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Arturo Valls: "Los límites del humor están en la calidad. Si un chiste es bueno, lo compro casi todo"

"Se vive de maravilla sin mirar todos los días las audiencias", afirma quien prepara la serie 'Dos años y un día' y acaba de estrenar 'Camera café'.

Arturo Valls, en la pasada edición del Festival de Málaga, estrena 'Camera Café, la película'.
Arturo Valls, en la pasada edición del Festival de Málaga, estrena 'Camera Café, la película'.
Daniel Pérez

No para. Arturo Valls (Valencia, 47 años) soñaba con una "jubilación anticipada" tras despedirse de 'Ahora caigo', el concurso que durante años presentó en Antena 3, pero desde entonces no ha dejado de sumergirse en proyectos de todo tipo. Acaba de estrenar 'Camera café, la película', la adaptación de la tira cómica televisiva a la gran pantalla, y tiene en el tintero 'Dos años y un día', una serie acerca de los límites del humor.

Desde que acabó 'Ahora caigo', ha pasado por infinidad de proyectos: 'Descarrilados', 'Sin novedad', 'Camera café, la película', 'Dos años y un día'. ¿No puede estarse quieto?

¿Ves? Nada que ver con Jesús Quesada, el protagonista de 'Camera café' (ríe). Bueno, la idea de dejar 'Ahora caigo' era esa, centrarme más en la ficción, en la producción, y un poquito menos en el entretenimiento. Pero, y fíjate que la idea inicial era un poco relajarme, hay tantas oportunidades, tanta necesidad de generar contenido, que había proyectos que me apetecía afrontar. O sea yo buscaba una jubilación anticipada (ríe) y quería hacer cosas como muy puntuales, pero cómo vas a decir que no a una serie con Carlos Areces para HBO, que es puro diálogo, como 'Sin novedad'. Ahora, estoy con un formato para Amazon, 'True Story', con Ana Morgade, donde vamos a ficcionar anécdotas. Viene un famoso, nos cuenta una, y hacemos una reconstrucción con actores... ¿Cómo voy a decir que no? Pero sí es verdad que el 'Ahora caigo' me ocupaba más la cabeza, se rodaba en Barcelona... Y decidí parar para hacer un poco más este tipo de cosas.

¿Qué tal se vive sin la esclavitud de las audiencias?

Buf, de maravilla. Es verdad que con el tiempo no te estresan tanto porque, después de más de veinte años, vas aprendiendo a relativizarlo, pero desde que dejé 'Ahora caigo' no he abierto un email para ver las audiencias. Eso ya me lo he quitado. Me parece que es una dictadura que ahora estamos viendo incluso en la prensa escrita. Esa cosa del 'clickbait' y de cuánta gente ha entrado a ver la noticia, de titulares que se eligen porque el lector prefiere uno u otro. Hay que relajarse un poco con esto.

Le oí hace unos años en la radio, creo que cuando presentó 'Los del túnel', que su mayor vocación era hacer ficción, pero que sentía que no le tomaban en serio. ¿Sigue teniendo esa percepción o la cosas están cambiando?

Mi intención es saltarme los prejuicios de la gente. No sé quién pone esa norma de que sí has hecho concursos, has tirado gente por agujeros o has imitado a Shakira, no puedes producir a José Luis Cuerda o hacer un personaje como el de 'Los del túnel'. ¿Qué haces tú poniéndote serio? ¿Qué haces tú produciendo algo con un poco más de profundidad? ¿Quién dice que esto no se puede hacer? Me gusta saltarme los prejuicios de la gente. Creo que con el tiempo quizá esta foto con el Goya por el cortometraje 'Tótem loba', de Verónica Echegui, ayude a que la gente lo entienda. Al principio me molestaba más, pero ahora ya como que me da un poco igual. Quiero decir, uno va apostando por las cosas que le dan placer y un poco más por lo cultural y no tanto por el beneficio. Creo que haciendo tele hay mucho beneficio, pero a la hora de hacer ficción prefiero apostar por algo más cultural y que a mí me genere más placer y no tanto por la rentabilidad. Tienes que olvidarte de eso y no hacer solo lo que la gente espera de ti.

De hecho, hace años rara vez los actores de series daban el salto al cine y al revés.

Era todavía más duro. Y los propios actores, ¿eh? Yo tengo muchos compañeros que consideran que hacer entretenimiento va en detrimento de su carrera o que se va a desvirtuar, como que ya no vas a ser un actor puro. ¿Cómo voy a ir yo a 'Me resbala' si acabo de hacer una película con Fernando Trueba? Es ridículo también. Ojo, lo respeto. Puede que no se vean capaces o que no se quieran mostrar a sí mismos, que también lo puedo entender. Pero déjame a mí, si me apetece.

¿Cómo surgió el regreso de 'Camera café'? ¿Tuvo algo que ver esa reunión que hicieron durante la pandemia para animar a la gente a permanecer en casa?-Eso fue un último empujón. A ver, un empujón tampoco, porque se había iniciado ya todo el proceso de preproducción de la película y la búsqueda de financiación. Pero claro, ver cómo se viralizó y cómo funcionó el vídeo fue un termómetro para descubrir que había cierto interés y que la gente recordaba estos personajes con cariño y les apetecía volverlos a ver en acción.

Vuelve a dar vida al pícaro y vividor Jesús Quesada, ¿Qué ha supuesto el personaje para ti?

Pues hombre, fue la primera cosa que hacía en ficción, el personaje más sólido, porque había hecho cosas pequeñitas en teatro o en 'sketches', pero fue el primer proyecto de ficción importante y reencontrarte con él, un tío que te ha dado tantas alegrías... Estaba emocionadísimo. Con él, empecé a disfrutar de la ficción y la interpretación. Fue como reencontrarte con un viejo amigo.

Dígame la verdad, ¿se parece en algo a su personaje?

(Ríe). A mí me lo preguntaban cuando hacía la serie: "¿Te irías con Quesada de fiesta?". Pues mira, un ratito sí. Es como el cuñado en la Nochebuena, que suelta dos chascarrillos... Gente que está tan arriba todo el rato, que un rato mola porque como que animan: "¡Venga, una cervecita!". Pero eso durante mucho tiempo no se sostiene. Yo también puedo llegar a un sitio y animarlo un poco, pero no tengo esa capacidad de estar arriba todo el rato. Y luego no soy tan vago, ni irresponsable, ni tengo esa cosa de gañán.

El personaje ya no es tan machista. ¿Ha sido una decisión consciente?

Sí, consciente, pero tampoco por una cuestión de autocensura, sino por una cuestión casi estética. Entendemos que ese comercial del año 2000 y poco, que en la serie contaba que cerraba acuerdos en un club de alterne, nos parecía antiguo, no nos hacía gracia y ya estaba hecho. Creemos que la sociedad, por suerte, va cambiando y evolucionando. Entonces, retratar otra vez a este tipo de personas hoy, pues no nos hacía gracia.

¿Hay más límites ahora en el humor que hace unos años?

Sí, sí. Me pasó hace poco en un proyecto, que también había un chiste racista, y yo dije que eso no apetecía. "Ya estamos con la autocensura, ya estamos con la sensibilidad", me dijeron. Respondí que no, que es que no me parecía gracioso. Quiero decir que los límites del humor para mí tienen que ver más con la calidad. Si un chiste es bueno, lo compro casi todo o lo acepto casi todo. El problema es cuando es racista o es machista y además es malo. Eso es lo peor que puede ocurrir. Pero de esto ya hablaremos cuando estrenemos 'Dos años y un día', la serie que he producido, sobre un presentador al que le meten en la cárcel porque hace un chiste desafortunado y la serie va de cómo este tío gestiona sus días en la cárcel a partir de este incidente.

Con la llegada de las plataformas, ¿es más fácil poner proyectos en marcha o sigue siendo igual de complicado? ¿Se toman más riesgos?

Al ser tan amplia la oferta, cae algún proyecto más arriesgado, pero lamentablemente vemos que al final casi todas siguen apostando por lo testado, por lo que dice el algoritmo, por fórmulas manidas que sabes que van a funcionar... Es verdad que se reservan de repente películas más de autor, más arriesgadas, pero si ves el panorama, al final, es 'Star Wars', películas de venganza o de acción y peleas, la comedia romántica, las series de adolescentes follando y drogándose (ríe). Al final cuesta encontrar algo así que se salga un poco de la norma, que es algo que como productor tengo metido entre ceja y ceja: hacer cosas que se diferencien. Ni 'Los del túnel' es la típica comedia, ni 'Tiempo después' de José Luis Cuerda y ahora 'Camera café' tampoco creo que responda a una fórmula, es como una cosa mucho más libre y más loca. Pero es verdad que a las plataformas les cuesta arriesgarse y pensamos que habían llegado para eso, para que hubiera sitios donde el valor fuera justamente eso. Ya te digo que sí que hay, pero hay que buscar. Ahí está Filmin, que es el paraíso.

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