplían esos pequeños defectos con la interpretación. "Los actores más difíciles de doblar son los malos actores. Un mal doblaje puede arruinar una gran película, y ahí están los ejemplos de 'La naranja mecánica' o 'El resplandor'. Pero un buen doblaje no salva a una mala película. Porque, en ese caso, lo que manda es lo que ya está hecho".

"Un actor de doblaje debe tener voz bonita, una buena dicción y humildad"

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